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LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, SUS PELIGROS Y ALCANCES

viernes, 2 de mayo de 2008

El terrorismo es un gran negocio

La religión no es más que el instrumento de reclutamiento del terrorismo islámico, la fuerza motora es la economía. El terrorismo islámico no es religioso, es económico; mueve mil doscientos treinta millones de euros al año. Un tercio es producto de actividades delictivas, incluido el tráfico de drogas; otro tercio es dinero que se mueve ilegalmente y, el tercio restante, es dinero totalmente legal.

El origen el terrorismo internacional está en la guerra fría, cuando los estados, fundamentalmente Estados Unidos y la URSS, forman y financian grupos terroristas para luchar en otros países por sus intereses. Un ejemplo es la contra en Nicaragua, una organización terrorista creada por la CIA y financiada con actividades legales e ilegales de la administración americana del presidente Reagan. Luego, en Los años 70 y 80, se da una privatización del terrorismo, los grupos se independizan y buscan estrategias para financiarse independientemente de los patrocinadores; es aquí donde empieza el negocio del terrorismo.

El terrorismo de la globalización es un fenómeno que aparece en los años 90 con la desregularización de los mercados económicos y financieros. Desaparecen las fronteras económicas, y el dinero se mueve sin control de un país a otro.

El modelo perfecto es Al Qaeda, gana dinero en todo el mundo y es activa en muchos países. Empezaron con actividades legales, participando en Al Barakaat y Al Taqwa/Nada Management Group, instituciones financieras internacionales que dirigen los intercambios del “hawala”, un sistema de transacción económica barato y difícil de controlar. Al Barakaat tiene base en Somalia y sedes en 40 países incluido Estados Unidos. Sus fondos fueron congelados en septiembre del 2001 pero hasta entonces giraban un mínimo anual de 500 millones de dólares de beneficios a la oficina de compensación con sede en Los Emiratos Árabes. De estos ingresos Bin Laden recibía un 5%.

En el caso peruano como en el colombiano son los negocios del narcotráfico. No existe otra excusa cuando se hace un análisis profundo de las ideologías de estos grupos terroristas y evidentemente que no tienen otro medio de financiamiento salvo la droga.

Para acabar con el terrorismo hay que acabar con su red financiera, la solución militar y policial no va a funcionar porque estamos hablando de un fenómeno global. Hay que seguir la pista del dinero. Desde el 11-S hasta hoy se han congelado en el mundo 150 millones de dólares de dinero terrorista, y eso no es nada.

Las redes que utiliza el terrorismo son las mismas que utiliza el sistema capitalista, ese es el problema, el dinero se mueve de un paraíso fiscal a otro y, para bloquearlo, se deben abolir los paraísos fiscales, importantísimos para el sistema capitalista. Los cerebros del terrorismo islámico conocen muy bien el sistema y nosotros apenas sabemos nada de ellos.

El papel que desempeña la religión en esta guerra es el de elemento de reclutamiento. En occidente lo ha sido la ideología, en el mundo islámico lo es la religión, pero las motivaciones de los dirigentes de estas organizaciones son económicas. El terrorismo islámico lucha por un cambio de régimen político en los países musulmanes.

La razón de porqué no luchan en su propia casa es que durante los últimos cincuenta años, el dominio político y económico de occidente en sus países ha obstaculizado la expansión de una economía emergente en el mundo musulmán, que quiere librarse de esa influencia así como de los dirigentes oligarcas que occidente impuso, mantiene y defiende.

Los financistas de las organizaciones terroristas islámicas son personas de la clase media, banqueros y comerciantes que quieren librarse de esas oligarquías corruptas que los bloquean. Las jerarquías militares son gente formada en occidente que conoce profundamente nuestros puntos débiles; y los soldados, los hombres bomba, son gente pobre que obedece a sus imanes.

Otro punto negro al que siempre alude el terrorismo islámico es la causa Palestina, no atenta contra Israel porque tiene la bomba atómica y si el 11-S hubiera sucedido allí, Sharon habría efectuado un ataque nuclear contra los países árabes. Pero hay más explicaciones: Israel es sólo una de las preocupaciones del terrorismo islámico, pero su objetivo tampoco es destruir occidente, sino demostrarnos que el terrorismo es una fuerza real que puede poner en peligro el mantenimiento de la democracia, sus ataques son ataques simbólicos para convencernos de que la política exterior que se ha llevado durante los últimos 50 años no puede continuar.

El terrorismo se inspira en el pasado pero debe leerse como un movimiento moderno que alberga conceptos arcaicos y conceptos nuevos como el derecho de la población a tener mayor participación en los beneficios del petróleo.

El terrorismo es una nueva guerra que debe solucionarse aplicando el pensamiento lateral, nuevas estrategias, porque los instrumentos clásicos no sirven. EEUU no puede ir a detener culpables a países en los que no tienen jurisprudencia.
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