jueves, 30 de mayo de 2013

Clonación humana

Clonación humana: una nueva técnica de dudosa aplicación

Editorial de Aceprensa, publicado en 17 de Mayo de 2013

El investigador Shokhat Mitalipov y un equipo de científicos de la Oregon Health & Science University y del Centro de Investigación Nacional de Primates de Oregon (EE.UU.) han obtenido, por primera vez, células humanas a partir de técnicas de clonación. La noticia ha saltado a la opinión pública mundial tras un artículo publicado en la revista Cell y la relevancia del hallazgo parece estar en que pueden obtenerse células madre embrionarias (transformables en diversos tipos de tejidos), que podrían utilizarse para autotrasplantes evitando el rechazo.

¿Qué es lo nuevo?

Esta nueva técnica, llamada “transferencia nuclear de células somáticas o SCNT”, consiste en extraer el núcleo de una célula humana diferenciada (de piel, en el reciente experimento) e introducirlo en un óvulo humano, al que previamente se ha quitado su núcleo propio. Los investigadores han conseguido que se produzcan blastocistos (procesos embrionarios tempranos) humanos, de los que se extraerán las células madre embrionarias. Además, estas células tienen la ventaja de no producir rechazo si se aplican a la misma persona de las que proceden las células de piel por las que se inicia el procedimiento.

El nuevo hallazgo vendría a producir nuevas células madre embrionarias para autotrasplante, con lo que se evitaría el problema del rechazo

Andrew Pollack, en el New York Times, informa que el Dr. Mitalipov y sus colegas ya habían creado células madre de mono por clonación en 2007, y desde entonces han estado investigando con células humanas. En 2005 los surcoreanos Woo Suk Hwang y Shin Yong Moon, de la Seoul National University, afirmaron haber conseguido lo mismo, pero aquello resultó ser un fraude (ver Aceprensa, 28-12-2005).

¿No hay otro modo de obtener células madre?

Yamanaka, Premio Nobel de Medicina en 2012 (ver Aceprensa, 9-10-2012), había logrado obtener células madre pluripotentes a partir de células madre adultas mediante un proceso de reprogramación que las reconducía hasta estadios en que se comportan como embrionarias. Estas células madre llamadas pluripotentes inducidas (iPS) no tienen ningún reparo ético, pues no proceden de la destrucción de un embrión. Pero parece ser que en con la reprogramación se podían producir algunas alteraciones celulares inesperadas. Con el nuevo descubrimiento, según sus protagonistas, el citado inconveniente desaparece.

También hay que tener en cuenta que algunos investigadores han logrado producir células iPS a partir de células adultas, sin pasar por reprogramaciones celulares a un estado similar al embrionario, como hizo Yamanaka. Mickie Bhatía, de la Universidad McMaster de Ontario, ha transformado directamente células de la piel en sanguíneas. Juan Carlos Izpisúa, director del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, ha logrado transformar células del cordón umbilical de recién nacidos en neuronas (ver Aceprensa, 11-04- 2013).

Conviene recordar que la mayor parte de células madre se obtienen de tejidos adultos. El catedrático de genética Nicolás Jouve explica que en enero de 2013 se habían registrado en el mundo 4.222 ensayos clínicos con células madre adultas –117 de ellos con producción de células IPS– y tan solo 26 con células embrionarias.

El nuevo procedimiento sacrificará embriones humanos, aunque probablemente no sean viables para nacer

¿Tienen eficacia terapéutica?

Cabe plantearse la utilidad de estas nuevas células madre embrionarias, pues tales células han mostrado repetidamente una gran tendencia a generar tumores. Comentando el nuevo procedimiento de la Universidad de Oregón, la catedrática de Bioética Mónica López Barahona ha declarado a la cadena Cope que las células madre embrionarias “generan tumores de muy alta agresividad y por tanto la enfermedad que se pretende curar no puede curarse porque el modelo animal, el ratón o el mono, muere antes. La eficacia terapéutica, a fecha de hoy, de las células madre embrionarias está altamente cuestionada (…) Hoy son más de cuatro mil los ensayos clínicos que se están llevando a cabo para enfermedades de difícil cura y no hay ningún ensayo clínico aprobado con células madre embrionarias”.

¿La nueva técnica utiliza embriones humanos?

Los investigadores protagonistas afirman que no han utilizado óvulos fecundados y que lo que se ha formado muy probablemente no puede dar lugar a un nacimiento: “Creemos que hay algo en el proceso de manipulación que hace imposible un embarazo exitoso y, por eso, asumimos que está técnica no podría ser utilizada para producir clones humanos, como probablemente crean algunos”, afirma Mitalipov. Investigaciones similares con monos superiores nunca han producido un feto viable.

Respecto a la opinión de otros especialistas, según informa el diario ABC, Anna Veiga, directora del Banco de Líneas Celulares del Centro de Medicina Regenerativa de Barcelona, afirma que el nuevo hallazgo “es la primera constatación de que la técnica que había funcionado hasta ahora en modelos animales también resulta efectiva en humanos”.

Felipe Prósper, experto en terapia celular de la Clínica de la Universidad de Navarra, sostiene que “con reprogramación celular y células iPS (la técnica que ideó Yamanaka) ya podemos obtener células para autotrasplante sin problemas éticos. No necesitamos seguir el camino de la Universidad de Oregón”. Prósper defiende el valor científico del nuevo trabajo pero insiste en que “abre una puerta peligrosa”, pues se ha dado el primer paso para clonar seres humanos.

Mónica López Barahona afirma también que Mitalipov y su equipo “han generado un embrión humano por clonación utilizando la misma técnica que se utilizó para clonar la oveja Dolly (…), y por tanto, nos encontramos frente a un fenómeno de clonación en sentido estricto. La cuestión está en que han dejado crecer el embrión, han permitido su desarrollo hasta que ha alcanzado el mayor número de células madre embrionarias para poder utilizarlas en ulteriores investigaciones y consecuentemente para obtener esas células hay que matar al embrión”. Por esto, para López Barahona esta técnica “es éticamente inaceptable”.

A la luz de lo visto, los blastocistos producidos por el nuevo procedimiento son embriones humanos, aunque quizás no viables para nacer, por ahora. Es relevante tenerlo en cuenta porque el Tribunal de Justicia Europeo, en una sentencia del 18-10-2011, ha excluido que se puedan patentar los resultados de investigaciones logradas con la destrucción de embriones o su utilización como materia prima.

Clonación: falsa novedad innecesaria

Publicado en Páginas digital el 16 de Mayo de 2013

Tras más de 15 años de clonación por transferencia nuclear, este método parecía resistirse en su aplicación a los animales más próximos al hombre, los primates. Sin embargo, un equipo dirigido por el investigador ruso Shoukhrat Mitalipov de la Universidad de Oregón ha venido insistiendo y mediante una modificación en el método de manipulación de los óvulos llegó a conseguir 20 embriones clonados del macaco Macaca mulatta en el 2007, y seis años después, según acaba de publicarse en Cell, un resultado similar con células humanas. La clonación del mono Rhesus abría las puertas a la posibilidad de aplicar la misma tecnología para la clonación de seres humanos.

Lo cierto es que por razones éticas la clonación está prohibida en las legislaciones de los países más desarrollados, aunque, como en tantas otras cuestiones relacionadas con las aplicaciones científicas, se disimula el hecho de la clonación indicando que se trata de la obtención de células embrionarias a partir de células de la piel. Sí, básicamente es así, pero para ello se han de crear embriones humanos por "transferencia nuclear", y eso no es otra cosa que clonar... En síntesis, el método utilizado consiste en introducir en un óvulo humano (gameto femenino) el núcleo de una célula somática humana (una célula de la piel o de otra procedencia), habiendo eliminado previamente el núcleo del óvulo. De esta forma lo que se obtiene es biológicamente un cigoto, y por tanto un embrión, ya que posee la dotación de cromosomas equivalente a un cigoto (2n=46) que proviniese de una fecundación de un óvulo (n=23) por un espermatozoide (n=23), con la peculiaridad de que posee la información genética del individuo de que proviniese el núcleo trasplantado.

Que se trata de un embrión no ofrece ninguna duda como lo demuestra la existencia de numerosos clones de mamíferos (ratones, ovejas, perros, gatos, macacos, etc.) obtenidos por el mismo procedimiento, que es el que dio vida hace 16 años a la oveja ‘Dolly', y que se ha recreado ahora para obtener embriones clónicos humanos.

Dicho lo anterior, lo siguiente que nos debemos preguntar es la finalidad de esta tecnología aplicada a seres humanos. Se pretende señalar que se trata de un buen fin pues de este modo se podrán curar enfermedades degenerativas. ¿Cómo?, extirpando las células de estos embriones humanos, que si se hubieran obtenido de un paciente aquejado por una enfermedad degenerativa, servirían para obtener líneas celulares por cultivo in vitro de las células embrionarias. Estas serían devueltas después al propio paciente, donante del núcleo de que provienen los embriones, con el fin de repoblar el tejido dañado y curar la enfermedad degenerativa de que estuviese afectado. La razón de utilizar embriones con la misma identidad del paciente es la de evitar el rechazo de las células restauradoras de su mal.

El problema ético salta a la vista... Se crean clones humanos para después destruirlos, ya que es imposible extraer las células del blastocisto (embrión a los 6-7 días dotado de más de un centenar de células) sin destruirlo.

Se mire como se mire se trata de clonación humana, se crean embriones humanos y se propone destruirlos para utilizar sus células con fines terapéuticos.

Realmente esta tecnología no es novedosa. En Marzo de 2004, los investigadores surcoreanos Woo Suk Hwang y Moon Shin-Yong publicaron en la revista Science un trabajo de clonación por trasplante de núcleos procedentes de células somáticas en ovocitos humanos, con la misma tecnología utilizada para la clonación de la oveja 'Dolly'. Un años después, la misma revista señaló que el equipo de Hwang había obtenido once líneas celulares procedentes de células madre de embriones humanos clonados de diversos pacientes, experimento para el que se emplearon 185 óvulos. La discutible eficacia de estas técnicas en el campo de la clonación humana, tuvo una gran repercusión en la comunidad científica internacional, pues se utilizó arteramente como una vía hacia las aplicaciones terapéuticas para el tratamiento de enfermedades degenerativas. Sin embargo, poco después de la última de las publicaciones citadas, se abrió una investigación y un comité de la Universidad de Seul anunció que no había ninguna evidencia sobre la autenticidad de los logros del equipo de Hwang.

La polémica está servida, dado que volvemos a obtener clones de seres humanos, cuando los avances de la terapia celular habían despegado hacia otros derroteros más eficaces y éticos. La realidad es que se trata de una tecnología que no ha dado resultados prácticos en los ensayos con animales de laboratorio y que además resulta innecesaria dadas las alternativas de la tecnología de la «reprogramación celular».

En primer lugar, las células madre embrionarias han venido siendo paulatinamente abandonadas por los investigadores que han tratado de utilizarlas con animales de laboratorio para estas aplicaciones dada su peligrosidad, ya que debido a su elevada proliferación provocan tumores en los trasplantes.

Por otra parte, su utilización es innecesaria desde que en 2006 surgió la tecnología de la «reprogramación celular». En dicho año, investigadores japoneses del Departamento de Células Madre de la Universidad de Kioto, liderados por Shinya Yamanaka, publicaron también en la revista Cell, un trabajo en el que se demostraba la posibilidad de inducir hacia células madre pluripotentes, células de la piel, fibroblastos de ratón. Su método consistía en la modificación de las células somáticas mediante la introducción de cuatro factores genéticos: Oct3/4, Sox2, c-Myc y Klf4, en unas condiciones de cultivos celulares semejantes a las utilizadas con células madre embrionarias. En estas investigaciones subyacía la intención de sustituir la insatisfactoria experimentación con células madre embrionarias por otras que no planteasen problemas éticos. En una entrevista publicada en New York Times (11-12-2007): Shinya Yamanaka había señalado: «Cuando veía un embrión -al microscopio-, me daba cuenta de que hay poca diferencia entre él y mis hijas» y «entonces pensaba que yo no podía permitirme destruir embriones para investigar. Tenía que haber otra posibilidad». De hecho las células obtenidas por este procedimiento, presentaban la morfología y las propiedades de crecimiento de las células madre embrionarias y convenientemente cultivadas en medios apropiados mostraban capacidad de diferenciarse hacia varios tipos de tejidos, por lo que se denominaron iPS (Induced pluripotent stem).

Prácticamente, desde hace seis años las células inducidas pluripotentes de Yamanaka constituyen la opción de trabajo en cientos de laboratorios de todo el mundo. La gran mayoría de los investigadores que trabajan en este campo creen que las células iPS sustituirán con ventaja a las células madre embrionarias, tanto con fines experimentales como terapéuticos. De hecho, en 2008 la revista Science calificó la «reprogramación celular» como el descubrimiento científico del año por la utilidad que pueden tener en la investigación de graves enfermedades y por su probable utilización dentro del campo de la medicina reparadora.

Recordemos además dos datos de interés. El primero la sentencia del 18 de octubre de 2011 del alto tribunal europeo de Luxemburgo, que dictamina en contra de la utilización de embriones con fines de obtención de patentes para la aplicación en medicina por razones éticas, de moralidad y defensa de la dignidad de la vida humana. En segundo lugar, está la propia esperanza depositada en la curación de las enfermedades degenerativas por el procedimiento de la reprogramación celular, que es la razón por la que el Instituto Karolinska de la Real Academia de las Ciencias de Suecia decidió otorgar el Premio Nobel de Medicina o Fisiología del año 2012 a los investigadores John Gurdon (nacido el 2 de octubre de 1933 en Dippenhall, Reino Unido) y Shinya Yamanaka (nacido el 4 de septiembre de 1962 en Higashi Osaka, Japón). Los motivos del Nobel señalan que John Gurdon «descubrió en 1962 que la especialización de las células es reversible» y que Shinya Yamanaka «describió, 40 años después, cómo células maduras intactas podían ser reprogramadas para convertirse en células madre».

Clonación de embriones humanos: alguna puntualización

ForumLibertas.com Miguel-Angel Serra Beltrán, Doctor en Biología en la Universitat Pompeu Fabra

La consideración de “persona” del “embrión humano” así definido no corresponde al ámbito de la ciencia experimental, sino de la filosofía, pero esto no nos concede el derecho de establecer límites al respeto de la vida y dignidad de todo ser humano

El 18 de octubre de 2011, el Tribunal Europeo de Justicia resolvió el caso que Greenpeace presentó contra la pretensión del científico alemán Oliver Brüstle de patentar el procedimiento de producción de células progenitoras neuronales aisladas, a partir de células madre embrionarias y la utilización de las mismas en enfermedades neurológicas. Según el Tribunal de Justicia de la UE esta patente viola el artículo 6 de la Directiva relativa a la Protección Jurídica de las Invenciones Biotecnológicas (Directiva 98/44/CE), que especifica que el "uso de embriones humanos para fines industriales o comerciales" no pueden ser patentados, realizando además una definición taxativa de lo que se debe considerar “embrión humano”:

Constituye un «embrión humano» en el sentido del artículo 6, apartado 2, letra c), de la Directiva todo óvulo humano a partir del estadio de la fecundación, todo óvulo humano no fecundado en el que se haya implantado el núcleo de una célula humana madura y todo óvulo humano no fecundado estimulado para dividirse y desarrollarse mediante partenogénesis.

Corresponde al juez nacional determinar, a la luz de los avances de la ciencia, si una célula madre obtenida a partir de un embrión humano en el estadio de blastocisto constituye un «embrión humano» en el sentido del artículo 6, apartado 2, letra c), de la Directiva.

La consideración de “persona” del “embrión humano” así definido no corresponde al ámbito de la ciencia experimental, sino de la filosofía, pero esto no nos concede el derecho de establecer límites al respeto de la vida y dignidad de todo ser humano. El recurso a la doctrina de teólogos cristianos de siglos pasados, que no poseían los datos científicos que sí poseen los actuales -y el Tribunal Europeo de Justicia-, no es pertinente aquí. Se ha progresado lo suficiente en nuestro conocimiento del ser humano como para poder saber con certeza que existe un ser humano desde la fecundación, y que su vida y dignidad deben respetarse hasta su muerte natural. Si no se respeta la naturaleza se puede incurrir en auténticas aberraciones, pues decir que un ser humano en su fase de embrión no es persona es tan injusto como decirlo de cualquiera de sus otras fases. Pero ya se hizo con otros seres humanos: -"Un INDIO no es una persona tal como lo entiende la Constitución" (American Law Review, 1881) -"El término persona no incluye en estas circunstancias a las MUJERES" (Debate sobre el voto femenino británico, 1909) -"A los ojos de la ley, un ESCLAVO no es una persona" (Tribunal Supremo de Virginia, 1858) -"El Reichsgericht mismo rechazó reconocer a los JUDIOS como personas en el sentido legal" (Tribunal Supremo alemán, 1936). Es mejor guiarse por la Convención de Naciones Unidas de Derechos del Niño: “Cada niño tiene inherente el derecho a vivir" (donde definen niño como "todos los seres humanos menores de 18 años", sin distinguir su ubicación respecto a su madre). [Citas de SecularProlife.org].

Por otro lado, el argumento de elogiar la bondad de la clonación de embriones humanos por su finalidad terapéutica es harto discutible pues, independientemente de la manera de obtenerlas, la realidad es que después de más de una década investigando con células madre embrionarias no se han obtenido resultados terapéuticos que lo justifiquen. Por el contrario, las células madre adultas y las células pluripotentes inducidas por reprogramación celular (induced Pluripotent Stem, iPS) cosechan éxitos terapéuticos constantemente. Por ese motivo, en el mundo solo hay 24 ensayos clínicos con células madre embrionarias frente a 4.099 con células madre adultas. Además, independientemente de su fin, la clonación o transferencia nuclear aplicada a seres humanos está expresamente prohibida por el Protocolo Adicional al Convenio Europeo sobre los Derechos Humanos y la Biomedicina, vigente y aplicable en España. Concretamente, se prohíbe toda intervención que tenga por finalidad crear un ser humano genéticamente idéntico a otro ser humano vivo o muerto.

La propia esperanza depositada en la curación de las enfermedades degenerativas por el procedimiento de la reprogramación celular –y no por células madre embrionarias (ESC)- es la razón por la que el Instituto Karolinska de la Real Academia de las Ciencias de Suecia decidió otorgar el Premio Nobel de Medicina o Fisiología del año 2012 a los investigadores John Gurdon (Reino Unido) y Shinya Yamanaka (Japón). Los motivos del Nobel señalan que John Gurdon «descubrió en 1962 que la especialización de las células es reversible» y que Shinya Yamanaka «describió, 40 años después, cómo células maduras intactas podían ser reprogramadas para convertirse en células madre». En una entrevista publicada en New York Times (11-12-2007), Shinya Yamanaka había señalado: «Cuando veía un embrión -al microscopio-, me daba cuenta de que hay poca diferencia entre él y mis hijas» y «entonces pensaba que yo no podía permitirme destruir embriones para investigar. Tenía que haber otra posibilidad». De hecho las células obtenidas por este procedimiento, presentaban la morfología y las propiedades de crecimiento de las células madre embrionarias, y convenientemente cultivadas en medios apropiados, mostraban capacidad de diferenciarse hacia varios tipos de tejidos.

Prácticamente, desde hace seis años las células inducidas pluripotentes de Yamanaka constituyen la opción de trabajo en cientos de laboratorios de todo el mundo. La gran mayoría de los investigadores que trabajan en este campo creen que las células iPS sustituirán con ventaja a las células madre embrionarias, tanto con fines experimentales como terapéuticos. De hecho, en 2008 la revista Science calificó la «reprogramación celular» como el descubrimiento científico del año por la utilidad que pueden tener en la investigación de graves enfermedades y por su probable utilización dentro del campo de la medicina reparadora.

Seis argumentos a favor de la clonación humana que no se sostienen

Vida y bioética.ForumLibertas.com Juan Francisco Jiménez Jacinto

Aportamos razones que desmontan afirmaciones como que en este debate se deben dejar de lado los argumentos religiosos, que el embrión es simple material orgánico o que en la clonación hay grandes expectativas de curar enfermedades

La clonación, un debate que cuestiona la existencia del propio ser humano

Científicos de Oregón, Estados Unidos, han obtenido mediante clonación células madre embrionarias humanas. El equipo ha reprogramado, exitosamente, células de piel humana para que se conviertan en células madre capaces de transformarse en cualquier otro tipo de célula del cuerpo, según ha informado la revista Cell. Este episodio ha abierto el debate internacionalmente sobre la posibilidad de clonar personas en un futuro cercano.

Este hecho ha abierto el debate sobre la clonación humana y se han vuelto a escuchar los argumentos que afloran cada vez que este debate surge en la opinión pública. A continuación desmontamos seis de ellos:

Argumento 1: el embrión es simple material orgánico, no existe conflicto ético

A favor de la clonación se han leído argumentos inverosímiles. Por ejemplo, uno que consisten en preguntarse: “a quien salvaría de un edificio en llamas, a un niño o a un tanque con cien embriones”. La respuesta la da el propio interrogador: “Todo el mundo salvaría al niño”, y añade, “luego no se puede decir que la opción moralmente correcta sea salvar los embriones y dejar morir al niño”. Y se queda tan ancho. ¿Significa eso que el embrión no vale nada? Y si en el mismo juego sustituimos la elección por el padre o la madre, el no elegido, ¿significa que carece de valor humano? Este tipo de cábalas son una falacia que lo único que constatan es que hay solo una elección. Pero, además, hay una enmienda a la totalidad: ¿Que hacían cien embriones humanos en un tanque? Eso esta restringido o prohibido en la mayoría de países civilizados. El lugar del embrión es uno y solo uno: el útero materno.

Argumento 2: no tiene capacidad para razonar

Entonces, por ese mismo procedimiento, el recién nacido, el enfermo en coma, el de Alzheimer -en un estado de la enfermedad en el que ya ni se reconozca a sí mismo- también es simple material genético porque ninguno de ellos dispone de la función de razonar. Si es así, ¿por qué los respetamos y siguen siendo sujeto portadores de dignidad humana? ¿por qué el embrión no debe ser igualmente respetado?

Argumento 3: la religión

Este argumento tiene dos variantes:

  1. Se dice que en este tipo de debates se deben dejar los argumentos religiosos al margen. Pero, ¿por qué se ha de prescindir de ellos? ¿Acaso las religiones no son una fuente de conocimiento humano, distinta a la del pensamiento científico pero tan real y mas sólida en su verificación histórica? La religión es una fuente de sabiduría y la inmensa mayoría de la sociedad recurre a ella para sanar sus vidas. ¿La ciencia es la única guía del comportamiento humano? Si es así esto nos conduce a decisiones aberrantes, además hay que tener en cuenta que la ciencia es un método que trata sobre los medios, estudia cómo las cosas suceden y cómo se hacen, pero no emite juicios sobre los fines. Por lo tanto la ciencia por definición no puede decir si un acto es bueno o malo. En el contexto del laboratorio de Oregón la ciencia se entiende como negocio. Se dedican a trabajar para obtener un beneficio, exactamente igual que las farmacéuticas. Los que se dedican a la clonación de embriones son empresas que buscan un beneficio y como tales buscan maximizar esos beneficios. Nunca esto puede significar una guía.
  1. La otra variante consiste en poner la religión del lado de la clonación, generalmente con argumentos perfectamente inanes. No contentos con esto algunos divulgadores acuden a la exegesis bíblica y a la Teología con afirmaciones tan divertidas como esta: “No hay nada en la Biblia que sustente la idea de que un embrión sea un equivalente a una persona”. Claro, eso es innegable, igual de innegable que eso es así porque en tiempos bíblicos y durante muchos siglos después nadie tuvo la más remota idea de lo que era un embrión al tratarse de un conocimiento reciente. Sin embargo, la Biblia trata de ello para quien quiera entenderlo, y lo hace en el lenguaje de su tiempo: “Antes que te formase en el vientre te conocí, y antes que salieses de la matriz te santifiqué” (Jeremias 1,5), y así también en Job 10,8-12, Salmo 22, 10-11. 139,15. El cristianismo desde el siglo I afirmado la misma verdad: la vida del niño, antes como después de su nacimiento, está protegida por la ley: "No matarás a tu hijo en el seno de la madre ni, una vez nacido, le quitarás la vida" (19,5, Epistola Bernabé), como también en Didajé 2.2 Tertuliano Apología 9. Específicamente para los católicos y en tiempos actuales se ocupo de ello el Concilio Vaticano Segundo en Gaudium et Spes (51,3), y más tarde con más detalle en la Instrucción Donum Vitae. Si en algo se ha mantenido inmutable el cristianismo desde su mismo origen es en la defensa del no nacido.

Argumento 4: la clonación posee grandes expectativas para curar el infarto, el Parkison y la diabetes

Todos los partidarios de la clonación humana hablan de sus potenciales ventajas terapéuticas, y de una de las barreras que han impedido hasta ahora toda aplicación médica: la de la del rechazo. Las cuatro grandes objeciones son: (1) con o sin clonación sigue sin resolverse el control de la célula embrionaria y su facilidad para transformase en una reproducción celular cancerígena, (2) después de años y años de anunciar la aplicación medica de la investigación con células embrionarias el resultado es cero, por ejemplo, ¿quién se acuerda de Bernard Soria y su anuncio de curación de la diabetes?, (3) es inexplicable qué utilidad puede tener el uso de embriones cuando todas las aplicaciones prácticas conseguidas se han logrado con células adultas, que no implican la destrucción de seres humanos en sus fases más originarias, (4) la pregunta es dónde está el negocio, porque desde que el Nobel Shinya Yamanaka consiguió células adultas reprogramadas (las llamadas células iPS como vía para la utilización de células madre adultas) la línea utilizada por el equipo de Obregón con células embrionarias había sido prácticamente abandonada.

Con clonación o sin clonación las células embrionarias no han conseguido ni una aplicación médica.

Argumento 5: La ciencia debe ser independiente de todo criterio moral

Estamos de diciendo que la crisis tiene una raíz moral porque la gente se comporta de una manera equivocada y que debe de haber una regeneración moral al igual que en la política, en la sociedad, en la economía, etcétera. En todo debe haber una regeneración moral, pero, ¿en la ciencia no? Si todo comportamiento humano está sujeto a un “deber ser”, ¿por qué los científicos y sus trabajos no?

No se entiende que esta actividad humana desarrollada por empresas cuya finalidad es ganar dinero, como las denostadas empresas farmacéuticas, han de vivir al margen de las norma, de la moral, ¿este es el deber-ser-humano que exigimos en todos los demás ámbitos?

Una mayoría abrumadora de nuestra sociedad proclama con certeza y acierto que la causa profunda de esta crisis destructora es la crisis moral que subyace y que impide comportamientos éticos. Pues bien, si esto es así no tiene ningún sentido, es más, es terriblemente peligroso, proclamar al mismo tiempo que un ámbito concreto, el del negocio de la ciencia, porque de esto es de lo que se trata, no debe limitarse éticamente, que la clonación debe quedar fuera de toda consideración moral. Si nuestra sociedad acepta esto se instalará en una contradicción insuperable que solo puede acarrear su propia destrucción. No puede pedirse regeneración moral en un ámbito y ausencia de ella en otro. Porque, subrayémoslo de nuevo, todo este tipo de tareas están realizadas por empresas privadas cuyo fin primordial es el lucro, la obtención del máximo beneficio. Y no se trata de una obra benéfica sino de un puro y simple negocio.

Argumento 6: la clonación es un progreso

Aquí progreso se confunde con novedad. Progreso es mantener vivo el pensamiento de Aristóteles que tiene 24 siglos años y muerto el del nazismo con a penas uno. Progreso es mantener viva la Carta a Diogneto del siglo II y muerta la eugenesia de moda en 1920. ¿Cuál es el progreso, la eugenesia o la defensa de la vida? Cabe reflexionar sobre el hecho de que lo último no es siempre lo mejor, y aquí entra la verificación humana des de la ética. La clonación humana no aporta nada que no exista por otras vías excepto la clonación reproductiva, que no se disfrace pues de avances en la cura de enfermedades pues su fin es único: la clonación humana.

Corolario

Hoy en día hay mejores vías médicas sin utilizar células embrionarias con aplicaciones más claras. Incluso hay otros procedimientos más sencillos. Esto siendo así, ¿por qué hay este interés en la clonación? Porque el interés económico no está en la clonación terapéutica sino en la clonación reproductiva. Si no se resuelven estas fases previas no pueden darse pasos: si no se estudia cómo clonar y reproducir células no se podrá hacer clonación reproductiva. Lo que se está haciendo es despejar las barreras iniciales. Y, ¿por qué está llegando dinero a estos estudios?, un mercado mundial en el que ofrezcas dos servicios: la falsa idea de inmortalidad (con una célula tuya se reproducirá una persona que será exactamente igual a ti en apariencia) y la recuperación de un ser querido, por ejemplo un hijo, incide directamente en una carga emocional de las personas difícilmente controlable.

Si la clonación y el uso de embriones fuera tan bueno, ¿por qué tiene tal oposición jurídica en la ONU, que prohíbe la clonación para la reproducción humana? Es la única vez que en la ONU se han puesto de acuerdo en un tema así de forma tan definitoria.

También el Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó el 18 de octubre de 2012 en Luxemburgo que “por respeto a la dignidad humana”, no se podrán patentar en Europa las células madre obtenidas a partir de embriones humanos. Con esta sentencia, en la práctica quedan prohibidas las patentes de cualquier investigación científica que implique la destrucción de embriones humanos, y en este caso el término embrión humano incluye todo óvulo fertilizado: “Un proceso que implica la extracción de células madre de un embrión humano en el estadio de ‘blastocisto’ (máximo 5 días tras la fecundación) y la destrucción del mismo no es patentable”, afirmaba.

Un óvulo, sostenía el alto Tribunal de Luxemburgo, puede ser considerado embrión desde el momento mismo de la fecundación. Pero los jueces iban más allá al afirmar que incluso “un óvulo humano no fecundado en el que esté implantado el núcleo de una célula humana madura” y, por ello, esté “en disposición de iniciar el proceso de desarrollo de un ser humano”, ha de ser considerado como un embrión a todos los efectos de protección legal. También lo será un “óvulo humano no fecundado estimulado para dividirse y desarrollarse mediante partogenosis”, según el caso ‘Greanpeace contra el neurobiológo alemán Oliver Brüstle’. Brüstle es desde 1997 titular de una patente registrada de células progenitoras neuronales aisladas y depuradas a partir de células madre embrionarias humanas utilizadas para intentar tratar enfermedades neurológicas como el Párkinson o la esclerosis múltiple. “Hay que proteger la vida humana de toda forma de explotación comercial, en todas las fases del desarrollo. Eso también se aplica a los embriones desde sus fases más primigenias”, aseguró entonces Christoph Then, asesor científico de Greenpeace. “El concepto de embrión humano debe entenderse en sentido amplio”, insistía el tribunal europeo. Habrá que ver hacia donde viaja la ciencia, exenta como está de una ética que la guíe, y qué nuevos argumentos se lanzan a favor de la clonación humana.

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