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LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, SUS PELIGROS Y ALCANCES

lunes, 28 de abril de 2008

Cristianofobia

Cristianofobia significa miedo irracional u odio a los Cristianos, o Cristiandad en general, incluye prejuicios contra los Cristianos, y también se manifiesta en la lenta marginalización de aquellos que confiesan la fe cristiana.

Hay listas de casos que incluyen varios ejemplos de burlas o ridiculización de la fe Cristiana, la retirada de símbolos Cristianos así como la prohibición de llevarlos puestos, y ataques en películas y programas de televisión.

La persecución de las “políticamente incorrectas” posiciones intrínsecas a la fe Cristiana, como son la oposición al aborto o al matrimonio homosexual, es grave. Se han dado casos de gente despedida o condenada a pagar multas, incluso encarceladas. Un miembro del Parlamento Francés, Christian Vanneste, fue condenado al pago de 10,000 Euros por sus comentarios críticos sobre la homosexualidad.

El término de “Cristianofobia” ya está en varios documentos de ONU y la OSCE. Muchos oficiales del Vaticano han hablado a favor de reconocer este fenómeno, incluyendo recientemente al secretario Vaticano de relaciones con los Estados el Arzobispo Dominique Mamberti.

Joseph Weiler, autor Judío y Profesor de Derecho Internacional en New York University, dice que “La laicidad europea se distingue del secularismo americano, en que no es un simple ‘No creo en Dios’. Es una especie de fe en sí misma. Es una hostilidad positiva contra la religión identificada como Cristianismo, en Europa”.

El Obispo Hilarion, representante de Moscú de la Iglesia Ortodoxa Rusa ante las Instituciones Europeas, acusa a la Unión Europea de cerrar los ojos a las acciones anti-Cristianos en los países de la Unión Europea. “Insistiendo en la tolerancia, los líderes de la Unión Europea denuncian la Islamofobia y el Anti-Semitismo, pero a menudo ignoran las acciones anti-Cristianos”, dice y cita como ejemplo, los presuntos esfuerzos por apartar a la iglesia de la vida pública.

La iniciadora Dra. Gudrun Kugler dice: “La actitud en Europa se está volviendo muy hostil. Trabajamos en este campo y publicamos estos casos para alertar de la situación existente. Nuestro trabajo no es de autocompasión. Se trata de buscar soluciones, que deben incluir el nivel político”.

También piensa que como remedio, los Cristianos Europeos deberían tener más confianza en ellos mismos: “La Cristiandad constituye una gran parte del humanismo por el que Europa es famosa. Dio mucho y todavía tiene mucho que ofrecer. Nos toca a nosotros como Cristianos el participar en la esfera pública con confianza y seguridad. Y como resultado, las tendencias cristianofóbicas disminuirán”.

Para ello, la iniciativa de ¡Europa por Cristo! Ofrece descripciones concisas sobre herramientas de la vida pública al igual que sumarios de los temas en juego.

¡Los Cristianos están allá fuera, en las calles! Algo está pasando en la vieja Europa. Los Cristianos están respondiendo en lugar de darse por vencidos con todo y ante todo. Salen a las calles a manifestarse. No con eslóganes ruidosos y menos con violencia. Pacíficamente y amigablemente salen en gran número. Son tantos, que algunos medios han querido reducirlos.

En enero en Madrid se celebró un gran “Día de la Familia”. Esta manifestación pacífica se dirigió ante las políticas anti-familia que el Gobierno de Zapatero ha introducido “divorcio-Express” y “matrimonio homosexual”. Casi dos millones de personas participaron y muchos medios europeos mintieron hablando de 150,000.

El Papa Benedicto fue invitado a dar una conferencia en la Universidad más grande de Italia. Muchos profesores y estudiantes protestaron y anunciaron que interrumpirían el discurso porque dijeron que el Papa era intolerante y ultra conservador. El Papa anuló su visita. Casi 200.000 personas –entre ellas muchos jóvenes- se acercaron a la plaza de San Pedro para dar su apoyo al Papa de una manera pacífica y cordial.

Jesús dijo a sus discípulos que debían poner la otra mejilla cuando les golpearan. Pero incluso él cuestionaba a los que actuaban injustamente: “¿Por qué me pegáis?”. Los Cristianos en Europa empiezan a cuestionar a sus adversarios presuntamente tolerantes: ¿por qué pegáis a la Iglesia, que somos nosotros? ¿Acaso hacemos algo malo cuando defendemos a la familia, y apoyamos el derecho a la vida y ayudamos al mundo a que tenga hijos, que son el futuro?”.
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