Entrada destacada

LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, SUS PELIGROS Y ALCANCES

lunes, 6 de julio de 2015

ONGs zombies: creadas para la caridad ahora matan seres humanos promoviendo el control poblacional

Por Steve Mosher

(Publicado originalmente en el Washington Times el 22 de junio de 2015)

Soy conservador y no veo mucha utilidad en la cooperación internacional. Prefiero apoyar los esfuerzos privados de caridad en el exterior. Cuando los políticos de Washington comenzaron a repartir enormes sumas de dinero hace ya varias décadas, las organizaciones sin fines de lucro ya existentes se pusieron en fila a esperar su tajada.

A grupos como CARE, Population Services International, y Catholic Relief Services todavía se les considera como organizaciones de caridad, pero cada vez tienen menos y menos en común con la vibrante tradición de voluntariado en Estados Unidos. Están muy ocupados administrando programas de control poblacional para USAID.

Tomemos a CARE, por ejemplo. Hoy CARE se parece muy poco a la organización de ayuda alimentaria que fue creada por cristianos después de la Segunda Guerra Mundial. Las cajas de CARE llenas de productos enlatados fueron suplantados por manuales y programas de "Salud Sexual y Reproductiva" que en la práctica significan aborto, esterilización y anticoncepción.

No tienen que guiarse tan solo de mi palabra. Lean lo que CARE dice sobre sí misma: "La programación eficaz en salud sexual y reproductiva es un componente vital del trabajo de CARE para reducir la pobreza y la injusticia social. Y debe ser orientada a lograr reducciones sostenibles en la pobreza”.

Y bueno, no está del todo claro cómo forzar la reducción de la tasa de natalidad es el camino a la riqueza. Pero lo contrario es muy cierto. Europa y Japón están muriendo precisamente porque en todo el mundo se ha constatado que niveles de vida más altos invariablemente resultan en tasas de natalidad más bajas. Sin embargo, desde el punto de vista de CARE, la relación causa - efecto es al revés.

Ahora usted puede estar de acuerdo o en desacuerdo con su nueva agenda de control poblacional, pero es innegable que CARE ya no se preocupa por los demás de la misma manera que antes. Sus programas de ayuda al exterior ya prácticamente no tienen ninguna diferencia de los programas de su principal donante: el gobierno de Estados Unidos. De hecho, CARE recibe cerca de la mitad de su presupuesto anual, o sea $ 266 millones de dólares de los EE.UU. y de otros gobiernos.

No importa cuán bajo haya caído, CARE tuvo al menos un comienzo honorable. No se puede decir lo mismo de las ONGs como Population Services International (PSI) que eran, desde el principio, poco más que subcontratistas del gobierno.

Fundada por un proveedor de juguetes sexuales, PSI recibió inicialmente casi todos sus fondos del gobierno de Estados Unidos. Había, al parecer, un paso natural entre el negocio de la pornografía de Phil Harvey y la agenda anti-población de USAID: Muchísimo sexo pero sin bebés. Y, por supuesto, el necesario respaldo cuando falla la anticoncepción: los "Kits de Aborto Seguro" patentados por PSI.

Incluso hoy en día, con unos ingresos de 349 millones en 2011, PSI continúa recibiendo la mayor parte de su financiación de las agencias gubernamentales de USAID y del gobierno Europeo, todas ellas centradas en el control poblacional. PSI apenas existiría de no ser por las vastas inyecciones de dinero del gobierno que recibe todos los años.

PSI es efectivamente una máscara usada por los gobiernos occidentales para evitar el rechazo que producirían funcionarios estadounidenses diciéndoles a africanos o latinoamericanos que están teniendo demasiados hijos. Mejor era dejar que las malas noticias las lleven empleados de la "caridad" financiada por el gobierno y usando siglas incomprensibles en lugar de un nombre apropiado.

Por último, hay organizaciones benéficas como Catholic Relief Services (CRS) que están todavía aparentemente tratando de mantener su propia identidad de cara a lo que es esencialmente una adquisición hostil por parte del gobierno. Al menos eso es lo que organizaciones como CRS nos quieren hacer creer.

Pero, ¿qué tan católica puede ser Catholic Relief Services cuando más de la mitad de su financiación proviene del gobierno federal? Esto viene ser varios cientos de millones de dólares al año.

Y no es que este dinero venga sin ataduras. Digamos que usted postula para una subvención económica del gobierno de Estados Unidos como una organización católica y por lo tanto que desea contratar preferencialmente católicos, servir a los católicos, y trabajar a través de la Iglesia Católica en el extranjero.

“Lo siento", dirá el gobierno de Obama. "Eso sería discriminación por motivos de religión. Si usted desea una subvención hay que contratar a todos los interesados, incluyendo ex empleados de Planned Parenthood y otras personas que se burlan de las enseñanzas de la Iglesia. No sólo eso, sino que no puede trabajar a través de la Iglesia en el extranjero, usted tiene que trabajar paralelamente a ella”.

Los Altos ejecutivos de CRS entienden quién paga sus salarios, y no es según el modelo de la Iglesia.

Esta doble lealtad significa que a veces priman las prioridades de control poblacional de USAID, como cuando los de CRS fueron atrapados supervisando la distribución de anticonceptivos abortivos en el programa Santenet2 de Madagascar. O cuando los de CRS escandalizaron a los católicos kenianos por promover programas de control poblacional. Por supuesto, todo pagado por el contribuyente estadounidense.

No sé qué es peor: Las organizaciones fachada que fueron creadas por antiguos empleados de USAID involucrados en el mal uso de información privilegiada tomando ventaja de sus conocimientos y contactos para conseguir nuevos y enormes subvenciones por parte del gobierno; o las beneficencias "reales", la mayoría fundada por cristianos, que se han cebado por el encanto del dinero fácil del gobierno y convertidos en vehículos de entrega de programas de control poblacional al interior de los dormitorios de los pobres del mundo.

A decir verdad, estoy menos preocupado de las primeras que de las segundas. Las primeras son una mera manifestación de codicia y oportunismo, mientras que las segundas marcan una real perversión de los propósitos, muy distantes de las nobles intenciones de sus fundadores.

* * * *

Steven W. Mosher es Presidente de Population Research Institute con base en Virginia, una organización de beneficencia que no recibe fondos del gobierno.

jueves, 2 de julio de 2015

Corte Suprema de EEUU ha sobrepasado su autoridad para destruir el fundamento de la sociedad

Por Carlos Polo

La sentencia de la Corte Suprema de EEUU ha declarado el matrimonio entre personas del mismo sexo como equivalente al formado entre un hombre y una mujer. Con ello ha sobrepasado su autoridad tomándose la atribución de redefinir una institución que es anterior a la existencia misma de los EEUU. En otras palabras, la Corte Suprema ha excedido su competencia con esta decisión, pues el matrimonio ni siquiera se menciona en la Constitución de ese país.

Una mayoría de cinco jueces en la Corte Suprema de Estados Unidos - incluyendo a dos que se llaman “católicos” – fue trabajada por la Administración de Obama. Los votos disidentes de los otros cuatro jueces dejan muy claro que esta mayoría de turno simplemente ha fabricado un nuevo "derecho" a gusto del carácter de los tiempos electorales que se avecinan.

Muchos ya se han referido a que “por un voto de diferencia se está cambiando la historia de la humanidad”. Quiero resaltar aquí que comparto esa opinión no sólo por las cuestiones sexuales y la destrucción de la institución familiar como hasta ahora la hemos conocido en todas las culturas. Esta sentencia también es un síntoma de un mundo que ha sucumbido ante una nueva opresión disfrazada de democracia donde el gobierno de turno puede cambiar todo a voluntad. En este caso fue cuestión de que un gobernante copó los puestos de decisión con personas que piensan como él y listo.

El escritor español Juan Manuel De Prada lo llama la “Nueva Tiranía”. Esta ya no es el clásico sistema político dictatorial donde los subyugados tienen conciencia de ser despojados de su libertad y dignidad. Esta “nueva tiranía” se basa en el engaño de un discurso meloso que promete convertir todos los deseos y apetitos de sus ciudadanos más irritados en “derechos humanos” o “libertades civiles”. A cambio le pide sujeción a ese poder que “concede graciosamente” legalizarle los antojos. Dice De Prada, los adula y finge ampararlos “como las hormigas cuidan a los pulgones que luego ordeñan”. Con este poder omnímodo, no hay principios, valores morales objetivos, ni realidades que puedan quedar intactas.

Sería muy corto de vista creer que Obama solo celebra esta decisión de la Corte Suprema porque coincide con su pensamiento. Obama celebra la concreción de un plan político maniobrado en conjunción con el lobby gay. Todos hemos sido testigos del apoyo público de Obama para incorporar en la Corte Suprema a jueces afines a su postura ideológica. Ahora solo han tomado la decisión que él quería y que prometió desde su candidatura. En lenguaje coloquial diríamos: “Se salió con la suya”. Pero habría que preguntarse a qué precio.

A continuación recogemos los extractos de las opiniones de los 4 jueces disidentes que resalta Brian Brown, presidente de National Organization for Marriage:

Juez John Roberts: "La decisión de la mayoría (en la Corte Suprema) ha sido un acto de voluntad, no un juicio legal. El derecho que proclama no tiene ningún fundamento en la Constitución o algún precedente en esta Corte. La mayoría rechaza expresamente la 'cautela' judicial y omite incluso cualquier pretensión de humildad, confiando abiertamente en sus deseos de rehacer la sociedad de acuerdo con su 'nueva visión' de la "naturaleza de la injusticia"… Como resultado de ello, la Corte ha invalidado las leyes sobre el matrimonio en más de la mitad de los Estados y ordena la transformación de una institución social que ha constituido el fundamento de la sociedad humana durante miles de años, desde los bosquimanos del Kalahari y de los chinos Han, de los cartaginenses y de los aztecas. ¿Quién nos creemos?"

Juez Clarence Thomas: "Nuestra Constitución - como la Declaración de la Independencia antes que ella - se basa en una simple verdad: la libertad de uno, por no hablar de la propia dignidad, era algo que debe ser protegido del Estado no suministrado por éste. La decisión de hoy arroja esta verdad a un lado. En su prisa por llegar a un resultado deseado, la mayoría aplica erróneamente una cláusula centrada en el "debido proceso" para proporcionar derechos sustantivos, atropella el significado más plausible de la "libertad" protegida por esa cláusula, y distorsiona los principios sobre los que se fundó esta nación. Su decisión tendrá consecuencias incalculables para nuestra Constitución y nuestra sociedad”.

Juez Antonin Scalia: "Este es un simple y llanamente un reclamo judicial al poder legislativo, de hecho, super-legislativo; un reclamo fundamentalmente en contra de nuestro sistema de gobierno. Excepto por las limitaciones dadas de una prohibición constitucional acordada con el Pueblo, los Estados son libres de adoptar las leyes que quieran, incluso las que ofenden el “razonado criterio” de los jueces. Un sistema de gobierno que subordina a las personas a un comité de nueve abogados no electos no merece ser llamado democracia".

Juez Samuel Alito: "La decisión de hoy usurpa el derecho constitucional de las personas a decidir si mantener o alterar la concepción tradicional del matrimonio. La decisión también tendrá otras consecuencias importantes. Será utilizado para vilipendiar a los estadounidenses que no están dispuestos a consentir la nueva ortodoxia. En el curso de su opinión, la mayoría compara las leyes tradicionales de matrimonio a las leyes que negaban la igualdad de trato a los afroamericanos y las mujeres… Las implicaciones de esta analogía serán explotados por aquellos que están decididos a acabar con todo vestigio de pensamiento diferente al de ellos”.

Felicitamos el valor de estos jueces. Está claro que aquel mundo donde los ciudadanos tenían la capacidad de reconocer valores objetivos en la dignidad humana y tenían la capacidad de ponerse de acuerdo en una Constitución para organizar una sociedad humana ya no existe más.

Fuente: Population Research Institute

miércoles, 1 de julio de 2015

LA IGLESIA ES UNA, SANTA, CATOLICA, APOSTOLICA

En el Credo largo rezamos: “Creo en la Iglesia que es Una, Santa, Católica y Apostólica”. ¿Qué queremos decir cuando rezamos que la Iglesia es Una?

Al decir que la Iglesia es Una, estamos diciendo que creemos que la Iglesia Católica fue fundada sobre la Roca, Pedro (cf. Mt 16, 18), y que está unida bajo el sucesor de Pedro, que es el Papa.

Queremos decir, por tanto, que Cristo fundó una sola Iglesia. Y que esa Iglesia que Él fundó subsiste en la Iglesia Católica, gobernada por el sucesor de Pedro. (CIC-C #162).

No estamos diciendo que las demás iglesias no tienen relación con Cristo, pero creemos que Cristo quiere que todos sus seguidores estén unidos en El, tal como El oró al Padre antes de su Pasión: Que todos sean uno (Jn 17, 21).

¿Por qué la Iglesia es Una?

La Iglesia es Una porque tiene como origen y modelo la unidad de un solo Dios en la Trinidad de las Personas; como fundador y cabeza a Jesucristo, que restablece la unidad de todos los pueblos en un solo Cuerpo; como alma al Espíritu Santo que une a todos los fieles en la comunión en Cristo. La Iglesia tiene una sola fe, una sola vida sacramental, una única sucesión apostólica, una común esperanza y la misma caridad. (CIC-C 161)

La Iglesia no puede ser sino Una, porque así como hay un solo Cristo, no puede haber varios cuerpos de Cristo, sino un solo Cuerpo Místico de Cristo, que es la Iglesia. También la Esposa de Cristo no puede ser sino una sola: su Iglesia.

¿Y los demás Cristianos no-Católicos no son nuestros hermanos?

Ha habido momentos de separación de la única Iglesia de Jesucristo, por fallas humanas de parte y parte.

En las Iglesias y comunidades eclesiales que se separaron de la plena comunión con la Iglesia Católica, se hallan muchos elementos de santificación y verdad. Todos estos bienes proceden de Cristo e impulsan hacia la unidad católica. Los miembros de estas Iglesias y comunidades se incorporan a Cristo en el Bautismo, por ello los reconocemos como hermanos. (CIC-C #163)

¿Cuál es la Iglesia que Cristo dejó fundada?

Todas esas iglesias y comunidades que se separaron de la Iglesia Católica han sido iniciadas por hombres.

La única Iglesia fundada por Dios mismo es la Iglesia Católica, que fue la que Jesucristo dejó fundada bajo la autoridad de San Pedro y que ha continuado a lo largo de 2000 años con todos los Papas que son sucesores de San Pedro.

Única Iglesia fundada por Cristo

¿Por qué decimos que la Iglesia es Santa?

La Iglesia es Santa, no porque todos sus miembros somos santos, sino porque Dios es Santo, y está actuando en ella continuamente, y porque su fundador, Jesucristo, es Santo.

Por otro lado, todos los miembros de la Iglesia hemos sido hechos santos en nuestro Bautismo. Y todos, sin excepción, estamos llamados a la santidad, a ser santos. Para eso contamos con todos los medios de salvación y santificación que tenemos en la Iglesia Católica.

Somos pecadores, pero podemos ser santos, porque tenemos todas las ayudas necesarias para serlo dentro de la Iglesia que Cristo dejó fundada.

La Iglesia es Santa porque Dios santísimo es su autor; Cristo se ha entregado a sí mismo por ella, para santificarla y hacerla santificante; y el Espíritu Santo actúa en ella de manera constante.

Cristo cuida su Iglesia

La santidad es la vocación de cada uno de sus miembros y el fin de toda su actividad. Cuenta en su seno con la Virgen María e innumerables santos, como modelos e intercesores (CIC-C #165)

¿Por qué se llama Católica la Iglesia que Cristo fundó?

Católica viene del griego que significa “todo”. También significa “universal”.

La Iglesia es Católica, porque Cristo la llamó a profesar toda la Fe, a preservar y a administrar todos los Sacramentos, a proclamar la Buena Nueva a todos y la envió a todas las naciones.

Desde el primer siglo del Cristianismo era importante destacar que la Iglesia era Católica, es decir, universal, pues la Iglesia de Cristo no era solamente para los judíos, sino también para los gentiles o no-judíos, los que estaban cerca y los que estaban lejos de Jerusalén, en seguimiento a la orden de Cristo de llevar su mensaje a todos los rincones de la tierra (Mt. 28, 19).

¿Por qué también se dice que la Iglesia es apostólica?

Apostólica se refiere –por supuesto- a los Apóstoles.

La Iglesia es apostólica por su origen, ya que fue construida «sobre el fundamento de los Apóstoles» (Ef 2, 20); por su enseñanza, que es la misma de los Apóstoles; por su estructura, porque es instruida, santificada y gobernada, hasta la vuelta de Cristo, por los sucesores de los Apóstoles, que son los Obispos, los cuales están en comunión con el Papa, que es el sucesor de Pedro. (CIC-C #174)

domingo, 19 de octubre de 2014

El debate sobre el aborto no aborda opiniones privadas, sino un fenómeno público: una vida humana

Cuatro investigadores del Instituto Cultura y Sociedad (ICS) de la Universidad de Navarra conversaron acerca del aborto durante un encuentro en la Biblioteca de Humanidades del campus pamplonés. Con el objetivo de contribuir a desentrañar la complejidad de este fenómeno, arrojaron luz sobre él desde diversas perspectivas del conocimiento: la filosofía, la educación, el lenguaje y la ética en la vida pública.

En la reunión participaron David Thunder, del proyecto "Religión y sociedad civil"; Carlos Beltramo, de "Educación de la afectividad y de la sexualidad humana", Inés Olza, de "Discurso público"; y Mariano Crespo, de "Ley natural y racionalidad práctica".

¿En qué estado se encuentra el debate acerca del aborto?

Mariano Crespo (MC): El aborto implica la decisión sobre una vida nueva que se encuentra en un estado de inocencia absoluta. Cuando en los años 80 se empezó a hablar en España de su despenalización en tres casos concretos, Julián Marías publicó una serie de artículos en los que lamentaba la falta de un debate estrictamente racional acerca de esta cuestión. Este diagnóstico sigue vigente en la actualidad. No es infrecuente que las discusiones acaben en descalificaciones de las posturas de los otros, acusando de querer imponer determinadas convicciones subjetivas válidas solo individualmente o para un determinado grupo.

"Hay que combatir la idea de que una ley que proteja al nonato es un retroceso en el campo de los derechos"

¿Qué papel desempeñan las convicciones morales en este debate?

David Thunder (DT): No hablamos de la defensa de una postura privada o religiosa, sino de un fenómeno público: la vida de un ser humano y cómo este interactúa con la vida de la mujer que lo lleva dentro. Para mejorar la calidad del debate público se requiere más honestidad, reconocer que esta cuestión tiene una base de evidencia pública. Hay que superar los eslóganes y las frases hechas. Muchos consideran que está en juego un conflicto de opiniones personales que no se pueden arbitrar públicamente. Cuando esto es así, el debate se politiza: quien participa en él tiene un proyecto o un programa y quiere imponer su voluntad a cualquier coste. En Irlanda -mi país- se ha legalizado recientemente el aborto y ha ocurrido eso: algunos han tomado una postura y no han querido prestar atención a la evidencias biológicas y referentes a la salud de la mujer para buscar posibles soluciones cuando hay un aparente conflicto entre las dos vidas.

MC: Se piensa que quienes nos oponemos al aborto lo hacemos en virtud de determinadas convicciones religiosas, las cuales se consideran falsamente como expresiones de preferencias emocionales. De este modo, decir que el aborto es malo equivaldría a expresar una suerte de repugnancia moral a esa acción.  Así, lo que a uno le causa un disgusto emocional no tiene por qué disgustar a otros. Planteado en estos términos, el diálogo se trunca de raíz. Es cierto que muchos tenemos argumentos en contra del aborto basados en nuestra fe o muy vinculados a ella, pero eso no significa que se trate de preferencias emocionales radicalmente subjetivas que intentamos imponer. Antes de plantear la discusión en torno a los aspectos jurídicos y éticos relacionados con el aborto, sería imprescindible "descontaminar" la discusión en torno a esos temas tan candentes. En España esto está aún por hacer.

Entonces, ¿se está manipulando el lenguaje en torno al aborto para lograr su aceptación social?

Inés Olza (IO): Muchas veces gana quien hace un mejor uso del lenguaje. Resulta preocupante que abunden expresiones eufemísticas como "interrupción voluntaria del embarazo", presentes en el lenguaje técnico jurídico, los diccionarios académicos, las obras lingüísticas... Efectivamente, estamos hablando de embarazo y su cese es voluntario en el aborto. Pero la palabra "interrupción" alude a algo que para momentáneamente y luego tiene visos de seguir, cuando no es esto lo que ocurre. En lugar "finalización voluntaria del embarazo" se propone "interrupción" porque el vocablo se aproxima a lo que queremos decir pero evita la connotación de acabar definitivamente con algo. El eufemismo cunde porque se extiende rápidamente y se "digiere" con facilidad. Detrás hay una postura ideológica.

Carlos Beltramo: Cualquier palabra o expresión que rebaje el impacto social y personal del aborto se expande velozmente porque endulza la realidad. Probablemente, los más inmunes a esa palabra son quienes defienden la nueva vida. Con todo, el discurso provida también tiene cosas que aprender. Un especialista americano afirmó que nos habíamos equivocado durante años al centrarnos poco en la mujer y casi en exclusiva en el nasciturus, cuando ambos son víctimas. Es importante destacar que en ciertos embarazos –como por ejemplo el que es fruto de una violación– no hay una solución sin dolor, aunque pretendan hacernos creer que el aborto no conlleva sufrimiento. Debido a esto, los prochoice se han posicionado como los defensores de los derechos femeninos. Es frecuente que busquen justificar su posición con casos dramáticos y atípicos, sacados de contexto. Frente a esto, tendríamos que presentar historias de personas que decidieron seguir con su embarazo y son felices, así como fortalecer las investigaciones que poco a poco van revelando los efectos nocivos de lo que ya algunos denominan "síndrome post-aborto".

MC: La cuestión de la conquista ideológica del lenguaje no es novedosa. Tiene que ver con la sofística clásica. Hay dos formas de entender el lenguaje: al servicio de la realidad, para describir lo que sucede, o al servicio de una perspectiva ideológica que pretende influir en la conducta del otro. Por otra parte, el modo en el que los partidarios del aborto conciben la libertad procede de una determinada concepción de la autonomía moral, como si esta no tuviera ninguna referencia a criterios morales objetivos. Pero cabe preguntarse si esto es realmente así, si existen tales criterios que regulen la autonomía de la conciencia: algunos de ellos pueden ser valores como la vida humana propia y ajena.

"No hay una solución sin dolor, aunque quieran hacernos creer que el aborto no conlleva sufrimiento"

Con respecto a la cuestión de la libertad de decidir, ¿se debe considerar el aborto como un derecho?

IO: Las dos grandes palabras que se utilizan para defenderlo son "libertad" y "derechos" de la mujer. En España se ha asociado el avance de los progresivos supuestos del aborto a una consecución de libertades, a algo de lo que antes se nos privaba. Se ha expandido la idea de que en los años 80, en los inicios de la democracia, se empezó a conquistar un derecho que poco a poco se ha consolidado, y se considera que limitarlo es antidemocrático. Se pone el foco en esto y se ocultan los derechos que tiene el nonato.

DT: Mary Ann Glendon, catedrática de la Universidad de Harvard y colaboradora del ICS, ha comentado más de una vez que el concepto de derecho domina el debate en la vida pública en el mundo anglosajón. Pero tal y como señala, cuando se plantea una cuestión en términos de derechos, el debate se silencia y se corta: si yo creo que tengo un derecho y el otro me lo niega, percibo que me está atacando. En EE. UU. ese concepto ha desempeñado un gran papel en la defensa de las personas negras y es algo admirable. Pero cuando se extiende a cualquier debate público, inclusive el del aborto, no facilita abordar todos los aspectos de la cuestión.

¿Los derechos de la madre deben anteponerse a los del hijo?

DT: Observamos una paradoja: cuando es un hijo deseado, el niño tiene derechos, pero estos desaparecen cuando se trata de un embarazo no esperado. Nuestra sociedad se asienta en una base llena de incoherencias; una de ellas consiste en proclamar que todos los seres humanos tienen la misma dignidad, a la vez que se trata al no nacido como si no fuera un ser humano digno. El nonato presenta una situación de gran vulnerabilidad: resulta casi invisible socialmente y no puede defenderse con su propia voz. Precisamente, resulta llamativo ver cómo los grupos que han perdido su valor en la esfera pública a lo largo de la historia han sido colectivos que, por diversas circunstancias, no aparecían en los lugares destacados de la sociedad o no tenían un espacio para defender públicamente sus derechos, como ocurrió con los esclavos de EE. UU. Una serie de mecanismos sociales y políticos garantizan esa inferioridad y poco a poco hay que desmontarlos.

CB: Una de las principales barreras con las que nos encontramos para defender los derechos del no nacido es el continuo cuestionamiento y relativización acomodadiza de en qué momento podemos hablar de que estamos ante un ser humano. Esta debería ser una de las principales herramientas con las que contamos para establecer límites de acción, pero cuesta hacer que la sociedad reaccione adecuadamente frente a la evidencia científica. Si agregamos que el embrión no se ve y que en la cultura actual se ha tendido a invisibilizarlo socialmente, el problema se agrava. He ahí la importancia de educar desde la infancia para que todo el mundo sea consciente de que, antes de convertirse en adulto, pasó por las etapas de cigoto, embrión y feto, y que su vida continuará sin solución de continuidad hasta la muerte. En el proyecto "Educación de la afectividad y de la sexualidad humana" somos conscientes de la importancia de lo visual en la cultura actual y en el material escolar que elaboramos trabajamos mucho con ilustraciones que ayudan a generar en los niños, los padres y los docentes un sustrato emocional sobre el que se asienten los conocimientos. Porque una cosa es que la embriología sepa de sobra que allí hay una persona y otra muy distinta que el niño aprenda a apreciar al hermanito "desde el primer momento" o que conozca que él fue un cigoto y que eso es muy bueno.

"Es incoherente proclamar que todos tenemos la misma dignidad y tratar al no nacido como si no fuera un ser humano digno"

¿Qué argumentos válidos se pueden sostener para defender la cultura de la vida?

MC: En términos positivos, habría que esforzarse por hacer la distinción clásica entre acto y persona: rechazamos los actos cometidos por determinadas personas, no a estas.  También habría que destacar que, entre los derechos humanos, unos son más básicos que otros. El derecho a la vida se fundamenta en la condición ontológica del ser humano frente a otros derechos que exigen un cierto desarrollo de la conciencia humana (por ejemplo, no tendría sentido reconocer el derecho de un niño de siete años a casarse con una amiga de su edad). El primer tipo de derechos se tiene por el simple hecho de ser persona y el Estado debería protegerlo.

CB: Hay que combatir la idea de que una ley que proteja al niño por nacer es un retroceso en el campo de los derechos. El discurso debería centrarse en hablar de progresar en otras líneas: la búsqueda de una mayor protección de ese niño no nacido, de la ampliación de sus libertades, etc. Esto requiere emplear un lenguaje que remita a cambio positivo para reemplazar el de regresión. Por ejemplo, se podría explicar el daño que se ha hecho a las madres con las leyes anteriores y cómo se quiere modificar el rumbo en ese sentido. A lo largo de la historia ha habido grandes líderes que han dicho cosas en contra de la cultura dominante y que han sido aceptadas poco a poco. En estos momentos contamos con el papa Francisco. Cuando era arzobispo de Buenos Aires, solo se refería al aborto en el contexto del compromiso social del mensaje de Cristo, en situaciones como bautizos de hijos de madres solteras en una villa miseria o en Semana Santa, mientras lavaba los pies a niños. Así se entiende que el mensaje es de amor y protección de toda vida humana, lo que hace más comprensible lo que se propone.

IO: No sé cómo acabar con la idea de que ampliar supuestos constituye un progreso, pues el lenguaje está muy arraigado. Parece que las sociedades avanzan irremediablemente y que una nueva ley implica la conquista de determinadas libertades. Afirmar que la ampliación de los supuestos legales del aborto va contra los derechos fundamentales se considera opuesto a la idea de esperanza y de progreso. Quizá la clave consiste en subrayar cómo se avanza paralelamente en otras líneas que antes se habían dejado de lado, de modo que la balanza se equilibre.

DT: Las organizaciones provida de Irlanda han aprendido que lanzar argumentos en una esfera pública que cada vez defiende menos la vida del no nacido no conduce a ninguna parte si no viene acompañada de la educación en los colegios, las universidades… Esta es la manera de cambiar poco a poco la cultura. 

lunes, 30 de junio de 2014

Aborto Terapéutico: ¿Qué pasa cuando peligra la vida de la madre?

Fuente ACIprensa

Por la Dra. Concepción Morales y Adolfo J. Castañeda

¿Qué se debe hacer cuando peligra la vida una madre embarazada? En primer lugar hay que distinguir entre el mal llamado aborto "terapéutico" y el "aborto indirecto". El aborto "terapéutico" es un aborto directo porque mata directamente al bebé no nacido como medio para presuntamente salvar a la madre, cuando en realidad hay otras alternativas para salvarla a ella y a su bebé no nacido. Por consiguiente, el aborto "terapéutico", como todo aborto directo o provocado, es un acto intrínseca y gravemente inmoral, por cuanto constituye la destrucción directa de un ser humano inocente, y por ello no está justificado en ningún caso. En realidad la frase aborto "terapéutico" es una contradicción en términos, porque ningún aborto salva o cura a nadie (que es lo que la palabra "terapéutico" quiere decir).
Distinto es el caso del "aborto indirecto", que en realidad no es un aborto en el sentido verdadero de la palabra: no es un aborto directamente provocado. Se trata del caso en el que la vida de la madre embarazada corre un peligro inminente, y la situación es tal, que si el médico esperara a que el bebito fuera viable (momento a partir del cual puede vivir fuera del útero con la tecnología
disponible), morirían tanto la madre como él, ya que antes de que llegase el momento de la viabilidad, se produciría la muerte de la madre y el bebito moriría también. La situación también es tal que el médico tampoco tiene otra alternativa para salvar a los dos, si la hubiera, tendría que recurrir a ella. Entonces el médico no tiene más remedio que intervenir, tratando siempre de salvar a ambos (al bebé no nacido y a su madre). Si en ese proceso el bebé muere como un efecto no directamente causado ni querido por el médico, entonces no hay por qué culpar a nadie. Se trata de un "aborto indirecto", y aunque ciertamente es una tragedia, no es algo moralmente imputable.
Obsérvese que no estamos hablando de una excepción a la prohibición del aborto directo o provocado. El aborto directo o provocado no tiene excepción alguna. El caso del que estamos hablando aquí es, como ya hemos señalado, un "aborto indirecto", tanto en la causa como en la intención. Por consiguiente, se trata de un caso completamente distinto y que por tanto cae fuera de la norma que prohíbe, de forma absoluta, la destrucción directa de un ser humano inocente.
Hay que observar también que, en el caso del "aborto indirecto", no se trata de que el médico escoja entre salvar al bebé no nacido o a su madre, se trata de optar por salvar las dos vidas. Si a
consecuencia de tratar de salvar a las dos vidas, muere una, ello no depende de la opción del médico.
Gracias a Dios, cada vez se logra la supervivencia fuera del útero materno de niños con menos tiempo de edad gestacional. Y también gracias a Dios y al avance tecnológico, se logran salvar bebitos no nacidos en situaciones en las que antes no se lograban salvar y en las que por tanto, ya no se puede invocar el principio del aborto indirecto para justificar una intervención que da como resultado la muerte indirecta del no nacido y el que la madre se salve, porque ahora ambos se pueden salvar.
Veamos los casos de embarazos ectópicos, es decir, de embarazos fuera del útero. De todos los embriones ectópicos, el más frecuente es el tubárico. Este se produce porque las trompas no tienen sana su fisiología o su anatomía. Ello puede ser causado por inflamaciones tubáricas, que a su vez son causadas por abortos provocados anteriormente que dan lugar a infecciones. También pueden ser causadas por enfermedades de transmisión sexual; por el uso del
dispositivo intrauterino (DIU o IUD), que dicho sea de paso, es abortivo; etc. Al ocurrir esto, el grosor interior de la trompa disminuye, permitiendo que pase el espermatozoide y fecunde al ovocito, pero no permite que pase el ovocito fecundado o cigoto (o sea, el nuevo ser humano) por la trompa hacia el útero, sino que queda atrapado en la trompa y al crecer la rompe y muere el embrión y puede morir la madre, si no se detecta a tiempo.
En la época pre-ultrasonido generalmente se hacía el diagnóstico cuando la trompa ya se había roto. Ahora se puede diagnosticar con más frecuencia y antelación con el niño vivo dentro de la trompa. Es entonces que se crea el dilema ético y se aplica el principio del "doble efecto", que en este caso implica sacar un órgano enfermo dentro del cual hay un niño vivo.
Sin embargo, hay que valorar en qué medio se está. No es igual un embarazo tubárico en un centro médico donde se tiene la tecnología adecuada que en otro donde no se tiene. Por otra parte, hay que valorar la posibilidad de que ese embrión tubárico en vez de reventar la trompa sea expulsado hacia la cavidad abdominal, produciéndose así un embarazo ectópico abdominal. En esos casos el embarazo puede llegar a término y nacer el niño vivo por laparotomía.
Pero aunque el niño permanezca en la trompa, con la tecnología moderna, ha habido casos en los que se ha llevado al niño de la trompa al útero y consecuentemente se ha salvado al niño. Esto sería la forma ideal y correcta de tratamiento del embarazo ectópico tubárico, ya que se salvaría el niño, además de la madre. Pero, lamentablemente, requiere técnicas y equipos no disponibles en todos los lugares del mundo. Donde sí los haya, estos medios se deben emplear, se trata de un grave deber ético.
Tener una "expectación armada" ante el embarazo ectópico es lo que se debe hacer. Ello se refiere a que los médicos estén con la tecnología y los medicamentos listos, pero sin intervenir siguiendo muy de cerca a la mujer en esta situación, la cual estaría hospitalizada durante todo este tiempo, para entonces, en el momento adecuado, si ello es posible, salvar también al niño no nacido y si no, esperar a que este muera de forma natural para entonces extraerlo. De esa manera se estaría respetando la vida del niño ectópico. Hay que realizar esfuerzos, en la medida de lo posible, para que esa "expectación armada" se lleve a cabo en todas las instalaciones médicas. Ello también es un grave deber moral.
Pero, lamentablemente, no en todas partes se cuenta con lo necesario para ello y el índice de muerte materna por embarazo tubárico es muy elevado y los niños que nacen a consecuencia de un embarazo ectópico es muy bajo y muy pocos sobreviven. Aunque hay que respetar toda vida
humana, la situación inmediata de la mujer en un embarazo ectópico es mucho más grave que la de una mujer embarazada en el caso, por ejemplo, de un cáncer de útero, en el cual sí se pueden salvar a ambos: madre e hijo no nacido con la tecnología de que se dispone en la actualidad en prácticamente todos los lugares del mundo.
La Dra. Concepción Morales es Especialista de Medicina Interna del Hospital Materno-Docente "Hijas de Galicia" y Presidenta de Pro-vida Cuba, organización de la Iglesia Católica. Adolfo J. Castañeda tiene una licencia en teología moral de la Academia Alfonsiana en Roma y es Director de Programas Educativos de Vida Humana Internacional.

martes, 18 de marzo de 2014

Gonzalo Len: “La New Age (Nueva Era) es radicalmente incompatible con lo que transmite Jesucristo”

Entrevistas ForumLibertas.com

Artículo de Juan Francisco Jiménez Jacinto

¿Estás seguro de que la New Age no está influyendo en tu vida, en tu modo de pensar? ¿Qué es? ¿Qué consecuencias tiene para tu vida? Entrevistamos a este sacerdote que da respuesta a estas y otras preguntas en su libro ‘New Age. El desafío’ (Ed. Stella Maris). “El alimento dulce de la New Age son golosinas, que te llenan y te quitan el hambre, pero no te sacian”, afirma el padre Gonzalo Len

El padre Gonzalo Len (Perú, 1967) aborda en New Age. El desafío esta manifestación que no es una simple moda, ni una secta, ni una religión, pero sus tentáculos llegan mucho más allá de lo que piensas.

Sus mensajes se cuelan a través de películas como Harry Potter, Avatar o 2012, grupos musicales de relevancia internacional como Vangelis, Enya o Secret Garden, de autores de éxito como Paulo Coelho, de seminarios y masters e incluso de terapias de relajación y libros de pseu-dociencia. No es sólo el Reiki, las flores de Bach, yoga, homeopatía, la quiromancia, chakras, meditación trascendental, cristales o aromaterapia. Es mucho más sutil y peligroso.

Detrás de todo ello y de otras muchas ofertas conocidas que parecen inocuas se oculta una poderosa reivindicación de cambio cultural, que pretende desplazar los valores como hasta ahora se habían entendido. Este libro te explica con objetividad, profundidad y agudeza, un fenómeno que está afectando a millones de personas en todo el mundo.

Gonzalo Len es sacerdote y teólogo, perteneciente al Sodalitium Christianae Vitae, del que ha sido parte de su Consejo Superior. Ex-rector de varios centros educativos católicos. Es un reconocido especialista en la New Age.

¿Qué es la New Age?

Hay que entender que a la New Age (o Nueva Era) se la conoce más por sus manifestaciones que por su nombre específico. Si uno habla de la homeopatía, del Reiki, del challening, del yoga, de la energía cósmica, de la reencarnación, de los niños índigo… estas manifestaciones se conocen más.

Lo importante es entender que estos conceptos y terapias tienen una cierta unidad que se puede insertar en esta categoría de la New Age. Tiene sus orígenes en los años 60 donde claramente se hablaba de una Nueva Era en la humanidad y la historia. El cambio de milenio se veía como la posibilidad de adentrarse en una edad de oro, una humanidad nueva reconciliada y luminosa. Esta se contraponía a la edad que se estaba acabando y que se identificaba con el racionalismo de la ilustración y con la tradición cristiana.

Sin embargo, los años 60 y 70 han pasado y se han superado corrientes como el movimiento hippie, pero ha quedado gran parte de esa filosofía, ¿por qué?

Hay una ópera famosa, el musical Hair, que difundió muchísimo esos conceptos. Esa idea de cambio global en la historia de la humanidad ya no se resalta tanto. Estamos en el 2014 y no hubo tal cambio. Ya no se mantiene como una posición global sino como una cuestión personal. Se sigue hablando de la New Age pero en primera persona, tú eres el que tiene que dar su propio paso hacia tu propia Nueva Era.

Desde esa perspectiva se mantiene este mensaje alternativo: lo de antes fue malo, lo de ahora será lo mejor. Y lo de antes es la idea de que todo está disgregado: una ciencia que se plantea que hay objetos distintos, separados; una religión que habla de que Dios se hace humano, de unos sacramentos salvíficos y de una divinidad. Es el paso de una realidad del mundo a una Nueva Era.

“La Nueva Era se caracteriza por un egocentrismo muy grande, un yoísmo"

Entonces, ¿la individualidad es una de las características de la New Age?

Muy claramente lo es. Se habla de la unión de la persona con la naturaleza y la transcendencia, pero una característica típica de la Nueva Era es un egocentrismo muy grande, algunos lo llaman un yoísmo. Esto consistiría en la expansión de la consciencia, la armonía.

A estos elementos hay que sumarle uno muy importante, la experiencia. La experiencia es el todo prácticamente: lo que tú sientes, lo que tu vives. Las terapias tienen un fuerte acento en esto que se llama la experiencia: la exploración de la consciencia, la experiencia de la unión con el universo.

Por lo tanto, si lo más importante es la experiencia, ¿las personas que siguen la New Age no necesitan intermediarios?

Es una pregunta muy adecuada porque justamente el cuestionamiento que plantea la New Age es que hay que dejar de lado a los intermediarios, las mediaciones, la Iglesia, los sacramentos, los pastores, toda la verdad que se transmite a través de mediaciones. Hablan mucho de esta conexión, de este contacto inmediato, de hacerse uno su propia verdad, de escoger en el supermercado espiritual y de terapias, de acomodar las cosas a cada uno haciendo creer que no hay mediaciones.

Sin embargo, al final estos supuestos sabios o maestros se convierten en mediadores, los cuestionan para acabar convirtiéndose en uno de ellos. Se dice mucho que el sabio no transmite conocimientos, lo que hace es ayudarte a encontrar la sabiduría en ti, pero termina siendo evidente que eso no se da.

“La New Age sutilmente va indisponiendo radicalmente para la fe”

¿Se puede ser cristiano y seguir alguna corriente de la New Age?

Efectivamente uno de los puntos fundamentales de la New Age es que se presenta como amigable con cualquier fe. Se dice que no hay enfrentamiento con la fe. Sin embargo, sutilmente y sin crear conflictos va indisponiendo radicalmente para la fe. Eso que los autores de la New Age denominan el ‘nuevo paradigma’, esta nueva forma de ver la realidad la hace incompatible. Lo que se transmite es radicalmente incompatible con lo que transmite Jesucristo.

¿Por qué?

Fundamentalmente porque la visión que se tiene de la realidad es que todo es un organismo vivo totalmente interconectado. En la película Avatar, por ejemplo, se ve como todo se conecta: hay lugares sagrados donde bajan lianas maravillosas que sirven para sanar, los seres de ese lugar se conectan físicamente con los animales, etcétera. Esa película es un buen ejemplo de esa concepción de la realidad en la que todo esta interconectado. Por lo tanto, la divinidad acaba siendo este gran organismo vivo y uno tiene que lograr conectarse con él.

“Cuando rezamos y nos encontramos con el Señor es un encuentro verdaderamente transcendente, no es que me conecto con algo”

Sin embargo, es cierto, y la biología lo demuestra, que la naturaleza está interconectada en sí misma. ¿Por qué entonces no es lo mismo Dios, el universo o la energía, conceptos que la New Age coloca en la misma dimensión?

Porque la New Age habla de la transcendencia, de la divinidad, pero la categoría más alta que tiene para hablar de Dios es simplemente lo divino. Usa el concepto de transcendencia, pero en el fondo lo que plantea es inmanente. Son dos conceptos filosóficos que pueden resultar difíciles de entender: lo trascendente es una realidad que escapa al horizonte de lo que tenemos aquí abajo, es decir, Dios está más allá del mundo aunque se haga presente en él.

La mirada de la New Age plantea que la trascendencia está en la experiencia de este mundo, pero más grande. Hay una radical diferencia. En el cristianismo entendemos que Dios infinito (verdaderamente infinito, no grande) se ha hecho pequeño viniendo al mundo para hacernos parte de la vida infinita de Dios. Hay una cuestión no solo del lenguaje, sino de la realidad, por eso hablamos de unas categorías que son radicalmente incompatibles con la fe. Cuando rezamos y nos encontramos con el señor es un encuentro verdaderamente transcendente, no es que me conecto con algo.

Además, desde la perspectiva cristiana es un don que viene a nosotros, es algo que no merecemos, no es algo que yo construyo y me hago a mi medida, y que está al alcance de mi mano porque yo lo he edificado. Es un don que recibimos y en el que estamos insertos y que nos eleva más allá de lo que nosotros podemos producir en nuestra vida.

Por lo tanto la Creación es consecuencia de Dios. Es Dios, pero no es todo Dios.

Claro. Desde la perspectiva cristiana hay diferencia entre creador y criatura. Desde la perspectiva de la New Age no hay diferencia. Se plantea que venimos de una época en la que las cosas están separadas y se propone una nueva relación. De ese modo, se cae en lo que filosóficamente se conoce como monismo, es decir, relacionan uniendo. No distinguen entre creador–criatura, ni entre alma–cuerpo, ni persona–mundo, sino que se pretende unirlo todo en ese organismo vivo. Ese concepto viene de James Lovelock y lo denominaba Hipótesis Gaia.

Sin duda, el mundo y el universo tienen interconexiones: existe una gravedad, los planetas se mueven en relación de unos con otros, las personas tenemos una cierta conexión con la naturaleza y entre nosotros, pero que detrás haya esta interconexión física aunque se le llame espiritual es lo que escapa claramente a la razón y por ello claramente también en la fe.

“Un hinduista se espantaría de ver cómo se ha cambiado el sentido de la reencarnación en la New Age”

La New Age bebe de muchas religiones y filosofías orientales, sin embargo, parece que las pasa por el filtro del relativismo que impera en Occidente y las “aligera”. Sería un proceso similar al que sucede con algunos sectores del catolicismo en los que se estarían creando cristianos light. Por lo tanto, podríamos estar de acuerdo en que no habría que disparar a todo lo que se mueve, sino que hay unas tradiciones espirituales, incluso más antiguas que la religión cristiana que son víctimas del mismo relativismo, y eso da como resultado la New Age.

Así es. La New Age, como categoría de lo alternativo, ha buscado en el mundo oriental unas tradiciones que se contraponen con la tradición cristiana occidental. No obstante, en Oriente se espantarían mucho al ver cómo han deformado sus propias tradiciones en esta pseudoreligiónlight.

Hay que recordar que la New Age busca dar respuestas ligeras a los hombres y las mujeres de nuestro tiempo. Hombres y mujeres que están agotados, que quieren una experiencia espiritual más grande, profunda y de sanación, pero lo quieren fácil y rápido. La New Age ofrece una versión light de distintas fuentes de las filosofías orientales, pero también del gnosticismo, lateosofía, y otras realidades ocultas.

Un ejemplo muy claro es la creencia en la reencarnación: para el hinduismo la reencarnación es una maldición porque significa que no has vivido bien tu vida. Sin embargo, para algunas variantes de la New Age la reencarnación es una respuesta para el destino eterno, como una escalera hacia arriba. Se trata la reencarnación como una respuesta muy luminosa. Un hinduista se espantaría de ver cómo se ha cambiado.

¿Entonces es tan incompatible ser cristiano con la New Age como ser hinduista con la New Age?

Es incompatible porque cuando uno entiende los presupuestos que están detrás de la Nueva Era es claro que bebe de tradiciones que son incompatibles con el cristianismo. La mirada del mundo que ofrece, de Dios y de la persona la hace incompatible. Eso y las cosas que implica: esa distinción de lo inmanente y lo transcendente que ya hemos tratado.

Otro elemento importantísimo es que para un cristiano Dios no es algo con lo que nos conectamos, sino alguien con quien nos relacionamos, una relación personal donde él tiene la iniciativa y nos muestra el camino.

¿Cómo ve a Jesucristo la New Age?

Como un maestro espiritual que repartió sabiduría. Sin embargo, no es un maestro universal que está junto a otros maestros. Jesucristo es el hijo de Dios que ha venido a salvarnos a todos.

En este sentido, los sacramentos salvíficos son cuestionados y relativizados en relación a estas nuevas terapias que son una supuesta fuente de producción de energía y sensaciones.

“En la Nueva Era la moral es un camino que tú te haces”

Deme más ejemplos de por qué un cristiano entra en contradicción con sus creencias si acude a estas terapias.

Por ejemplo en la moral. La Nueva Era es fundamentalmente relativista, donde la verdad existe, pero es lo que tú experimentas. Ni si quiera se trata de un relativismo racionalista donde la verdad es lo que piensas o deduces, sino que es lo que tú experimentas. La moral vendría a ser un camino que tú te haces.

Cuando se empieza a tener vivencias en la Nueva Era, esas terapias, el Reiki, el yoga y busca en las cartas la verdad de la realidad poniendo su confianza en cosas que no son Dios como si lo fuera, la persona se puede insertar en el ámbito de las fuerzas oscuras, en el ámbito del mal. Me ha tocado escuchar experiencias tristes y dolorosas a este respecto.

Para los cristianos se nos ha revelado la verdad a cerca de Dios y de nosotros mismos. La Nueva Era plantea las revelaciones como paralelas y habla de los sabios del universo a la medida de cada uno.

El hecho de que las personas recurran a la New Age para canalizar su necesidad espiritual, ¿podría significar un agotamiento de la forma en que se comunica el mensaje católico?

Efectivamente. Por eso la llamada de Juan Pablo II, Benedicto XVI y el Papa Francisco a la Nueva Evangelización afirma: renueven su ardor, renueven sus métodos, renueven su expresión.

Y está claro que tienen que renovarse porque el mundo cambia y la Iglesia ha hecho eso durante toda su historia. Uno puede ver en parroquias, diócesis, movimientos, congregaciones, comunidades, distintas experiencias y formas de vida cristiana de un rico apostolado esperanzador. Sin duda hay caminos diferentes que además responden a sensibilidades distintas.

“Ya no hay una cultura cristiana, sino secularizada y eso supone un reto particular para la iglesia”

Pero es verdad que está costando hacer llegar ese mensaje fuera de los propios círculos católicos.

Porque estamos en una etapa y una cultura mundial que ha vivido un cambio radical en relación al último milenio, donde ya no hay una cultura cristiana, sino secularizada y eso supone un reto particular para la iglesia. De ahí la importancia de que el Papa Francisco esté impulsando con esa frescura el hecho de que tengamos que salir de las diócesis.

¿La New Age ha sabido “salir”?

Sin duda la Nueva Era ha tenido la habilidad de apuntar a algunas hambres del hombre y de la mujer de nuestro tiempo, a la persona cansada, a la persona estresada, a la persona agotada.

Normalmente, la New Age tiene mucha presencia en países del primer mundo, occidentales, y en personas con cierta cultura y tradición religiosa que están entre los 40 y los 60 años, aunque no solo. Eso te habla de un perfil de alguien que está agotado y fastidiado y que busca con autenticidad una experiencia transcendente, busca paz y reconciliación.

Aunque esas búsquedas y esos anhelos son auténticos están guiados por distorsiones del hombre de nuestro tiempo: que las cosas sean sencillas, que no te cuestionen, que no sean mensajes fuertes, que tengas un supermercado donde escoger, que estén al alcance de la mano, que te haga sentir bien… decía un autor que la New Age no te exige más compromiso que el que tienes cuando vas al cine.

Estamos viviendo la sociedad de la comida rápida, del sexo rápido, de las relaciones rápidas… ¿estamos también en la sociedad de la espiritualidad rápida?

Exactamente. Algún autor lo ha explicado como el supermercado espiritual. Podría ser un bufet donde escoges lo que te gusta de una gran variedad de ofertas.

Hay agudezas para responder algunas realidades del corazón humano que son auténticas y también agudezas para responder según estos cánones distorsionados de nuestros tiempos. La Iglesia no va a responder a las distorsiones de la persona. La iglesia exige a la persona una respuesta más consistente, pero sobre la base de presentar una realidad verdaderamente luminosa, que es Jesús. Ese es el reto de la Iglesia en la actualidad: presentar a Jesús con su riqueza, la misma de ayer, hoy y siempre.

Pero existe un peligro, los que somos sacerdotes o cristianos laicos tenemos que tener en cuenta que la New Age no nos va a dar herramientas para ser mejores apóstoles. Es triste ver ese pensamiento dentro de algunas realidades de la propia Iglesia.

“El alimento dulce de la New Age son golosinas, que te llenan y te quitan el hambre, pero no te sacian”

¿Cómo se puede ayudar a una persona a salir de la New Age?

Primero hay que hacer una aclaración: algunas de estas terapias son radicalmente más nocivas que otras, no todas se valen de la misma manera. Pero esas terapias más inocuas pueden suponer un inicio que acabe en otro lugar.

Dicho esto, pienso que para ayudar a una persona a que salga de la New Age la respuesta inicial no debe ser decirle el problema, sino hacerle entender que el alimento dulce de la New Age son golosinas, que te llenan y te quitan el hambre, pero no te sacian. Lo que necesitan las personas es alimento de verdad para el cuerpo y para la vida, el pan de vida o agua viva que es Jesucristo.

Como todo apostolado hay que tener el discernimiento y la fineza espiritual de hacerle ver a la persona que lo que anhela de verdad no lo está encontrando. Si una persona baja un poco las barreras y encuentra ya a Jesús el siguiente paso sería desmontar esas terapias desde la razón.

También es importante ver que la persona es una persona concreta y solidarizarse con sus anhelos específicos y dialogar poco a poco. Por ejemplo, al hablar del Reiki, analizar de donde nacen esas terapias cuyo origen es claramente esotérico, etcétera. Al explicar los presupuestos se pone en juicio la confianza que está depositando la persona en estas terapias.

El libro que acaba de publicar, ¿ayuda a ayudar?

Ayudar a alguien a salir de la New Age no es un proceso fácil. El libro está escrito sobre todo para cristianos católicos que quieran formarse para entender este fenómeno, eventualmente no caer en él y fundamentalmente para que hagan apostolado ayudando a las personas. Un apostolado persona a persona.

El beato Juan Pablo II lo dijo muy claramente cuando tuvo una visita ad limina con un grupo de católicos americanos. El Papa alertó de que la New Age está entrando en las catequesis, en los retiros de reflexión, en los caminos espirituales… y confunde a muchos fieles que no se dan cuenta hasta qué punto esas filosofías son incompatibles con la fe cristiana.

martes, 8 de octubre de 2013

ARROGANTES, FATUOS, EGÓLATRAS, SOBERBIOS

Autor peruano Alejandro Eguren

¿Qué motivación que no sea el esnobismo y la vanagloria, puede conducir a un grupo de personas, a una partida de neo déspotas ilustrados sin sentido del ridículo, ( * ) a erigirse en voz, sapiencia y conciencia del País, para suscribir una "declaración pública", la cual mediante se pronuncian a favor de la unión civil homosexual?

El punto NO está en el tema de la unión civil homosexual, (UCH) el cual no discuto aquí en sentido alguno. No interesa que la favorezcan, que se declaren neutrales frente a ésta, o que la reprueben. Podrían haberse pronunciado absolutamente en contra de la UCH, y no habrían dejado en un ápice su fatuidad, su pedante egolatría.   

¿Qué elitismo prepotente, qué arrogancia supina es la de estos envanecidos oligarcas del deber ser, de esta auto encumbrada selección de soberbios, que les mueve sin atisbo alguno de modestia, a imponernos, inconscientes de su papelón descomunal, "El Show de los VIP", ( ** ) para "enseñarnos" como debemos pensar, como opina la gente "famosa", a los restantes 29'999,800 de peruanos que pertenecemos al "vulgo"?

¡Son menos del 0.00063 % de la población peruana!

Y encima, algunos se auto califican "intelectuales", "artistas", y "dirigentes". ¿Cómo saben que lo son? ¿Quién les ha certificado? ¿Dónde les confirieron sus coronas? ¿A quienes comandan? ¿Quiénes se creen? ¿Aceptarían dentro de su élite tan selecta y exclusiva, a firmantes clasificados en panaderos, verduleros, ebanistas, fruteros, jardineros, torneros, cambistas de dólares, vendedores ambulantes, maestros de obra, enmaderadores, carniceros, albañiles, mecánicos, enllantadores y gasfiteros? ¡Qué horror! Lo tomarían a escarnio!

Yo he recibido auténticas lecciones de sabiduría y de sentido común de muchas de estas personas, humildes y anónimas, quienes jamás pisaron un claustro universitario y quienes, en muchos casos, ni siquiera acabaron la secundaria,...si acaso alguna vez la comenzaron.

Brillan con luz inextinguible entre ellos, mis inolvidables amigos y maestros, Pedro Olguín Sánchez, engrasador, lavador de carros y chofer; don Juan Valencia, decentísimo pintor de brocha gorda, ambos hoy ausentes de los vivos; Juan Sotomayor y Mauro Meza, honrados griferos de servicentro, de quienes recibí ejemplar formación humanista en mi juventud, en medio de largas, reflexivas y fructuosas conversaciones.  

Y ¡OJO!, que no hay pocos marxistas-leninistas "revolucionarios", de "izquierda" (?) dentro de esta encopetada y exclusiva supuesta "nobleza intelecto-artístico-dirigencial" de autobombo, que deja enana a la pituquería de campanillas, a la "alta sociedad" que ellos tanto detestan y a la que ahora suplantan sin pudor.

¿Por qué no han creado en su comunicado un sector único e individual, denominado "Premio Nobel", para que aparezca a renglón único, en su Parnaso exclusivo e individual, en su Olimpo privado, solo e incontaminado del resto de "intelectuales", el siempre ostentoso y soberbio marquesete Vargas Llosa, su "Dios Creador", quien les precede y preside en tan ufano listado?

Causa náusea ese descarado e implícito "¡Lo digo yo!" con el que pretenden coronar sus sentencias, dando orgullosos sus nombres, escribiendo allí inmodestamente sus firmas, para dejar inequívoca constancia de lo "importantes, dirimentes y progresistas" que se creen ser.

¡Que voten junto con todos nosotros, ANÓNIMAMENTE, dentro de un referéndum nacional, al interior de una consulta popular convocada en su debido momento por los Poderes del Estado!

Pero es que............ ¡Oh NO!.....¡Herejía de siniestro espanto!.....¡Vanidad de vanidades!!!.....¡De ninguna manera!!

¿Cómo podrían así destacar su sangre azul "intelecto-artístico-dirigencial", cómo exhibirían su "superioridad predestinada", mezclados y revueltos con otros 12 millones de votantes?

Alejo.

( * ) Hay cerca de 200 firmantes. No creo, ni digo, que TODOS merezcan los ásperos calificativos que les atribuyo en esta nota.

     Algunos, que no son arrogantes, fatuos, ególatras ni soberbios, habrán firmado a pedido; otros, sin advertir el lamentable yerro que significa el auto segregarse, así, con nombres y apellidos, por encima del resto de la sociedad nacional.

     No entro en más detalles, pues los arrogantes, fatuos, ególatras y soberbios saben perfectamente bien quienes son.

( ** ) "VIP" = Very Important People, en el argot anglosajón.

sábado, 21 de septiembre de 2013

Ideología de género y locura

Fuente


En la perspectiva de género, el hombre y la mujer eligen su sexo y lo podrían cambiar, cuantas veces lo estimen oportuno, puesto que las diferencias entre hombres y mujeres se deben fundamentalmente a determinaciones sociales:


Estamos oyendo constantemente la afirmación que la Iglesia, si no quiere perder el contacto con la gente, debe renovar su Moral Sexual, que ha quedado tremendamente anticuada. Muchísima gente, muchos pienso que con la mejor buena fe, nos dicen que la Iglesia tiene que poner al día su moral sexual, porque ¿como atraer a los jóvenes con la exigencia de que, aunque se quieran y hayan decidido tener un proyecto de vida en común, han de mantenerse vírgenes hasta el matrimonio? Pero entonces ¿qué hemos de decir y enseñar a los jóvenes y mayores sobre la sexualidad?


Afortunadamente el problema está resuelto, según nos dicen los que opinan así: la educación sexual ha de darse de acuerdo con la ideología de género. Es decir la alternativa a la Moral Sexual Católica es, según la Ley Orgánica española 2/2010, de 3 de Marzo, de salud sexual y reproductiva y de la interrupción voluntaria del embarazo, más conocida como la Ley sobre el aborto, y votada a favor por toda la izquierda, el PNV, y alguno más, la ideología de género. En efecto, en ella se dice: "Artículo 5. Objetivos de la actuación de los poderes públicos 1. Los poderes públicos en el desarrollo de sus políticas sanitarias, educativas y sociales garantizarán: e) La educación sanitaria integral y con perspectiva de género sobre salud sexual y salud reproductiva". "Artículo 8. La formación de profesionales de la salud se abordará con perspectiva de género".


¿Qué es y qué defiende la perspectiva de género?


Cito unas palabras del cardenal Ratzinger (luego Papa Benedicto XVI) en su libro La Sal de la Tierra: "Actualmente se considera a la mujer como un ser oprimido; así que la liberación de la mujer sirve de centro nuclear para cualquier actividad de liberación tanto política como antropológica con el objetivo de liberar al ser humano de su biología. Se distingue entonces el fenómeno biológico de la sexualidad de sus formas históricas, a las que se denomina género, pero la pretendida revolución contra las formas históricas de la sexualidad culmina en una revolución contra los presupuestos biológicos. Ya no se admite que la "naturaleza" tenga algo que decir, es mejor que el hombre pueda modelarse a su gusto, tiene que liberarse de cualquier presupuesto de su ser: el ser humano tiene que hacerse a sí mismo según lo que él quiera, sólo de ese modo será "libre" y liberado. Todo esto, en el fondo, disimula una insurrección del hombre contra los límites que lleva consigo como ser biológico. Se opone, en último extremo, a ser criatura. El ser humano tiene que ser su propio creador, versión moderna de aquél "seréis como dioses": tiene que ser como Dios".
En la perspectiva de género, el hombre y la mujer eligen su sexo y lo podrían cambiar, cuantas veces lo estimen oportuno, puesto que las diferencias entre hombres y mujeres se deben fundamentalmente a determinaciones sociales.


La igualdad radical es un principio básico de esta ideología que pone la sexualidad al servicio del placer y como los órganos sexuales los tenemos para algo, es decir para usarlos, se alienta no sólo la masturbación, sino también las relaciones sexuales de toda clase, también entre menores, pues también la infancia tiene derecho a su emancipación sexual. En este momento la mayoría de edad sexual está en España en los trece años, aunque parece se va a poner a los dieciséis.


La ideología del género quiere terminar con la opresión de la mujer por el hombre, considerando al matrimonio monógamo como la principal expresión de esta dominación, por lo que el matrimonio normal y la familia pasan a ser las instituciones a combatir. La lucha de clases propia del marxismo pasa a ser ahora lucha de sexos, siendo el varón el opresor y la mujer la oprimida. Imaginémonos las consecuencias que tiene todo esto en la educación de los niños, a los que hay que imbuir en estas ideas, aunque confío que más de un niño habrá preguntado a sus padres si el profe está loco.


Cuando empecé a hablar de la ideología de género, alguien me escribió: "Me contaba un amigo, que da cursos a pequeños empresarios por cuenta de una fundación que recibe dinero público para su sostenimiento, que en los últimos años están sufriendo el siguiente chantaje: si quieren seguir recibiendo subvenciones, sus profesores deben encerrarse durante un día entero con ideólogas de una fundación satélite del PSOE (que a su vez recibirá también un buen dinero por esto), para recibir cursos de ideología de género. Las cosas que les dicen a ellos son las mismas que le han dicho a ese alumno. Por suerte, en general todos opinan que son una panda de chaladas, y sufren esas clases de "reeducación" en silencio".


Los defensores de esta ideología, ¿son realmente una panda de chalados?: Nietzsche terminó sus días en un psiquiátrico, W. Reich murió en una penitenciaría psiquiátrica, diagnosticado de paranoia y esquizofrenia progresiva, Kinsey era sadomasoquista y pedófilo, Althuser estranguló a su esposa, Bataille fue partidario del satanismo orgiástico, Foucault tuvo varios intentos de suicidio, era politoxicómano y padecía una grave enfermedad del sistema nervioso, Margaret Sanger terminó internada en una clínica con delirio alcohólico, K. Millet es una enferma mental con tendencias suicidas, Shulamit Firestone pasó varios años en una clínica psiquiátrica, E. Fischer, M. Drago y E. Frankfurt se suicidaron. (Estos datos los he extraído de Google, de los libros de Jesús Trillo Figueroa y de un artículo de Fernando Paz).


Y es que no hay que olvidar que la naturaleza no perdona.


Pedro Trevijano

jueves, 19 de septiembre de 2013

¿Fecundación asistida? La «napro» es un método más eficaz, económico y «católicamente correcto»

Enviado por Redactor el Mié, 04/Sep/2013 .

Por Rodolfo Casadei / TEMPI, Publicado en PCFC.es el 6 de Agosto de 2013, (Traducción al español del original en italiano de Helena Faccia Serrano.

Su índice de éxito es doble respecto al de la fecundación asistida por porcentaje de nacimientos de parejas que siguen los tratamientos, y cuesta once veces menos, pero es realizada por pocos médicos en todo el mundo, está boicoteada por los lobbys de la probeta y es ignorada por los sistemas sanitarios nacionales.

La naprotecnología nació en los Estados Unidos y llegó a Europa hace unos años, pero sigue enfrentándose al prejuicio que la considera un enfoque confesional a la medicina, condicionado por dogmas religiosos. Nada más lejos de la realidad. Es verdad que la práctica de la naprotecnología es rigurosamente conforme a la bioética católica; pero se ha demostrado que su enfoque del problema de la esterilidad es científica y clínicamente más riguroso del que se practica en el ámbito de la fecundación asistida. Y por esto al final es también más eficaz: lo confirman las estadísticas.

Diferencia entre una y otra

«La diferencia entre la naprotecnología y la fecundación in vitro consiste en el hecho de que en la primera la cuestión fundamental es el diagnóstico de las causas de infertilidad, se busca una explicación médica de porqué una pareja no consigue procrear y, por tanto, se intenta eliminar el problema y “ajustar” el mecanismo natural, volviendo a darle su armonía», explica Phill Boyle, el ginecólogo irlandés que imparte, en una clínica de Galway, los cursos de formación en naprotecnología para médicos de toda Europa. 

«En el procedimiento in vitro, en cambio, el diagnóstico de las causas no tiene importancia, los médicos quieren sencillamente “burlar el obstáculo”, llevando a cabo una fecundación artificial. En la naprotecnología, el tratamiento resuelve el problema de la pareja, que después puede tener otros hijos. Sin embargo, con el método in vitro, los cónyuges no se curan y siguen siendo una pareja estéril, y para tener más niños deberán siempre confiar en un laboratorio». 

«La naprotecnología es la verdadera fecundación asistida», ironiza Raffaella Pingitore, la ginecóloga más experta en dicho método en el área de lengua italiana, y que realiza en la clínica Moncucco de Lugano (Suiza). «En el sentido que asistimos a la concepción desde el principio hasta el fin, es decir desde la fase de individuación de los marcadores de fecundidad en la mujer hasta las intervenciones farmacológicas y/o quirúrgicas necesarias para permitir que la pareja llegue de un modo natural a la concepción».

Conjunto de técnicas diagnósticas

El nombre deriva del inglés “natural procreation technology”, tecnología de la procreación natural. Más que una tecnología es un conjunto de técnicas diagnósticas e intervenciones médicas que tienen como objetivo individuar la causa de la infertilidad y su puntual eliminación. Se empieza con las tablas del modelo Creighton, que describen el estado de los biomarcadores de la fecundidad durante todo el ciclo menstrual de la mujer y que se basan, principalmente, en la observación del estado del flujo vaginal, realizado por la mujer misma. El pilar que sostiene toda la naprotecnología es la capacidad de observación de sí misma que tiene la mujer: para ello, se la forma en la parte inicial del recorrido. Las tablas correctamente rellenadas, con el estado del flujo vaginal día a día y los otros datos, son la base de todos los pasos sucesivos.

A partir de aquí ya es posible diagnosticar carencias hormonales, insuficiencias lúteas y otros problemas que se pueden tratar con la suministración de las hormonas que faltan. Si la infertilidad persiste, se continúa con el examen detallado del nivel de las hormonas en la sangre, la ecografía de la ovulación y la laparoscopia avanzada. Pueden ser necesarias, entonces, intervenciones de microcirugía de las trompas o de laparoscopia avanzada para extirpar las partes dañadas por la endometriosis. El resultado final es un porcentaje de nacidos vivos entre el 50 y el 60 por ciento del total de las parejas que realizan el tratamiento durante un máximo de dos años (pero la mayor parte concibe en el primer año), contra una media del 20-30 por ciento que recurre a los ciclos de fecundación in vitro (en general, seis ciclos).

La negligencia de los médicos

«Una de las cosas que más me escandaliza es la difundida negligencia en el diagnóstico de las causas de infertilidad», explica Raffaella Pingitore. 

«Hoy, después de unos pocos análisis pragmáticos, se dirige a la mujer a los centros de fecundación asistida. Hemos llegado al punto que, hace unos años, la Sociedad Estadounidense de Medicina Reproductiva declaró la insuficiencia lútea como inexistente, porque no podía ser diagnosticada “científicamente”.

Pero sí que podemos diagnosticarla implicando a la mujer y pidiéndole que observe y describa a diario el estado de su flujo vaginal, procedimiento que nos permite diagnosticar la insuficiencia lútea. Esto para muchos médicos es impensable: se limitan a una extracción en el vigésimo primer día del ciclo menstrual para medir el nivel de progesterona. Pero sólo el 20 por ciento de las pacientes tiene un ciclo perfectamente regular, por lo que el dato obtenido de la extracción se diagnostica casi siempre como inútil».

«En los Estados Unidos, en Omaha, en el Estado de Nebraska, iban a visitar al doctor Thomas Hilgers, el verdadero creador de la naprotecnología, mujeres a las cuales se les había descartado la endometriosis tras una laparoscopia. Pero realizando una laparoscopia avanzada se descubría que en el 90 por ciento de los casos la endometriosis sí existía. A mí a menudo me ha sucedido lo mismo. Una laparoscopia avanzada debería ser una práctica estándar en los test de esterilidad, pero al tratarse de una intervención quirúrgica, la hostilidad hacia ella es grande».

Que el hecho de recurrir de manera indiscriminada a la fecundación asistida es paralelo a la negligencia diagnóstica se deduce también por el elevado número de pacientes que recurren con éxito a la naprotecnología después de ciclos fracasados de fecundación in vitro. El doctor Boyle afirma que en los últimos seis años, en el grupo de pacientes con edad inferior a los 37 años que ya habían intentado dos ciclos de fecundación asistida, el porcentaje de las que han concebido gracias al método de procreación natural ha sido del 40 por ciento.

Raffaella Pingitore cuenta su experiencia personal: «La paciente tenía 36 años y deseaba un embarazo desde hacía ocho años; se le habían realizado en el pasado cinco ciclos de fecundación asistida sin éxito. Le hice registrar la tabla de los marcadores de fertilidad y observamos que tenía una fase satisfactoria de flujo fértil, pero unos niveles hormonales un poco bajos, lo que indicaba una ovulación un poco defectuosa. También tenía síntomas de endometriosis; le realicé una laparoscopia, encontré la endometriosis y coagulé los focos de endometriosis en el útero, ovarios y trompas. La sometí a una terapia para que estuviera en menopausia durante seis meses: de este modo se secaban bien todos los focos de endometriosis que tal vez aún quedaban. Tras esta terapia continué con un fármaco, el Antaxone, con dieta y con el apoyo de la fase lútea con pequeñas inyecciones de gonadotropina. Esto aumentó el nivel de hormonas y en el cuarto mes de tratamiento se había alcanzado un flujo muy bueno. En el decimoséptimo día después de la ovulación realizamos el test de embarazo, que resultó positivo».

Costes y beneficios

El escrúpulo del profesional éticamente motivado puede más que las técnicas artificiales. Lo demuestra la anécdota de la doctora Pingitore y lo demuestran las estadísticas del doctor Boyle. En Irlanda, en el arco de cuatro años, el ginecólogo curó a 1.072 parejas que deseaban un hijo desde hacía más de cinco años. La edad media de las mujeres era de 36 años, y casi un tercio de ellas ya había intentado tener un hijo con la fecundación in vitro. Tras seis meses de tratamiento naprotecnológico, la eficacia del método fue del 15,9 por ciento. Tras un año, del 35,5 por ciento; tras un año y medio, el 48,5 por ciento de las pacientes se había quedado embarazada. Si el tratamiento duraba dos años, casi el 65 por ciento de las pacientes se quedaba embarazada.

Sobre una base de pacientes mucho más pequeña, la doctora Pingitore, en el bienio 2009-2011, obtuvo una media de 47,3 por ciento de embarazos. En los Estados Unidos (país donde no están vigentes leyes que limitan el número de embriones fecundados que pueden ser transferidos al útero), los índices de la fecundación asistida tras seis ciclos son los siguientes: 30-35 por ciento para mujeres con edad inferior a los 35 años; 25 por ciento para mujeres entre los 35 y los 37 años; 15-20 por ciento para mujeres entre los 38 y los 40 años; 6-10 por ciento para mujeres con edad superior a los 40 años.

Después tenemos la cuestión, para nada secundaria, de los costes, si bien en Italia se discute poco sobre ella porque, aparte del copago, el gasto corre a cargo de la sanidad pública. En tiempos de austeridad y de efectos deletéreos de la deuda pública, sin embargo, debería también tener un valor en nuestro país la relación gasto/eficacia. Por tanto, resulta que si comparamos los costes de dos años de tratamiento naprotecnológico con los seis ciclos de fecundación asistida, la segunda cuesta once veces más que el primero. Un único ciclo de fecundación in vitro cuesta alrededor de 3.750 euros, más 1.000 euros de medicación, por lo que seis ciclos costarían 28.500 euros, a los cuales hay que añadir otros 800 para la congelación y el mantenimiento de los embriones y 1.200 para la transferencia de los mismos, por un total general de 30.500. En cambio, incluso alargando el tratamiento naprotecnológico a dos años, los costes son modestos: 300 euros para el curso de formación en los métodos naturales, 800 para las visitas médicas y 1.500 para los medicamentos, por un total de apenas 2.600 euros. Probablemente, los parlamentos y los ministros de Sanidad de los países europeos no son muy sensibles a los temas bioéticos, pero difícilmente podrán fingir sordera antes las peticiones de verificación de la relación costes/beneficios entre los dos métodos. 

«La naprotecnología está destinada a difundirse, aunque sólo sea por un tema vinculado a los costes, en los cuales se calculan también los efectos colaterales de la práctica de la fecundación asistida: no nos olvidemos que los niños que nacen con esa técnica tiene más probabilidad de malformaciones y problemas de salud que los que nacen de manera natural», recuerda Raffaella Pingitore. 

«Sin embargo, primero es necesario derrotar al lobby de la procreación asistida. Es un lobby supermillonario, que enriquece a centenares de personas y que no dejará fácilmente que se le ponga el bastón entre las ruedas».

(PCFC: Plataforma Cívica de Familias Cristianas)

lunes, 26 de agosto de 2013

Informe especial sobre Trata de Personas

Fuente: Centro de Bioética, Familia y Personas

"El delito de trata  y la prostitución voluntaria  implican la cosificación de la mujer por dinero"

El Centro de Bioética, Persona y Familia advierte que la trata para la explotación sexual y la prostitución voluntaria tienen un denominador común, que las hace inseparables: implican el sometimiento del cuerpo de la mujer a su cosificación como consecuencia de intereses económicos propios o ajenos. Así lo reveló en su reciente informe "Trata de Personas: nuevas perspectivas jurídicas y socioculturales". La investigación pretende instalar este debate a un mes del Día Internacional de la lucha contra la Trata de Personas, que es el próximo 23 de septiembre.

Según el estudio -que distingue de manera contundente la conducta de forzar a la prostitución ajena en relación a quien la ejerce de manera voluntaria-, cuando el cuerpo de la mujer se convierte en objeto de comercio se vulnera su dignidad. Para los autores de este trabajo es inconcebible la transformación de esa dignidad en un medio para alcanzar un fin económico.

La investigación, además, hace una interesante reflexión que interpela a realizarse las siguientes preguntas: ¿es la trata de personas el primer eslabón en el sometimiento a las víctimas? ¿O éstas ya están en su mayoría bajo injusticias previas que las colocan en una clara situación de vulnerabilidad? Esta última cuestión también es para los casos de aquellas mujeres que deciden prostituirse.

El documento llama la atención sobre aquellos sectores que promueven la legalización de la prostitución, ya que el proceso de erradicación de la trata de personas con fines de explotación sexual no es compatible con esa actividad. Esto implicaría que ante una denuncia la Justicia tenga enormes dificultades para distinguir si la prostitución fue consentida o no. Y así lo dejaron en evidencia los informes anuales de la Unidad Fiscal de Asistencia en Secuestros Extorsivos y Trata de Personas (UFASE), que depende del Ministerio Público Fiscal, acerca de los problemas que tuvo para demostrar la consumación de los delitos desde su creación en 2008.

"La utilización de la mujer como un objeto de consumo a cambio de dinero atenta contra su dignidad humana y alimenta negocios espurios, que tienen un trasfondo de vulnerabilidad e ignorancia social", afirma María Inés Franck, quien dirigió la investigación en el ámbito del Centro de Bioética, Persona y Familia.

El estudio estuvo a cargo de la Dra. Franck, Florencia Serdán, Ricardo Romano y contó con la colaboración de Rodrigo Rabago y Gabriela Tassone y se puede descargar gratuitamente en: http://centrodebioetica.org/2013/08/trata-de-personas-nuevas-perspectivas-juridicas-y-socioculturales/

sábado, 24 de agosto de 2013

Clonación humana y células madre embrionarias: un camino equivocado

Fuente: Centro de Bioética Persona y Familia

El 15 de mayo de 2013 se publicó en la Revista científica Cell un artículo[1]que anuncia la obtención de células madre idénticas a las de una célula somática de piel a través de un proceso de reprogramación y clonación en seres humanos. La noticia causó una justificada preocupación por todas las implicaciones éticas y jurídicas de esta experimentación que pone en jaque la dignidad humana.

El procedimiento: el equipo de Tachibana y colegas afirma haber desarrollado embriones humanos genéticamente iguales a células somáticas a partir de la transferencia del núcleo de esas células a ovocitos de mujeres de entre 23 y 31 años. Previamente habrían quitado el núcleo a los ovocitos a fin de transferir el núcleo de las células somáticas (células de la piel de un feto femenino) y una vez activados los ovocitos por la transferencia de los núcleos, los mismos se habrían desarrollado hasta el estadío de blastocito. En ese momento, los embriones fueron destruidos y sus células fueron utilizadas para “derivar” células madre o estaminales de origen embrionario (Nuclear Transfer Embryonic Stem Cells NT-ESC).

La novedad: En el artículo, los investigadores afirman: “Hemos demostrado aquí por primera vez la exitosa reprogramación de células somáticas humanas en células estaminales embrionarias (ESC) luego de una transferencia del núcleo de una célula somática (somatic cell nuclear transfer – SCNT –clonación-)”. En este sentido, ya existen experimentos de derivación de células madre embrionarias obtenidas por derivación de embriones especialmente concebidos a través de técnicas de fecundación artificial, o bien por destrucción de embriones crioconservados, que fueron originalmente concebidos para fines reproductivos y luego fueron dados para experimentación.

a) Estas células obtenidas luego de clonación (NT-ESC) ofrecerían ventajas por sobre las células madre embrionarias (ESC) obtenidas por destrucción de embriones, dado que éstas no garantizarían la compatibilidad de los tejidos que luego se desarrollen con el paciente que pueda requerir tales tejidos. Las técnicas anunciadas en Cell por clonación permitirían la obtención de tejidos con un mayor grado de compatibilidad, por cuanto las células obtenidas serían idénticas a las del receptor.

b) De este modo, una novedad estaría dada porque las células derivadas por clonación (SCNT) permitirían “generar células madre embrionarias personalizadas de las propias células somáticas del paciente” (Tachibana). Hasta el momento, esta clonación no se había logrado porque los embriones clonados no progresaban más allá del estadío de 8 células. Ahora se afirma haber logrado células madre embrionarias genéticamente iguales a la de células somáticas.

c) Además, se sostiene que estas células madre fruto de clonación (NT-ESC) tendrían mejores resultados que las células pluripotentes inducidas (iPSC) que desarrollaron Takahashi y Tamanakam (que no involucran la creación de embriones humanos) pues las NT-ESC tendrían la presencia de ADN mitocondrial originado por el ovocito, que no está presente en las iPSC.

Las críticas: el experimento despertó serias críticas de un importante sector de la comunidad científica y bioética:

a) Por un lado, se critica el empleo de técnicas de clonación para la creación de células embrionarias, lo que significa dar un paso hacia la clonación de seres humanos. Según trascendió, la técnica de “creación de embriones” habría sido prácticamente igual a la utilizada para la clonación de la oveja Dolly en 1997[2].

b) Por otra parte, no menos importantes son las críticas que señalan la problemática ética de generar embriones humanos para fines de investigación, con seria afectación de la dignidad humana y del derecho a la vida[3]. En la investigación, todos los embriones humanos concebidos por clonación fueron destruidos para la extracción de sus células y el desarrollo de los cultivos de células madre.

Este tipo de experimentos deja en evidencia la lógica productiva que domina a las técnicas de fecundación artificial, que cada vez más se convierten en mecanismos biotecnológicos de experimentación con seres humanos. En este sentido, cuando los legisladores desprotegen al embrión humano, generan unas condiciones que permiten todo este tipo de abusos por parte de poderosos intereses biotecnológicos, con grave daño de las más nociones elementales de la convivencia humana y la relacionalidad.

Es llamativa la insistencia de ciertos biotecnólogos en experimentar con embriones humanos, cuando se sabe bien que existen alternativas éticas ya probadas de desarrollos terapéuticos a partir de células madre obtenidas del cordón umbilical o bien de células adultas. Ese debería ser el camino de la investigación científica para responder a la dignidad humana y servir a los más vulnerables.


[1] Tachibana et al. Embryonic Stem Cells Derived by Somatic Cell Nuclear Transfer, Cell (2013), http://dx.doi.org/10.1016/j.cell.2013.05.006.

[2] Adrew Pollack. Cloning Is Used to Create Embryonic Stem Cells. Disponible en línea en:

http://www.nytimes.com/2013/05/16/science/scientists-use-cloning-to-create-embryonic-stem-cells.html?hpw&_r=2& [Último acceso: 16/05/2013].

[3] Éticamente inaceptable matar embriones. Disponible en línea en:http://www.abc.es/sociedad/20130516/abci-eticamente-inaceptable-matar-embriones-201305161059.html [Último acceso: 16/05/2013].

viernes, 23 de agosto de 2013

No existe un derecho al aborto en el sistema internacional

Fuente: Centro de Bioética Persona y Familia

¿Existe un “derecho” al aborto en el sistema internacional? ¿Debe la Argentina legalizar el aborto para cumplir con sus compromisos internacionales?

El pasado 13 de julio de 2011, invitada por el Presidente de la Comisión de Legislación Penal de la Cámara de Diputados de la Nación, la Relatora para la Mujer de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, Luz Patricia Mejía realizó una presentación ante diversos Diputados sobre los proyectos de ley de legalización del aborto en la Argentina.

La intervención de la funcionaria Mejía fue cuestionada por diversos sectores, en razón de su desconocimiento del sistema de derechos humanos y la legislación argentina, de su infundada argumentación y de pretender crear un supuesto derecho al aborto que no tiene ningún fundamento normativo.

Al respecto, a continuación presentamos un trabajo elaborado por James Percival sobre el tema, que prueba que no existe un “derecho” al aborto en el sistema internacional. Este trabajo fue elaborado bajo la dirección de Inés Franck y Nicolás Lafferriere, en el marco del Programa Blackstone de Alliance Defense Fund, en conjunto con la Facultad de Derecho de la Pontificia Universidad Católica Argentina.

Presentación del tema. Este breve informe aborda dos cuestiones específicas: la primera es la existencia o no de un “derecho” internacional al aborto; la segunda si, de acuerdo a los tratados que ha ratificado, la Argentina estaría obligada a modificar su legislación sobe el aborto. No responde a la cuestión si el niño por nacer tiene protección bajo la ley internacional. Hay argumentos fuertes que el niño por nacer si tiene protección legal, pero este documento solamente intenta negar el concepto que el aborto es un “derecho” internacional en Argentina.

Introducción. No existe un “derecho” internacional al aborto, por lo tanto, las orientaciones y recomendaciones de ciertos organismos internacionales sobre el tema no son vinculantes para la Argentina.

La Argentina es una nación soberana que coherentemente ha reconocido el derecho a la vida del niño por nacer. Ningún tratado que la Argentina ha ratificado otorga un “derecho” al aborto. Además, aún la Corte Europea de Derechos Humanos, de reconocida tendencia liberal y progresista en estos temas, niega que exista este pretendido “derecho” al aborto. La mayoría de la presión para instaurar ese “derecho” viene de los Comités de las Naciones Unidas, que tienen la autoridad solamente para monitorear la conformidad con los tratados. De alguna manera, al recomendar y presionar para que los Estados modifiquen sus legislaciones, amparándose en los tratados internacionales, estos Comités están reformando y reinterpretando los tratados y quieren imponer estos significados nuevos a países como la Argentina.

La Soberanía. Todo el sistema internacional se enfoca en la idea de la soberanía, hasta tal punto que las normas legales del sistema internacional solamente son vinculantes para un Estado en cuanto él ha accedido. La Carta de las Naciones Unidas declara que “la Organización esta basada en el principio de igualdad soberana de todos su Miembros”. De acuerdo a esta aproximación, existen dos formas de crear una la ley internacional. Una fuente son los tratados internacionales, y la otra es la costumbre internacional. El rol del consentimiento de los Estados en estas dos fuentes de la ley internacional puede verse claramente. En los tratados, los Estados tienen la oportunidad de efectuar reservas, esto es, de obligarse ellos mismos sólo hasta el grado en que ellos deciden. De manera similar, en la tradición internacional, una costumbre no obliga al Estado si él mismo la ha rechazado consistentemente durante el tiempo de su formación.

Aproximándonos a la cuestión de si existe un “derecho” al aborto en el derecho internacional, es importante recordar que la Argentina es una nación soberana y que este supuesto “derecho” sólo puede existir si la Argentina ha consentido en una norma internacional de esa naturaleza.

La Tendencia internacional. No existe una tendencia internacional a favor del aborto. Hasta el año 2008, 68 países en el mundo habían prohibido absolutamente el aborto o admitían excepciones sólo para salvar la vida de la madre. De las 196 naciones del mundo, sólo 56 aceptaban el aborto sin ninguna restricción.

La Corte Europea de Derechos Humanos. El artículo 8 de la Convención Europea de Derechos Humanos establece que cada persona tiene el derecho a “ser respetado en su vida privada, su hogar y su correspondencia”. Este “derecho a la privacidad” es uno de los más frecuentemente invocados al argumentar a favor del “derecho” a abortar, a pesar de que la Corte Europea de Derechos Humanos ha rechazado la noción de que este “derecho a la privacidad” pueda extenderse hasta la creación del “derecho” al aborto.

En el caso de “A, B y C contra Irlanda” (2009), la Corte reconoce que las restricciones legales al aborto interfieren con la vida privada de una persona, sin embargo, la Corte también sostiene que es ésta una interferencia justificada. Incluso la Corte explica que los Estados deben tener un margen de apreciación al decidir cuándo comienza la vida y que el art. 8 no confiere un “derecho” al aborto: “el art. 8 no puede… ser interpretado como confiriendo un derecho al aborto”. Al notar que la mayoría de los Estados europeos tienen leyes de aborto más liberales, la Corte explica que, con respecto a cuestiones tan sensibles y controvertidas como el aborto, debe ser otorgado un amplio margen a cada Estado para dirimir los intereses contrapuestos de la madre que desea un aborto y la vida del niño que lleva en su seno.

La Corte se apoya en el hecho de que la mayoría de los irlandeses consideran el aborto como inmoral. De todas maneras, la mejor manera de determinar la opinión mayoritaria es tomando en cuenta las políticas llevadas a cabo por sus gobernantes democráticamente elegidos.

El único punto en que la Corte falla contra Irlanda es al imponerle un requerimiento procedimental en el sentido de que los ciudadanos irlandeses puedan determinar cuándo debe aceptarse el aborto. Esto no está acompañado por un requerimiento sustantivo sobre cuándo los abortos deberían o no ser permitidos. Esta parte del fallo puede ser entendida como un requerimiento de que la ley sea clara y fácil de entender y de que el proceso judicial sea eficiente. No impone ningún requerimiento sobre qué debería decir en concreto la ley.

En el caso de “Tysiac contra Polonia” (2007), la Corte concluye que las mujeres tienen el “derecho” a solicitar un aborto y a ser informadas por escrito del motivo por el cual su requerimiento es denegado. De todas maneras, esto es muy diferente de un “derecho” general al aborto. Sólo requiere que la mujer sea informada sobre las disposiciones legales y cómo las afectan. De manera similar, en el Caso de “R.R. contra Polonia” (2011), la Corte sostiene que las mujeres tienen un “derecho” al control prenatal. Este control prenatal puede servir a muchos propósitos y la Corte específicamente afirma que no debería ser identificado como alentando a las mujeres a abortar. Por lo tanto, este punto no afecta de ninguna manera el derecho del Estado de continuar prohibiendo el aborto.

Como prueban estos casos, la Convención Europea de Derechos Humanos ha sido interpretada en el sentido de que el requerimiento que se está haciendo a los Estados es el de permitir a las mujeres a obtener información sobre sus hijos no nacidos, y a solicitar abortos. De todas maneras, se reconoce el derecho de los Estados a definir a la vida como comenzando desde la concepción y a protegerla consecuentemente.

Los Tratados internacionales. No puede afirmarse que existe algún tratado internacional que obligue a la Argentina y que confiera un “derecho” al aborto. Y esto por la simple razón de que muchas de las naciones que han ratificado estos tratados, incluyendo especialmente a la Argentina, poseían legislación contra el aborto al momento de la ratificación y no tenían intenciones de modificarlas. Esto demuestra claramente que el sentido de estos tratados al tiempo en que fueron ratificados no era garantizar un “derecho” al aborto, y toda afirmación en contrario es un intento de reescribir y reinterpretar estos tratados de un modo contrario a la intención de las partes ratificantes. Más allá del derecho internacional en general, el derecho americano y, específicamente, la Argentina, han dejado claro cada vez más que ellos no reconocen un “derecho” al aborto.

Es más, existe un reconocimiento del derecho a la vida de los niños no nacidos en muchos tratados internacionales. La Convención Internacional de Derechos Civiles y Políticos prohíbe específicamente la pena capital contra mujeres embarazadas. éste es un reconocimiento implícito de la dignidad e inocencia del niño no nacido, que debe ser protegido a pesar de cualquier crimen que la madre pueda haber cometido.

El Preámbulo de la Convención de los Derechos del Niño establece que los niños necesitan “especiales garantías y cuidados, incluyendo protección legal adecuada, tanto antes como después del nacimiento”. A pesar de que el Preámbulo no es por sí mismo vinculante, de acuerdo a la Convención de Viena debería ser utilizado como un instrumento para interpretar el texto sustantivo del tratado. Por esta razón, cuando el tratado se refiere a la protección de los “seres humanos”, debería entenderse que incluye a los niños no nacidos.

Al ratificar la Convención de los Derechos del Niño, Argentina realizó una declaración interpretativa estableciendo que el art. 1º, que define al niño como un ser humano menor de 18 años de edad, debería ser interpretado como refiriéndose a todo ser humano desde el momento de la concepción hasta los 18 años. Dado que esta interpretación no obliga a los demás países del mundo, el art. 75, inc. 22 de la Constitución Argentina confiere a este texto la misma fuerza legal que la Constitución Argentina misma, y debe ser interpretada de acuerdo con esta declaración interpretativa.

Más que en la esfera internacional, el derecho internacional interamericano protege la vida desde la concepción. La Convención Americana de Derechos Humanos establece claramente que la vida debe ser protegida “en general, desde el momento de la concepción”. Existe cierta controversia sobre el significado de “en general”, de todas maneras, aún si no se lo interpreta como una prohibición absoluta del aborto, sí demuestra ciertamente que no existe un “derecho” al aborto anclado en los tratados internacionales.

Queda clara, entonces, la tendencia en el derecho internacional interamericano, más que en el resto del mundo, hacia la protección del derecho a la vida del niño por nacer.

En la Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de El Cairo (1994) y en la IV Conferencia Internacional sobre la Mujer de Beijing (1995) hubo intentos por parte de algunos países para incorporar un “derecho” al aborto en el documento final de esos encuentros. Este intento fue rechazado en gran parte por los esfuerzos de los países latinoamericanos. Como consecuencia, el Programa de Acción de El Cairo sólo estableció que los gobiernos deberían tomar medidas para ayudar a las mujeres a evitar el aborto y, en caso de optar por permitir los abortos, debían asegurarse de que fueran seguros. La Plataforma de Acción de Beijing, del año 1995, reafirma los derechos de las naciones de a realizar sus propias determinaciones sobre el aborto, en los niveles nacional y local. Ninguno de estos documentos y tratados son vinculantes, de todas maneras, no se deduce de ellos un “derecho” al aborto. Incluso más: el rol de América Latina en el rechazo de los esfuerzos para incorporar un “derecho” al aborto es evidencia de una posición consistente contra el aborto, rechazando las pretensiones de que el derecho internacional requeriría que países como la Argentina liberalizaran sus leyes de aborto.

El único tratado que específicamente menciona un “derecho” al aborto es una Convención de la Unión Africana, designada como el Protocolo de Maputo. El Protocolo de Maputo es un tratado regional; los únicos países involucrados son los africanos. El art. 14 de este tratado, titulado “Salud y derechos reproductivos”, declara que todos los Estados deberían tomar medidas para “proteger los derechos reproductivos de las mujeres autorizando el aborto médico en caso ataque sexual, violación, incesto y salud física y mental de la madre o la vida de la madre o del feto”. Varios países africanos se negaron a ratificar el tratado o bien lo hicieron con reservas porque sus legislaciones internas entraban en conflicto con la cláusula del aborto.

Desde el momento en que es un documento de la Unión Africana, este Tratado no tiene nada que ver con la Argentina, ni genera efectos en el status del aborto en la Argentina.

Como nos muestra este ejemplo, Argentina ha sido una fuerza consistente en la protección del derecho a la vida del niño por nacer y en el liderazgo de la resistencia contra los intentos de crear un “derecho” al aborto. Más allá de ello, Argentina ha salido exitosa en esta resistencia, y es completamente libre según el derecho internacional de continuar prohibiendo el aborto.

Los comités de monitoreo de los tratados. Gran parte de la presión internacional sobre la Argentina para liberalizar sus leyes sobre el aborto, viene de los comités de la ONU de monitoreo de los tratados. Esta presión es un ejemplo del ejercicio ilegítimo del poder desde estos comités de monitoreo de tratados que van más allá de sus competencias. El rol actual de esos comités es el de monitorear el cumplimiento de los tratados. En lugar de ello, están reescribiendo y reinterpretando los tratados internacionales para forzar luego estos nuevos significados en la Argentina y otros países. Esto está sucediendo porque muchos de los miembros de estos Comités tienen una agenda a favor de leyes de aborto liberales. Esta acción ilegítima por parte de los Comités viola la Carta de la ONU, que reconoce la igualdad soberana de cada nación.

En Julio de 2010, el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (CEDAW) urgió a la Argentina a proveer “acceso igualitario y efectivo a servicios de salud para la interrupción del embarazo”. La Convención sobre toda forma de Discriminación sobre la Mujer (el Tratado que se supone que el Comité de la CEDAW está aplicando) no menciona el aborto, por lo tanto el Comité ha ido más allá de su mandato al decidir promover el aborto. El Comité ni siquiera considera la posibilidad de que los niños por nacer sean seres vivos, y en lugar de ello insiste en denominar al aborto como “interrupción del embarazo”. Más allá, el Comité ignora el hecho de que aproximadamente la mitad de los niños abortados en la Argentina son mujeres, el mismo grupo que se supone deben proteger.

El Comité de los Derechos del Niño, en Junio de 2010, recomendó los abortos no punibles “especialmente” para las víctimas de violaciones. El uso de la palabra “especialmente” en este contexto sugiere que, aún cuando los abortos en el caso de violación son los más importantes, lo que realmente se busca es que la Argentina autorice el aborto en todos los casos. Esta recomendación es particularmente agraviante en este caso, a causa de la declaración interpretativa de la Convención de los Derechos del Niño que afirma que el art. 1º debe ser interpretado en el sentido de que la vida comienza en el momento de la concepción. El Comité, aquí, no está sólo imponiendo su agenda a la Argentina, sino que está ignorando completamente los derechos soberanos argentinos para realizar declaraciones interpretativas y verse vinculados en forma consistente con esas declaraciones.

Como muestra este ejemplo, los Comités de monitoreo de los tratados tienen una agenda a favor del aborto. Afortunadamente, no tienen todo el poder que parecieran tener y la Argentina está en su derecho de resistir la presión que está sufriendo ilegítimamente por poderes externos.

Conclusión. Tal como lo muestra la argumentación anterior, existen fuerzas y presiones en el sistema internacional que favorecen la legalización del aborto. De todas maneras, el hecho de que determinadas personas y grupos favorezcan el aborto no crea por sí mismo un “derecho” al aborto. La Argentina tiene los derechos soberanos para determinar su propia política frente al aborto. Además, continuando con su protección de la vida de los niños no nacidos, la Argentina estaría cumpliendo plenamente sus obligaciones internacionales.