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LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, SUS PELIGROS Y ALCANCES

jueves, 19 de junio de 2008

Satanás en la web

Cada vez son más las páginas dedicadas al satanismo y los rituales diabólicos: los buscadores revelan al menos 718.000. Allí, explican desde cómo vender el alma e invocar al innombrable hasta los requisitos para las peticiones y la declaración de valores de un seguidor verdadero. Para la psiquiatría, es muy difícil diagnosticar en forma general, pero aseguran que algunos pueden padecer fantasías delirantes o personalidades múltiples. Según el diario argentino Perfil, en un artículo de Euridice Ferrara, lo cierto es que hubo casos locales en los que Lucifer fue el disparador de rituales que terminaron en crímenes.

“Si ya diste tu casa, tu auto, tus muebles, no sería mala idea vender tu alma. Un buen rito es una inversión”, brilla el mensaje desde una página de Internet. Es que la dupla del bien y el mal fundada por las religiones sobrevivió y perdura en mitologías, creencias, temas de rock, películas y TV. Dios y el diablo vendrían a ser una polaridad más; Yin y Yang. Y todavía se hacen ritos en su honor: Satanás, Lucifer, Belcebú, sinónimos del principal enemigo de Dios según la cosmovisión judeo-cristiana, se moderniza con rapidez y ahora ofrece sus servicios en el ciberespacio: desde cómo vender almas e invocar al diablo hasta ser el fan diabólico más aplicado.

“¡In Nomine Dei Nostri Satanas Luciferi Excelsi! En el nombre de Satán, Señor de la Tierra, Rey del Mundo, ordeno a las fuerzas de la oscuridad que viertan su poder infernal sobre mí. Vivo como las bestias del campo, regocijándome en la vida carnal. Por todos los dioses del Averno, ordeno que lo que digo haya de suceder”, imponen algunas webs satánicas, al explicar las palabras “e ingredientes” para realizar un ritual diabólico. Entre los materiales, dicen, no debe faltar la hoja de peticiones, los deseos y las víctimas.

Para los fans de Lucifer o curiosos que navegan, las páginas se multiplican en la Web. La historia y la existencia del diablo, los mandamientos satánicos, las iglesias de Satán en el mundo, recetas de ritos y encantamientos y demás valores “diabólicos” pululan en los foros. Algunos hablan de religión, otros de ideología o corrientes filosóficas, contra los diagnósticos de la psiquiatría: “Muchos de ellos padecen personalidades múltiples o fantasías delirantes”, diagnostican.

La realidad puede ser más descarnada con algunos que llevan esta creencia o religión a un límite siniestro, hasta la muerte. Como lo fue el caso de Ramoncito, de 12 años, que se dijo murió sacrificado en un rito satánico. O el de las hermanas Vázquez, que apuñalaron 117 veces a su padre porque “le querían sacar el mal”, y el resultado de la autopsia confirmó que él se había dejado matar.

“El mundo cree en el demonio, no es una fantasía de la Edad Media. Hay gente que actúa movida por él y quienes lo hacen por Dios”, dice el cura Eduardo Pérez, uno de los sacerdotes elegidos y autorizados por el obispo para hacer el curso de exorcismo y poder practicarlo. Aunque niega haber realizado alguno, confiesa que “enfrentar al demonio, es una cosa bien seria”.

Según el psicólogo Luis Disanto, a cargo de cursos en criminología en la Universidad de Buenos Aires, “los diagnósticos sobre las psicopatologías de los autores de los crímenes satánicos son singulares, no se puede suponer a priori si esa gente tiene un brote sicótico o personalidad múltiple”. En cuanto a la proliferación de páginas en Internet, Disanto agrega que “el mal siempre se presenta de una manera razonable. En las películas, son tipos con traje que llevan una ‘vida normal’. En la realidad es parecido, no son freaks o raros que llaman la atención”.

Pero, ¿cuáles son los valores de estos creyentes del “mal”? Nada demasiado maligno: algunas de las Nueve Declaraciones de la Biblia Negra de Anton Szandor LaVey dicen que Satán representa los pecados, más aún cuando éstos llevan a la gratificación física, mental o emocional. O que la venganza es mejor que ofrecer la otra mejilla, y antepone la complacencia a la abstinencia.

Dos crímenes rituales

La muerte de Ramoncito, el menor de 12 años encontrado en octubre de 2006 en un descampado de la ciudad de Mercedes, en Corrientes, habría sido causada por un ritual satánico. El fiscal Gustavo Schmidt confirmó una de las hipótesis: “El hecho ocurrió en medio de una orgía entre integrantes de una secta”, y explicó que “bailaron, ataron al niño y destrozaron todo su cuerpo”. Y aclaró que, según testigos, “Ramoncito sabía que formaba parte de ese ritual y que moriría”. Otro caso fue el de “las hermanas satánicas”. Gabriela y Silvia Vázquez fueron encontradas desnudas y retorciéndose sobre la sangre de su padre muerto, quien también yacía desnudo y con 117 puñaladas en su departamento del barrio porteño de Saavedra. Tres policías le sacaron el cuchillo de cocina que una de ellas sostenía mientras gritaba con voz ronca y gutural: “¿Qué quieren? Esto no es real. ¡Váyanse!”. Fueron llevadas al hospital Moyano. Al día siguiente, alegaron no recordar nada de lo sucedido. Fueron declaradas inimputables.

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