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LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, SUS PELIGROS Y ALCANCES

viernes, 11 de abril de 2008

Niños esclavos

Más de 150 años después de declararse la abolición de la esclavitud, el tráfico de personas y la explotación de niños continúa siendo una práctica común en el mundo. La esclavitud no ha desaparecido de la tierra, sino que continúan extendiéndose por todo el globo, sobre todo por la olvidada África. Especialmente grave es el caso de los niños, que son arrebatados de sus familias y obligados a trabajar en jornadas interminables y condiciones infrahumanas.

Han desaparecido las cadenas y los látigos, pero la esclavitud alcanza a tantas personas como en el cualquier otro momento histórico. Según la Organización Internacional del Trabajo, unos 250 millones de niños, de entre 5 y 14 años, son esclavizados en el mundo. De Manila a Bangladesh, pasando por Brasil, Europa o la República Dominicana, millones de menores viven en condiciones de sometimiento corporal o económico.

El principal punto negro es África occidental, donde más de 200,000 niños son comprados por mafias. En Benin, Togo, Burkina Faso y Malí, países castigados por una pobreza crónica, los niños son adquiridos por pocos dólares para trabajar en Nigeria, Costa de Marfil, Gabón o Camerún. Según la Organización Internacional del Trabajo, el 41% de los niños africanos entre 5 y 14 años se ve obligado a trabajar.

Cuando un menor tiene que ayudar económicamente a su familia, los gobiernos deben defender sus derechos y promover un trabajo justo. Como denuncia Alfonso González, delegado para Benin y Togo de Tierra de Hombres: "Si un niño tiene que trabajar, hay que garantizar que cobre, que vaya a clase, al médico, que no sufra maltrato. Lo otro, aunque los Gobiernos africanos no quieran equipararlo a la esclavitud clásica, contra la que hay leyes durísimas, es esclavización".

Pero la esclavitud ha saltado fronteras y se ha convertido en un fenómeno global. Los niños no son sólo maltratados en África, sino en todo el planeta. Como denuncia Tierra de Hombres, las mafias ya empiezan a trasladar a niños esclavos a Europa. Lo mismo opina Beth Herzfeld, portavoz de la organización Anti Esclavitud Internacional: "no existe ningún país que no tenga esclavitud infantil".

Hasta la esclavitud y los maltratos se adaptan a los tiempos modernos. Hoy no se subastan personas en plazas públicas, pero se han incorporado nuevas formas de explotación como los niños soldados, el trabajo infantil, la prostitución o los matrimonios forzados.

Las redes de prostitución, que ocupan el tercer puesto en el comercio ilegal (detrás del trafico de drogas y de armas), usan millones de menores para incrementar sus beneficios. Cerca de un millón de niñas son engañadas y explotadas sexualmente. En la India hay 60 millones de niños trabajando en burdeles. El caso de Tailandia es especialmente dramático: la industria del sexo equivale al 60% del presupuesto nacional del país.

En muchas ocasiones son los propios padres los que venden a sus hijos. Los traficantes se presentan en sus casas y los engañan para llevarse a los menores. Les prometen educación, dinero y un futuro mejor. Los padres, ignorantes del destino de sus hijos, aceptan la oferta y reciben un adelanto de unos pocos de dólares. No se han dado cuenta de que han vendido a sus hijos por quince dólares.

Los trabajos a los que se somete a los menores suponen un daño imborrable en sus vidas. Son obligados a trabajar en jornadas de 10 y 15 horas, en condiciones infrahumanas, insalubres y arriesgadas. Con frecuencia el trabajo les causa enfermedades crónicas, pérdida de visión, graves problemas físicos e intelectuales y en muchos casos la muerte prematura.

No podemos olvidar que en muchos casos el trabajo infantil es un apoyo necesario para las familias. Que un niño trabaje no implica directamente condiciones de esclavitud. Millones de hogares en el campo no podrían sobrevivir sin el trabajo de sus hijos, que además de colaborar con sus familias se desarrollan como personas, aprenden un oficio y viven una infancia feliz. En muchos países, durante algunos meses, se suspende la actividad escolar de los más pequeños para que colaboren con sus padres. Este sistema permite a los niños ayudar a sus familias, asistir a clase y vivir con dignidad.

Estudios sobre psicología infantil demuestran que en los cinco primeros años aprendemos más que en el resto de nuestras vidas. Educar a los niños significa construir futuro, invertir en desarrollo y crear personas. La esclavitud infantil es una crueldad ante la que los adultos deben reaccionar. Los niños tienen derecho a educarse, a jugar, a una familia y, en definitiva, a una infancia feliz.

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El número de niños esclavos sigue aumentando (más de 400 millones). Siguen apareciendo nuevas noticias de infiernos y prisiones laborales propias de un holocausto...

El número de niños que nos encontramos al final de la cadena de producción o en los sectores de los que la economía mundial ha decidido prescindir, marginar o “reservar” para seguir manteniendo “a raya” al Trabajo frente al Capital, sigue aumentando. Todo lo que los tibios y cínicos programas de erradicación de la OIT o la UNESCO parecen “lograr”, viene acompañado de nuevas noticias de infiernos y prisiones laborales propias de un holocausto.

* Asia y Pacífico: 20% de los niños de la región, en condiciones de esclavitud laboral. El sector de 5 a 14 años es aquí el más numeroso del mundo.

* Africa Subsahariana: Uno de cada tres menores (30% de los niños) en condiciones de esclavitud laboral.

* Iberoamérica y Caribe: El 17% de los niños de la región en condiciones de esclavitud.

* Oriente Medio y Africa del Norte: 2.5 millones de niños oficialmente.

* Economías enriquecidas o “en transición”: más de 2.5 millones de niños oficialmente.


La mayoría de los niños son esclavizados en el sector informal, sin protección legal o reglamentaria. Un 70 % lo hace en el sector agrícola, minero, la caza y la pesca comercial o en la silvicultura. Un 8% en la industria manufacturera. Otro 8% en el comercio y un 7% en el sector servicios.

El tráfico de niños, de órganos, la servidumbre por deudas, la prostitución y la pornografía, la guerra y un sinfín de actividades ilícitas son el hábitat de millones de niños.
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