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LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, SUS PELIGROS Y ALCANCES

domingo, 27 de abril de 2008

¿Quién es Jesús?

La Persona de Jesús, con sus hechos y enseñanzas, siempre han suscitado asombro y admiración, en muchos, así como cuestionamiento y hasta rechazo por parte de otros. Hay razones serias para ello: en primer lugar, es el Hijo de Dios hecho hombre, lo que se acepta eminentemente por la fe; en segundo lugar, por la fuerza de su predicación, que inaugura un nuevo modelo de actuación basado en el amor, que incluye el perdón; en tercer lugar, por la misión que vino a cumplir en medio de los seres humanos: su propia salvación, con lo que les da la posibilidad de convertirse en hijos de Dios.

También en los tiempos más modernos, la pregunta sobre Jesús no ha faltado. La respuesta es dada de acuerdo a los mismos que interrogan: hay quienes han llegado a afirmar que es un extraterrestre, venido de quien sabe qué planeta o galaxia, para cumplir con una misión. Los hay que han afirmado que es una especie de “gurú”, que luego de su muerte en Israel habría viajado a tierras del extremo Oriente para alcanzar plena sabiduría. Los hay que afirman que es un gran maestro de sabiduría. Incluso no faltó quien llegara a decir que era un mito o un invento de los primeros cristianos.

En nuestro continente latinoamericano, no se dejó de responder la inquietante pregunta sobre Él, también ha sido identificado como “revolucionario”, “guerrillero”; hasta lo han pintado crucificado en cruz hecha de fusiles. Últimamente, en el debate internacional, ha sido presentado como “socialista”.

En todos los tiempos, el no ver a Jesús en su justa dimensión produce en no pocos la reacción contra la Iglesia, Madre y Maestra.

Por eso, más que enfrentarse con quienes no van a entender las razones de la Iglesia, lo que tenemos que hacer es indicar dónde está la fuente de todas las respuestas: en el Evangelio, que es Palabra de Dios, que es donde se encuentra la profesión de fe de Pedro: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. Acá está la auténtica respuesta a la interrogante sobre Jesús. Es el reconocimiento de su misión divina, de su divinidad, de su objetivo final, la salvación de la humanidad.

Cuando se afirme alguna cosa sobre la persona de Jesús, la actitud de los creyentes en Cristo tienen que ser la que nos inspira el Evangelio: una profesión de fe, hecha sin vacilaciones y sin miedos, no para condenar al otro, sino para invitarlo a que entienda cuál es el verdadero significado de la existencia, persona y obra de Jesús el Señor.

Por tanto, ni revolucionario, ni socialista, ni hippie, ni filósofo, ni demiurgo, ni extraterrestre, ni fantasma, ni profeta, ni mito: Jesús es el Señor, el Hijo de Dios Vivo, el Salvador, la Palabra encarnada que nos dio a conocer el misterio y designio de Dios, el Principio y el fin, el testigo fiel, el mismo ayer, hoy y siempre.
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