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LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, SUS PELIGROS Y ALCANCES

jueves, 14 de marzo de 2013

De Benedicto XVI a Francisco, la renovación entra en la Iglesia como un vendaval


Por Carlos Beltramo.
Fuente: Population Research Institute
Su Santidad Francisco, primer Papa no europeo, primer Papa latinoamericano, primer Papa jesuita, primero en llamarse Francisco. Fue, como suele ser, un golpe maestro y formidable del Espíritu Santo. 5,800 periodistas acreditados y ninguno acertó, ni de cerca, con sus análisis. Si la renuncia de Benedicto XVI era ya de suyo una novedad para la Iglesia, esta elección confirma que nos asomamos a un tiempo nuevo con una presencia de Dios en la historia de una magnitud que tal vez no podemos medir bien salvo que la veamos con los ojos sencillos de la fe, y entonces no podemos menos que emocionarnos.
Es un tiempo nuevo como la Iglesia ha definido que es la Nueva Evangelización: nueva en los métodos, nueva en el ardor, nueva en la comunicación para anunciar con más convicción la cercanía de Dios al hombre. Novedad para anunciar a Cristo que es el mismo hoy, ayer y para siempre.
Francisco es un hombre de Dios, sencillo, cercano, entregado totalmente a sus hermanos en el Señor. Lo fue siempre como sacerdote, lo fue como Arzobispo de Buenos Aires y lo demostró en su primer diálogo en la Plaza de San Pedro con sus feligreses: puso a rezar las oraciones fundamentales, el Padrenuestro y el Avemaría, a todos los presentes. Y luego, antes de dar la bendición, pidió que el pueblo, en silencio, rezara por él.
Es un hombre reconocido por su entrega a la doctrina social con una fidelidad tan grande a la Iglesia que se opuso a la teología de la liberación. Y también por su cercanía con los pobres y enfermos, por su lucha contra la trata de personas, por ser un hombre de diálogo entre religiones. Y también por ser el cardenal “que va en autobús urbano o en metro al arzobispado”, que cambió el palacio del arzobispo por un departamento cerca del centro (dejando ese palacio a comunidades religiosas nacientes que vinieran a Buenos Aires a darle nuevos aires a la evangelización de los jóvenes), que se cocina su propia comida y que siempre busca los últimos sitios en las reuniones de obispos, que toma la bebida más popular en argentina, el mate, y que viajó a este cónclave en clase turista y sin secretario.
Pero también es conocido como un Cardenal muy claro en la causa de la vida, la familia y el matrimonio en un país como Argentina en el que los ataques han sido muchos y grandes.
Aquí algunos ejemplos de su pensamiento en algunos de estos campos:
Aborto: “El aborto nunca es una solución. Debemos escuchar, acompañar y comprender desde nuestro lugar a fin de salvar las dos vidas: respetar al ser humano más pequeño e indefenso, adoptar medidas que pueden preservar su vida, permitir su nacimiento y luego ser creativos en la búsqueda de caminos que lo lleven a su pleno desarrollo.” (16 de septiembre de 2012)
Defensa del matrimonio: “Está en juego la identidad, y la supervivencia de la familia: papá, mamá e hijos. Está en juego la vida de tantos niños que serán discriminados de antemano privándolos de la maduración humana que Dios quiso se diera con un padre y una madre. Está en juego un rechazo frontal a la ley de Dios, grabada además en nuestros corazones. No seamos ingenuos: no se trata de una simple lucha política; es la pretensión destructiva al plan de Dios. No se trata de un mero proyecto legislativo (éste es sólo el instrumento) sino de una ´movida´ del padre de la mentira que pretende confundir y engañar a los hijos de Dios. (8 julio 2010)
Defensa de la vida: “Un pueblo que no cuida a los niños y a los ancianos comenzó a ser un pueblo en decadencia. Los niños son la fuerza, la esperanza, y los ancianos, el tesoro de sabiduría. Ayuda, Virgen de Luján, a que se cuide la vida de los más pequeños y de los mayores, a los niños y a los ancianos. A la vida se la cuida siempre, desde el momento en que se la espera, hasta el último aliento del camino”. (4 octubre 2011)

 Aclaración del Autor:
"Varios amigos me han hecho notar un error en este artículo acerca de que Francisco no es el primer Papa no europeo. Para empezar San Pedro no era de origen europeo, así como al menos 6 que fueron originarios de Asia y del Norte de África, en aquella época en que era una zona donde prosperaba el catolicismo.
La lista de los Papas no europeos (de entre quienes se les conoce el origen) es: San Pedro (Betsaida), San Evaristo (Belén), San Aniceto (Siria), San Víctor (Norte de África), San Melquíades (África), San Gelasio (Argelia), Teodoro (Palestina), Gregorio III (Siria), elegido el año 731. Es decir hace 1281 años que no se daba esta circunstancia. Esta distancia de tiempo más el entusiasmo indujeron mi error, que reconozco y rectifico."
Carlos Beltramo










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