Aciprensa

sábado 25 de febrero de 2012

El nuevo anticatolicismo: Ocupar el Vaticano

Fuente Aciprensa

El antiguo anticatolicismo se expresaba a mediados del siglo XIX cuando la primera ola de inmigrantes católicos llegó a Estados Unidos. Algunos de estos grupos de inmigrantes habían establecido sus propios colegios privados religioso. Sin embargo, muchos estadounidenses no católicos creían que las escuelas católicas adoctrinaban a los estudiantes en supersticiones que eran inconsistentes con los principios de la democracia estadounidense. Por ello, para asegurar que estas escuelas no recibieran fondos del gobierno de ningún tipo, se propuso leyes federales y estatales para prohibir el uso de recursos públicos para propósitos “religiosos” como los católicos.

El intento más ambiguo de poner por obra este sentimiento a través de leyes fue la llamada enmienda Blaine, que se llamó así por el congresista que la propuso. El texto señala que “ningún estado debe aprobar ley alguna respecto al establecimiento o la prohibición del libre ejercicio religioso; y el dinero recaudado de impuestos por el Estado para financiar escuelas públicas o derivado de un fondo público para eso, o las tierras dedicadas a ellas, nunca estarán bajo control de cualquier secta religiosa, ni el dinero, ni los impuestos, ni las tierras serán divididas entre sectas religiosas o denominaciones”.

Aunque nunca se convirtió en parte de la Constitución, algunos estados individualmente aprobaron la enmienda Blaine o enmiendas constitucionales relacionadas que aún siguen vigentes. El espíritu de tales leyes y el anticatolicismo que las motivaba, no se disiparon significativamente sino hasta las elecciones de 1960 en las que resultó elegido John F. Kennedy, el primer presidente católico de Estados Unidos.

De hecho, una de las grandes figuras en historia de mi propia universidad, J. M. Dawson (1879-1973), escribió estas palabras en su libro de 1948 titulado Separen la Iglesia del Estado ahora: “los católicos… abolirían nuestro sistema de escuelas público que es nuestro factor más grande en la unidad nacional y lo sustituirían con sus escuelas parroquiales antiguas y medievales, con su cultura extranjera. O simplemente dirían que quieren instalar lugares para enseñar su religión en las escuelas públicas”.

Dado que el sentir de Dawson era ampliamente compartido, Kennedy fue obligado a confrontarlo en un discurso que dio a la Greater Houston Ministerial Association durante su campaña para la presidencia.

El anticatolicismo antigua, sin importar sus corrientes y sin importar lo que lo haya originado en distintos niveles, no exigió al gobierno que obligue a la Iglesia Católica a alterar sus prácticas y creencias para que sus diversas instituciones sirvan al más amplio público estadounidense. Entonces, por ejemplo, nunca se le habría ocurrido a un antiguo anticatólico sugerir que el gobierno genere un impuesto o penalice de otra forma a los hospitales católicos, las organizaciones de caridad y los colegios, si es que no se involucran o pagan por prácticas que la Iglesia considera gravemente inmorales.

Esto sucede porque el típico anticatólico se consideraba a sí mismo como un Custodio de la tradición separacionista Iglesia-Estado, adelantada por James Madison y Thomas Jefferson, cuyo mejor ejemplo está en las siguientes palabras de Jefferson: “Que sea actuado por la asamblea general. Que ningún hombre sea obligado a frecuentar o apoyar cualquier culto religioso, lugar o ministerio, ni tampoco sea obligado, constreñido, molestado o coaccionado en el cuerpo o en sus bienes, ni que de ninguna otra forma sufra por sus opiniones religiosas o creencias distintas; sino que todos los hombres sean libres de profesar y argumentar sus opiniones en materia de religión, y que eso no disminuya, exceda o afecta sus capacidades civiles”.

Dado que los antiguos anticatólicos aceptaban este principio Jeffersoniano, él respetó los derechos de los católicos a ejercer su libertad religiosa y desarrollar sus distintas instituciones académicas, médicas y de caridad para practicar y propagar lo que entendían que eran las enseñanzas de Cristo y su Iglesia. Mientras los católicos no exigieran que el gobierno sacara dinero de los antiguos anticatólicos para sostener a estas instituciones, estos últimos estaban a gusto extendiendo la verdadera tolerancia a los católicos y su Iglesia, pese al hecho, incluso, de que el típico antiguo anticatólico miraba al catolicismo como una fe falsa y repugnante.

Pese a que los días del antiguo anticatolicismo terminaron hace mucho, existe ahora un nuevo anticatolicismo, como ha sido adecuadamente llamado por mi colega en Baylor, el estimado historiador Philip Jenkins. Ese anticatolicismo encuentra su expresión en su hostilidad y en el profundo desprecio de las muchas posiciones morales abrazas por la Iglesia Católica. En los temas del aborto, la eutanasia, el estilo de vida homosexual, el “matrimonio” de personas del mismo sexo, la ordenación de mujeres y la anticoncepción, el nuevo anticatolicismo se declara contra ecclesia.

Pero el nuevo anticatolicismo no adopta la postura de un crítico humilde que busca hacer que la Iglesia se comprometa en asuntos en los que los ciudadanos discrepen considerando el contexto teológico y secular que cada grupo posee. En vez de ello, busca usar el poder coercitivo del estado para forzar a las instituciones de la Iglesia a violar su teología moral y así comprometer, y hacer menos accesible, la misión de la Iglesia de caridad y esperanza.

Esto es más evidente en el reciente rechazo del Departamento de Salud y Servicios Humanos para enmendar su nueva regulación que exige que todos los planes privados de salud, incluyendo lo que ofrecen las instituciones católicas, proporcionen anticoncepción, esterilización y algunos fármacos abortivos sin necesidad de pago o copago. La excepción religiosa que existe en las regulaciones es tan estrecha que no impide que el gobierno obligue a prácticamente todo hospital, universidad y organización de caridad católica para que coopere materialmente en actos que la Iglesia enseña son gravemente inmorales.

El nuevo anticatolicismo no solo rechaza el principio Jeffersoniano; sino que lo pone de cabeza. En vez de exigir a la Iglesia Católica lo deje en paz, como pedía el antiguo anticatólico, el nuevo anticatólico no dejará en paz a la Iglesia Católica. El antiguo anticatólico hubiera pensado que era indecoroso y profundamente anti-estadounidense, usar la coerción para forzar al católico a apoyar y pagar por cosas que su consciencia le exige no apoyar ni financiar. El nuevo anticatólico quiere liderar y ocupar el movimiento del Vaticano.

Autor: Francis J. Beckwith es profesor de Filosofía y Estudios de la Iglesia en la Baylor University. Es uno de los cuatro primeros colaboradores en las Jornadas de Fe: Evangelicalismo,Ortodoxia Oriental, Catolicismo y Anglicanismo (Zondervan, 2012).

lunes 6 de febrero de 2012

Steve Mosher regresó a la Iglesia luego de ver el infierno del aborto en China

Fuente: Population Research Institute

Steve Mosher, su trayectoria de vida revela que la Nueva Evangelización viene recibiendo mucha fuerza por el testimonio de los católicos pro vida

Por JOAN FRAWLEY DESMOND

Steve Mosher era un prometedor investigador social en formación y su punto de vista venía siendo modelado según los criterios “académicos” sobre aborto y “derecho a decidir” que la Universidad de Stanford podía ofrecerle. Pero un día, súbitamente fue expulsado de esa casa de estudios.

Era 1980, Mosher fue aceptado como el primer científico social de EE.UU. que estudiaría el impacto de los cambios políticos en los remotos pueblitos del interior de China. La política de un solo hijo del Partido Comunista chino estaba en pleno vigor y Mosher decidió seguir a las mujeres con embarazos en el tercer trimestre hasta las instalaciones donde se llevaban a cabo los abortos forzados.

"Ellas lloraban pidiendo misericordia y rogando por sus hijos a punto morir o que fallecían delante de sus ojos apenas extraídos de sus vientres. Ahora sé que una cosa es pensar o discutir sobre el aborto en abstracto y otra muy distinta es ver a un bebé de siete meses de gestación, de quien nadie podría decir que no es verdaderamente uno de nosotros", dijo Steve Mosher, actual presidente del Population Research Institute, recordando esos momentos fatídicos.

"Era como si el abismo del infierno se abriera ante mí. Todas las racionalizaciones sobre el aborto fueron barridas de mi mente por la brutalidad de los hechos: la indiscutible humanidad de estos niños que estaban siendo asesinados sin piedad. Instantáneamente me di cuenta de que el aborto es acabar con una vida humana… y me convertí en pro-vida".

La lucha interna que muchos libran para dar sentido al sufrimiento humano de vez en cuando mueve a alguno de ellos a convertirse. Otros vuelven su mirada a Roma cuando los valores del mundo dejan sus almas desnutridas. Pero el movimiento pro-vida también hace lo suyo. Atrae a gente como Mosher, que finalmente se arrodillan ante la Eucaristía después de una larga búsqueda acerca del origen de la bondad y la verdad.

Mientras algunas enseñanzas en moral y fe provocan incomprensiones y disenso teológico en algunos sectores de la Iglesia o ataques por parte de sus adversarios, los activistas pro-vida como Mosher se sienten atraídos por esas mismas enseñanzas. Y es precisamente porque ofrecen una defensa consistente y coherente de la vida humana inocente contra el poder brutal de la Cultura de la Muerte.

Haciendo un análisis retrospectivo, Mosher dice que la visita a las instalaciones de abortos en China le obligó a abandonar su superficial y no cuestionada adhesión al relativismo moral para embarcarse en una inesperada peregrinación espiritual.

"En una escala del mal de 1 a 10, esto fue sin duda un 10. Y si se podía llegar a un mal tan horrendo, llegué a la conclusión de que debería haber una forma mayor de hacer el bien. O el universo sería una verdadera locura".

Me sentí atraído

Después de una serie de intentos fallidos, Mosher descubrió que "si buscas el bien sinceramente, tarde o temprano encontrarás a Dios, que es la fuente de todo bien en el Universo".
Fundamentalmente encontró que la "única organización coherente en defender la sacralidad de la vida desde la concepción hasta la muerte natural es la Iglesia Católica, que había conservado la plenitud de la verdad. Otras religiones cristianas habían abandonado partes de esa verdad, cuando no toda".

En parte su búsqueda espiritual se dinamizó por las consecuencias prácticas de su extraordinario trabajo académico que documentó los abortos coercitivos en China. Mientras que en 1985 varios editoriales de prensa aplaudieron el valor y la independencia intelectual de Mosher, el gobierno chino aplicó descaradamente una tremenda presión sobre la Universidad de Stanford logrando que la universidad rompiera su vínculo con el estudiante.

Entonces Mosher se dedicó a escribir y a trabajar en centros de investigación. Él y su esposa Vera, católica de cuna, habían comenzado a asistir a la Iglesia juntos después de una visita casual a la Misión de San Luis Obispo en California. Sin embargo, el experto todavía no había encontrado su vocación profesional y se sentía a la deriva.

Fue en ese momento que recibió una llamada del padre benedictino Paul Marx, fundador de Vida Humana Internacional, quien lo invitó a hablar en una conferencia pro-vida. Mosher estaba poco dispuesto a participar, pero dado que no tenía otras ocupaciones apremiantes, aceptó la invitación.

Como él mismo reconoce, se sorprendió al descubrir que los participantes de la conferencia eran "muy cálidos, cariñosos e inteligentes. Me sentí inmediatamente atraído por ellos".

A partir de ese momento Mosher se volvió un conferencista habitual de Vida Humana Internacional y el Padre Marx llegó a ser su mentor espiritual. "Él nos enseñó, a mi esposa y a mí, la planificación familiar natural. Nosotros ya éramos algo mayores y desde entonces hemos utilizado la Planificación Familiar Natural para tener todos los hijos que hemos podido".

El sacerdote benedictino llegó al rescate cuando Mosher, inscrito en el catecismo para adultos, ya estaba harto de la teología inadecuada del instructor. Mosher le dijo al sacerdote que estaba pensando en dejar las clases pero fue entonces que recibió por correo urgente, cortesía del Padre Marx, un ejemplar del catecismo católico del jesuita John Hardon.

"Steve se sintió tan comprometido con el catecismo del Rito de Iniciación Cristina para adultos que terminó dando él mismo las clases. Ya tenía dentro de sí el fuego de la fe", recordó Vera Mosher que educó en su hogar a la mayor parte de sus ocho hijos.

Ella es consciente de que la experiencia de su marido en China ha tenido un impacto duradero en su propia vocación a la paternidad. Con los años ha involucrado a sus hijos en el trabajo pro-vida y todos ellos lo acompañan eventualmente a sus conferencias.

"Ver a un bebé abortado lo tocó de una manera profunda –agregó Vera–. Él tenía un padre mucho menos que perfecto, pero encontró a nuestro Padre en el Cielo y el gran amor y el perdón que Él ofrece. Quería hacerlo mejor con sus hijos… y consiguió un modelo perfecto a seguir".

Batalla espiritual

Poco después Mosher comenzó a trabajar para Vida Humana Internacional. Se trasladó con su familia a una granja en el valle de Shenandoah, cerca de la oficina de la organización en Front Royal, Virginia. Su misión distintiva se centró en el desarrollo de argumentos basados en la data científica disponible que pongan en evidencia la falsedad del “mito de la sobrepoblación”, así como en exponer públicamente los abusos contra los derechos humanos cometidos en los programas de control poblacional y comunicar a todos los niveles que las personas son el recurso más importante del mundo.

En 1996 estos objetivos se convirtieron en la misión y visión el Population Research Institute (PRI), que fue fundado como parte de Vida Humana Internacional pero que se hizo independiente poco después . El más reciente libro de Mosher se titula “Population Control: Real Costs and Illusory Benefits” (Control Poblacional: Costos Reales y Beneficios Ilusorios). Hace poco contribuyó con un capítulo en un libro que recoge varias historias de conversión, donde cuenta su peregrinaje espiritual “Chosen: How Christ Sent Twenty Three Surprised Converts to Replant His Vineyard” (Escogidos: cómo Cristo envió veintitrés conversos para replantar su viña).

Si bien la decisión de Mosher de trabajar a tiempo completo en una organización pro-vida hubiera sido impensable en la década de los 70s, mientras desarrollaba su carrera académica en Stanford, una vez tomada la decisión el investigador social nunca más volvió la mirada hacia atrás.

"Él ha dicho más de una vez, ‘¿De qué sirve al hombre ganar un doctorado si, al hacerlo, pierde su alma inmortal’. Él realmente cree eso. Cambió de rumbo porque Dios lo estaba guiando", señaló Vera Mosher.

Joel Bockrath, vicepresidente ejecutivo del PRI ha trabajado con Mosher desde 2005 y ha sido testigo de los sólidos cimientos espirituales de su trabajo pro-vida.

"Las personas que entran en contacto con el PRI reconocen que Steve tiene una sólida formación espiritual que guía su actividad", dijo Bockrath. "Muchos de ellos han vivido el mismo itinerario en su batalla personal entre el bien y el mal."

"La pregunta es: ¿Cómo consigues la gracia para asumir la lucha que Dios quiere que luchemos? La clave de eso es el amor. No se puede hacer algo así sin amor ", completó Bockrath.

Mosher recibió un duro golpe en Marzo de 2010 cuando el Padre Marx murió. Pero Steve cree que su mentor "tuvo una santa muerte. No pudo hablar ni moverse mientras estuvo hospitalizado pero en el último momento se sentó y levantó sus brazos y le dijo a Dios: ´Llévame a casa '".

Mientras Steve Mosher continúa su trabajo pro-vida dando conferencias y trabajando con grupos afiliados en todo los EE.UU. y en 30 países, a menudo medita sobre cómo ese "infierno" de China lo llevó al movimiento pro-vida y a la Iglesia Católica y en las inspiradoras lecciones que ha aprendido de líderes como el Padre Marx.

"Tengo la foto del padre de Marx sobre la cómoda de mi dormitorio", reconoce Mosher. "La suya es la primera cara que veo cada vez que me levanto. Y siento que él me pregunta: ¿Qué vas a hacer por los niños el día de hoy?"

sábado 21 de enero de 2012

Las mujeres que nunca nacieron

Fuente L’Osservatore Romano, autora Lucetta Scaraffia

A primera vista el libro de Anna Meldolesi “Mai nate. Perché il mondo ha perso 100 milioni di donne” (Mondadori) [“Jamás nacidas. Por qué el mundo ha perdido a 100 millones de mujeres”] parece sólo de denuncia, aunque de un tipo nuevo e importante. La autora profundiza desde varias perspectivas ―estadística, biológica y tecno-científico― en la alarma que Amartya Sen había lanzado en un célebre ensayo de 1990: en el mundo faltaban cien millones de mujeres que deberían haber estado en él, mas no es así por su muerte temprana a causa de desidia, o incluso jamás nacidas. Un número espeluznante que supera el balance de las víctimas de las dos guerras mundiales y el de las grandes epidemias como la española o el sida.

Un drama gigantesco ―tal vez numéricamente aún mayor que el denunciado por Sen― al que le cuesta encontrar voz tanto en los centros de investigación como en los medios de comunicación. Meldolesi ahonda en ello en el plano de la investigación demográfica, intentando definir las verdaderas dimensiones del “gender-icidio” en curso, considerando que las estimaciones deben tener en cuenta ya sea la tendencia natural al nacimiento de un número ligeramente superior de varones, ya sean los fenómenos históricos como las migraciones, que generalmente involucran más a sujetos de sexo masculino. Las variables que explican cifras de mujeres distintas de las naturales son, por lo tanto, muchas, y hay que tenerlas presentes.

La autora examina después las razones culturales que pueden empujar a la eliminación de las mujeres: la patrilinealidad típica de los sistemas patriarcales que no conceden a la mujer ninguna garantía ni peso social; el papel de las religiones; y, naturalmente, las que llama “las insidias de la modernidad”, o sea, las posibilidades de descubrir a través de análisis el sexo del nastiturus a fin de eliminar al indeseado con el aborto. Meldolesi es consciente de cómo las nuevas técnicas médicas se hallan en el origen de un agravamiento del “gender-icidio”, especialmente en los casos de las comunidades inmigrantes, que frecuentemente utilizan la asistencia médica de los países a los que han acudido para obrar la antigua selección sexual. Pero piensa que esto es sólo un empeoramiento inicial al que seguirá un nuevo equilibrio debido a la inserción de los inmigrantes en la cultura occidental, y por lo tanto una nueva actitud respecto a las mujeres. Esta esperanza no le exime de subrayar la frecuencia y la gravedad de la selección en marcha, y la necesidad de formas más atentas de vigilancia y de educación en la igualdad de los sexos.

Sin embargo la parte más interesante del libro, la más nueva, es en la que la autora ―que además se declara favorable al aborto y a la aplicación de las tecno-ciencias― reflexiona sobre el hecho de que es muy difícil combatir al mismo tiempo la batalla por el aborto más seguro y aquella contra el “gender-icidio”, porque precisamente el aborto seguro y legal contribuye a aumentar el número de las mujeres eliminadas antes del nacimiento. Y no sólo: también las campañas de control demográfico, interviniendo con esterilizaciones y abortos en masa, pueden haber contribuido a agravar esta realidad. “El hecho de que tantas mujeres que no son ignorantes ni marginadas decidan abortar a otras 'mujeres' ―escribe Meldolesi― obviamente es como un virus inmenso en el sistema de las argumentaciones 'pro-choice' y representa un desafío para el pensamiento feminista, pero también para todos los progresistas”. ¿Entonces el derecho a abortar debe garantizarse independientemente de las intenciones de quien recurre a ello? ¿La supresión de los fetos de sexo femenino no es tal vez sólo una lógica extensión del derecho de los padres a controlar el número, el “timing”, el distanciamiento y la calidad de los hijos, ya generalmente considerado inapelable? Tales cuestiones se plantea la autora.

Pero se puede añadir una reflexión. De nuevo, tras el caso de la eugenesia de la primera mitad del siglo XX, salen a la luz los peligros inherentes al “derecho” a controlar los nacimientos, a intervenir para decidir a quién conceder la llegada al mundo y cuándo. También la falta de estas niñas marca un peligro en el que no se quiere pensar y que afecta, junto a ellas, a toda la humanidad.

Ante aborto, católicos deben ser voz de los que no tienen voz

Fuente ACI Prensa

El Arzobispo de Los Ángeles (Estados Unidos), Mons. José H. Gómez, señaló que ante la amenaza del aborto, los católicos deben ser voz de los que no tienen voz: los no nacidos.

En su artículo titulado "Defendiendo la Verdad sobre la Vida" y publicado hoy en el periódico arquidiocesano de los Ángeles Vida Nueva, el Prelado de origen mejicano señaló que "estamos llamados a ser una voz por aquellos que no tienen voz. Estamos llamados a ayudar a nuestra sociedad a ver que cada vida humana –desde la concepción hasta la muerte natural– es sagrada y preciosa para Dios".

En el artículo en el que analiza las consecuencias del fallo de Roe vs. Wade de la Corte Suprema de Estados Unidos en 1973 que legalizó el aborto en esa nación, el Arzobispo recuerda que "como católicos, nosotros celebramos al Dios de la vida. Él es el Camino, la Verdad y la Vida. Jesús ha dado a su Iglesia una misión y a cada uno de nosotros, un derecho a proclamar su Evangelio de vida".

Ante los cuestionamientos de algunos sobre el papel de la Iglesia que "fastidia" ante el aborto, Mons. Gómez recuerda que este tema "es un asunto de verdad y principios básicos. La verdad es la verdad, ya sea que nuestra sociedad la reconozca o no".

Para ilustrar un caso similar, el Prelado recuerda la lucha para derrotar la esclavitud en Estados Unidos: "hubo que ir muy lejos, y permitir que demasiadas generaciones y vidas inocentes se perdieran antes de que esta nación finalmente viera la verdad sobre la humanidad y la dignidad plenas de los afro-americanos".

Ante esa realidad el Arzobispo expresó su esperanza de que un día los estadounidenses "también comenzarán a ver la verdad sobre la humanidad de los niños no nacidos y el embrión humano. Es solo cuestión de tiempo. Tal vez de años y no de décadas. Pero el tiempo llegará. Porque esta es la verdad".

"Y no es una verdad 'religiosa' y el aborto no es solamente una cuestión 'católica'", precisó.

El Arzobispo de Los Ángeles describió luego que "nuestro país fue fundado sobre una gran verdad moral: que todos los hombres y las mujeres son creados iguales y nacen con los derechos dados por Dios a la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad".

"Roe vs. Wade puso al revés esta hermosa verdad. La Suprema Corte, en efecto, dijo que nuestros derechos no vienen de Dios sino que son concedidos por el gobierno, por las cortes y las legislaturas".

Mons. Gómez resaltó que "el derecho a la vida es el fundamento de todos los derechos y libertades en nuestra sociedad", tras lo cual anunció finalmente que el sábado 21 de enero celebrará una Misa de réquiem en la Catedral de Nuestra Señora de Los Ángeles por todos los niños abortados, a la que invita a todos los fieles.

viernes 20 de enero de 2012

Teólogo protestante español analiza el satanismo contemporáneo

Recientemente se ha publicado un libro biográfico sobre el popular escritor Paulo Coelho, en el que se desentrañan algunos episodios oscuros de este autor, como sus escarceos con el satanismo. Por ello reproducimos a continuación un artículo sobre este fenómeno de la nueva religiosidad firmado por el pastor evangélico español José de Segovia, conocido teólogo y escritor, y que ha sido publicado en Protestante Digital.

El periodista brasileño Fernando Morais ha publicado una voluminosa biografía sobre el popular escritor de libros de autoayuda Paulo Coelho. En ella se desvela el lado oscuro del autor de El Alquimista, que confiesa haber sido satanista. El Mago (distribuida por Planeta) cuenta su obsesión desde pequeño por organizar sectas secretas, cómo se intenta suicidar con gas y degüella una cabra en un ritual por no haber cumplido con quien llama “el ángel de la muerte”. Tres veces es ingresado por sus padres tres veces en un manicomio, atropella casi mortalmente a un joven y se da después a la fuga. Sus múltiples y simultáneas novias revelan un lado sádico, apagando cigarrillos en las piernas, o induciendo al suicidio de una de ellas.

Coelho confiesa en el libro haber sido drogadicto, practicar la homosexualidad y la magia, siendo un fiel seguidor de los mandatos del satanista Aleister Crowley, hasta el extremo de tener un joven esclavo. No hay duda que ahora se declara “católico, practicante y pecador”, pero ¿en qué consistía el satanismo de su juventud?

La mayor parte de la gente no entiende realmente qué es el satanismo, empezando por los propios cristianos, que tienen a veces ideas extrañas sobre el ocultismo. Ya que los satanistas no adoran a Satanás, sino que como suelen decir ellos mismos, “en el satanismo cada uno es su propio dios”. Esto es algo que nos choca, sobre todo porque el nombre de Satán es omnipresente en el satanismo, pero hay que darse cuenta que ellos lo entienden “más como un símbolo, que como una entidad sobrenatural”. Por lo que filosóficamente, podríamos considerar al satanismo como epicúreo, ya que pretende “gozar de la vida de la manera más intensa posible y convertir la voluntad en la única ley”.

Ese aspecto nihilista del satanismo es el que Julio Caro Baroja observa en las personas que asistían a misas negras en el País Vasco: "Son en general gentes hasta cierto punto sofisticadas, con una pequeña o gran tendencia a la hipertrofia del yo y una curiosidad morbosa por ciertas psicopatías, sexuales sobre todo”. Es gente, para el antropólogo, que “en suma poco tiene que ver desde todos los puntos de vista con las brujas campesinas de la Europa medieval y de los siglos XVI y XVII”.

Aleister Crowley

El satanismo hoy, es un movimiento de nacimiento relativamente reciente, pero antes de su último brote en California en los años sesenta, tiene su origen en un enigmático personaje inglés llamado Aleister Crowley (1875-1947), que se convirtió en la bestia negra de la sociedad victoriana, por sus continuas provocaciones contra la religión y la moral. Criado en una familia evangélica, vinculada a las Asambleas de Hermanos más cerradas, leía la Biblia cada día, y le fascinaban los pasajes proféticos, llegando a identificarse con la figura del Anticristo, anunciado en el Apocalipsis. Su padre muere de cáncer cuando tenía once años, y su complicada psicología parece dominada por un odio a su madre y a su fe, que le lleva a acciones totalmente irracionales. Sufre sobre todo una enfermiza perversión sexual, a la que intenta dar un sentido mágico.

Crowley estudió en Cambridge, donde hace una poesía de estética satánica al estilo de Baudelaire, cada vez más pornográfica. "Mi propósito no es simplemente escandalizar, sino arrancar brutalmente el sentido de pecado", dice. En 1898 se une a la conocida Orden Hermética de la Aurora Dorada, fundada en 1887. Su sistema venía de un libro encontrado por su fundador, Mathers, en una biblioteca de París. No tenía ningún ritual, sólo listas de ángeles y demonios a invocar, y talismanes para consagrar y obtener todo tipo de poderes. Ya que aunque se dice siempre que hay dos escuelas de magia, la blanca y la negra, éstas fácilmente se entremezclan. Por eso Crowley en Londres tenía dos habitaciones que usaba como templos, una para magía blanca y otra para negra.

Después de romper con Mathers, Crowley se casa y en Egipto pasa una noche en la Gran Pirámide, invocando al dios con cabeza de ibis que representa la sabiduría. Su esposa recibe allí un mensaje de Horus, cuya estatua vieron que tenía en un museo el número 666. Así contactan con su Ángel Guardián: Aiwass, un mensajero de Set, dios destructor, que algunos llaman Satán. Este le dicta El Libro de la Ley, cuya máxima es que "no hay otra ley más allá de Haz lo que quieras". Su misión ahora es enseñar que dios está dentro de nosotros (no hay dios) y que el alma o centro del hombre es la Verdadera Voluntad. En el libro presenta una parodía de la Santa Cena, que convertirá en un ritual sexual en la sociedad que origina el satanismo moderno: la Ordo Templi Orientalis.

Orígenes del satanismo moderno

La O.T.O. había sido fundada por masones alemanes en 1902, y propugnaba una sexualidad mágica, adorando un ídolo andrógino, Baphomet, supuestamente relacionado con los templarios. Su fundador, Reuss, había sido de la ejecutiva socialista con la hija de Marx, hasta ser expulsado por su afición al cabaret. Entre ellos estaba Rudolf Steiner, el secretario general de la Sociedad Teosófica, que luego fundaría la Antroposofía. El propósito de su magia no era buscar el placer sexual, sino un poder sacerdotal, que se concretaba también en dinero. Ya que Crowley relacionaba el éxito de estos rituales con la llegada de los donativos que mantenían la secta.

Crowley pasó años en Nueva York, donde llega a tener bastante influencia. Allí hace propaganda alemana, hasta que al final de la guerra forma una comuna en Sicilia. Pero tras la muerte de dos de sus miembros, es expulsado por Mussolini, para morir como un heroinómano en Inglaterra. Sus últimas palabras, temblando entre lágrimas, fueron: "estoy perplejo". Según la compasiva biografía que ha hecho John Symonds, cada cinco minutos se creía alguien diferente. Utiliza cientos de nombres y personalidades, en relación con sus visiones de anteriores reencarnaciones, y piensa que puede controlar la realidad por el pensamiento mágico. Por eso en Berlín se cree invisible en una cafetería, o andando entre la gente. En ese sentido el satanismo tiene algo de fenómeno patológico.

En su mente enferma, Crowley encuentra justificación para todo. Aunque a veces se refugiaba en la idea de que estaba en las manos de un demonio como Aiwass. Nunca admitió ningún error, aunque escribe en su corazón se sabía culpable. Tuvo una vida de total indulgencia con todo lo que creía que Dios odiaba (magia, sexo y drogas), llegando a ofrecerse a las autoridades revolucionarias rusas para ayudar a destruir el cristianismo. Pero al final de su vida, durante uno de los bombardeos de Londres, repetía las palabras del Salmo 23, buscando la protección de aquel Dios que había conocido de niño.

Rock y satanismo

El mito de Crowley está intimamente unido a todo lo que significa la contracultura juvenil de los años sesenta y setenta. Su cara aparece en la portada del disco de los Beatles, Sergeant Pepper. Pero será el guitarrista del grupo Led Zeppelin, Jimmy Page, el mayor responsable de la crowleymanía de los setenta. Page leyó Magia en teoría y práctica con sólo once años. Colecciona sus manuscritos, primeras ediciones, pinturas, túnicas, sombreras, bastones y cartas tarot. En 1970 compra la casa Boleskine, al lado del lago Ness, que Crowley adquirió para ciertos rituales mágicos. Page contrata a un satanista para decorarla con murales que la devuelvan su condición original. Cinco años después financia una librería ocultista en Londres, que lleva su astrólogo, reeditando las obras de Crowley. Y hace inscribir en el vinilo de su tercer disco, el lema de Crowley: Haz lo que quieras.

El director de cine Kenneth Anger era discípulo de Crowley. Le pidió a Page y a los Rolling Stones, que participaran en su película La rebelión de Lucifer, para la que Jagger compone la Invocación de mi Hermano Demonio. Bowie hace también referencia a Crowley en su disco El hombre que vendió el mundo. Así como Bruce Dickinson del grupo Iron Maiden, que escribió incluso un libro sobre Crowley. Richard Ramírez es el bajista del músico más conocido hoy por sus provocaciones a la religión, Marilyn Manson. El define así el satanismo: "Es un proceso mental de ser tu mismo, de autopreservación. No implica necesariamente adorar al diablo. La palabra satanás simboliza la máxima rebelión”. Esta reacción toma un carácter violento en el caso de Deicide, un grupo de Florida perseguido por las asociaciones protectoras de animales por los sacrificios que hacen en conciertos, que han provocado incluso atentados en su contra. El cantante, Glen Benton ha amenazado al predicador Bob Larson, a quien dedica su canción Mata al cristiano, por sus continuos ataques al rock.

Sectas satánicas hoy

Anton Szandor LaVey nació en Chicago en 1930, aunque vivió la mayor parte de su vida en San Francisco, donde fue domador de leones, fotógrafo de sucesos y organista profesional, antes de fundar en 1966 la Iglesia de Satán, siendo conocido por sus seguidores como el papa negro. “Los sábados por la noche -recuerda LaVey- podías ver a cantidad de hombres contemplando con lujuria a aquellas muchachas semidesnudas que bailaban en la feria. Cuando al día siguiente, por la mañana, tocaba el órgano en el servicio dominical de los evangelistas, volvía a ver a esos mismos hombres, ahora convertidos en padres de familia, acompañados junto con sus esposas e hijos. Descubrí entonces que la iglesia cristiana se asienta en la hipocresía.”

LaVey escribió una Biblia Satánica en 1969. En los últimos años hizo algunos discos, pero se hizo más famoso por su aparición en la película de Polanski, La semilla del diablo, que por su difícil relación con el rock, que no consideraba muy útil para sus propósitos. La hija de LaVey, Karla, es sumosacerdotisa de la Iglesia. En su sepultura, su padre “sólo lamenta las veces que ha sido demasiado amable”.

El Templo de Set comienza tras la separación de Michael Aquino del grupo de LaVey en 1975. La simbología nazi identifica esta secta. Hoy hay otras muchas que son generalmente escisiones de las anteriores, pero tienen más relación entre sí de lo que parece. La mayor parte están en Europa y EE.UU., agrupadas bajo la Orden Estelar Antigua Mystical-Kindi, que incluye otros grupos como la Ordo Templi Astarte o Iglesia de la Ciencia Hermética nacida en 1970, o el Luciferian Light Group.

La gran mentira

El diablo lleva diciendo desde el principio que nos libraremos del mal, si nos entregamos a él, pero en realidad lo que hace es anestesiar nuestra conciencia. Sus palabras suenan bien, y siguen atrayendo a todo aquel que se siente desesperado, al descubrir como Crowley, que no puede dominar sus pasiones. Es por eso que el satanismo nace de la Iglesia, y no del mundo ateo, porque es una expresión de apostasía, no de ignorancia. Es la subversión de la moral cristiana, llamando al dominio propio, pecado, y al abandono, redención. Y como en el Edén, nos lleva a la desintegración moral, la locura, e incluso una muerte temprana.

“Lo que entiendo del sistema de Crowley”, dice el músico Jimmy Page, “es que la represión es la mayor obra del pecado”. Por eso era tal vez conocido por llevar una colección de látigos en su equipaje para humillar a sus seguidoras, con el mismo placer que mostraba su maestro. “Crowley no tenía una gran opinión de la mujer”, dijo el guitarrista de Led Zeppelin, “y yo creo que no estaba equivocado”. El satanismo se basa en la búsqueda de una “auténtica voluntad”, que deja los instintos libre de toda restricción moral. Las drogas, el alcohol o los rituales sexuales, son en este sentido medios para conseguir una conciencia de autoliberación.

El hombre toma así el lugar de Dios. Cree que no está sujeto a nadie y se autorrealiza por la obediencia a su voluntad soberana (“no hay más ley que haz lo que quieras”). Pero lo que el satanismo llama “verdadera voluntad” no es sino el auténtico “mensaje de redención” de la serpiente en el Edén (Génesis 3), por el que “siendo como Dios”, estaremos más allá del bien y del mal.

El verdadero Evangelio nos trae sin embargo un mensaje de victoria frente al mal, por lo que Cristo ha hecho en la cruz. No se trata por lo tanto de aceptar el mal, sino de librarnos de su poder y su culpa, por la fe en su muerte y su resurrección. Así que “¡ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz” (Isaías 5:20). Pero Jesús dice: “la verdad os hará libres” (Juan 8:32).

Fuente: Info-RIES nº 109 (6/12/08)

viernes 6 de enero de 2012

La Santa Iglesia prohíbe, bajo pena de excomunión, que los católicos se inscriban en la masonería

SAGRADA CONGREGACIÓN PARA LA DOCTRINA DE LA FE

DECLARACIÓN SOBRE LA DISCIPLINA CANÓNICA QUE PROHÍBE, BAJO PENA DE EXCOMUNIÓN, QUE LOS CATÓLICOS SE INSCRIBAN EN LA MASONERÍA
Y OTRAS ASOCIACIONES DE ESE TIPO

La Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, con fecha 19 de julio de 1974, escribía a algunas Conferencias Episcopales una carta reservada sobre la interpretación del can. 2335 del Código de Derecho Canónico, que prohíbe a los católicos, bajo pena de excomunión, inscribirse en las asociaciones masónicas y otras semejantes.

Puesto que dicha carta, al hacerse de dominio público, ha dado lugar a interpretaciones erróneas y tendenciosas, esta Congregación, sin querer prejuzgar las eventuales disposiciones del nuevo Código, confirma y precisa lo siguiente:

1. No ha sido modificada en modo alguno la actual disciplina canónica que permanece en todo su vigor.

2. Por lo tanto, no ha sido abrogada la excomunión ni las otras penas previstas.

3. Lo que en dicha carta se refiere a la interpretación que se ha de dar al canon en cuestión debe ser entendido, según la intención de la Congregación, sólo como una llamada a los principios generales de la interpretación de las leyes penales para la solución de los casos de cada una de las personas que pueden estar sometidas al juicio de los Ordinarios. En cambio, no era intención de la Congregación confiar a las Conferencias Episcopales que se pronunciaran públicamente con un juicio de carácter general sobre la naturaleza de las asociaciones masónicas que implique derogaciones de dichas normas.

Roma, sede de la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe, 17 de febrero de 1981.

FRANJO Card. ŠEPER                            JÉRÔME HAMER, O.P.
         Prefecto                              Arzobispo titular de Lorium - Secretario

jueves 5 de enero de 2012

La principal fuente de pobreza del Perú

La gran mentira

Los sucesivos gobiernos del Perú han manifestado ser luchadores contra la pobreza enorgulleciéndose de haber bajado la pobreza manipulando los índices que la miden. Como ejemplo del exabrupto vemos que los actuales indicadores peruanos consideran extrema pobreza aquellas familias que perciben menos de USD 1.11 por día (USD 33.33 por mes), pobres desde USD 1.12 a USD 1.85 por día (USD 33.60 a USD 55.50 por mes), medianamente pobres desde USD 1.86 a USD 3.70 por día(USD 55.80 a USD 111.00 por mes) y, para terminar, acomodados aquellas familias que perciben arriba de USD 3.71 por día (USD 111.30 por mes). ¿Que familia puede sobrevivir con esos ingresos en un país donde comprar alimentos es más caro que en Estados Unidos?, ¿a quien quieren engañar?

La gran corrupción

La burocracia es tan grande que nadie sabe a ciencia cierta cuantos hay entre empleados y funcionarios públicos, y menos se sabe de cuantos burócratas fantasmas hay (que no existen pero cobran su salario). Cálculos benevolentes denuncian que se pierden USD 6,000 millones al año gracias a la corrupción, es decir que USD 200.00 al año de cada peruano (somos 30 millones) van a parar a los bolsillos de la corrupción.

Drácula

El novelesco personaje de Bram Stoker se alimentaba de sangre humana, algo parecido a alimentarse de la sangre derramada por la pobreza, ergo estado peruano es igual a Drácula, más masivamente y más sin límites.

La gran pregunta

Pero entonces ¿como es que sobreviven los peruanos con tan pocos ingresos y alimentos tan caros?

Pues gracias a la informalidad, forma de comercio, producción y trabajo al margen de la ley, que no pagan impuestos y por lo tanto con ingresos imposibles de medir. De la economía total se calcula que el 80% es informal.

La informalidad es poderosamente fomentada por los sucesivos gobiernos peruanos gracias a los exagerados y complejos impuestos.

Hace un par de años una persona que trabaja en una compañía minera de gran envergadura me comentaba que hacía 7 años que no pagaban impuesto a la renta, por el manejo “profesional” del tema. O sea que una inmensa compañía minera encontró sacarle la vuelta “profesionalmente” a los impuestos, y no dudo que muchas otras grandes empresas tienen excelentes “profesionales” para sacarle la vuelta a los impuestos, ergo las grandes empresas contribuyen al país con migajas caídas de la mesa, o sea que son parcialmente informales en forma profesional.

Los pequeños no podemos contratar a dichos “profesionales”, estamos hechos.

La gran solución

1.- Realizar un censo de la burocracia para sincerarla y recortarla drásticamente,

2.- Bajar el IGV (impuesto general a las ventas) del actual 18% a un valor aproximado del 5%,

3.- Bajar el impuesto a la renta del actual 30% al 10% promedio escalonado (pagan más los que más ganan y menos los que menos ganan),

4.- Permitir aplicar crédito tributario a todos los gastos (hasta para comprar fruta para comer los contribuyentes van a exigir boleta o factura) para obligar a la formalización del vendedor o productor,

5.- Eliminar aquellos impuestos que no tienen sustento técnico (como el caso del impuesto selectivo al consumo).

El gran efecto

La actual presión tributaria está en un valor aproximado del 15%. Abaratando drásticamente los impuestos y corrigiendo la burocracia (serán solamente los que se necesitan y se castigará al corrupto) la presión tributaria pasará el 50% (mayor recaudación tributaria), tendremos USD 200.00 más al año cada peruano y los alimentos y demás productos se abarataran a  tal grado que se dinamizará el consumo aumentando más la recaudación tributaria.

Todos tendremos trabajo y la pobreza casi desaparecerá.

¿Fantasía?

No, en absoluto. Filipinas lo hizo en la década de los 70 y la recaudación tributaria se duplicó, de un año para el otro, subió de USD 5,000 millones a más de USD 10,000 millones, y la pobreza se redujo en un 80%.

miércoles 30 de noviembre de 2011

El lado oscuro de la economía

Fuente Church Forum, autor S. Velasco

La crisis económica de la Eurozona aparece constantemente en los medios. Y también es noticia la crisis alimentaria en el Cuerno de África. ¿Qué pasa con el sistema económico mundial, que no resuelve la pobreza de tantas naciones?

El problema económico contemporáneo es muy complejo y abarca ámbitos muy diversos, que no se limitan a las leyes del mercado. En lo más profundo de esta crisis financiera hay un "factor ético", que por ser no-económico, pocas veces es tomado el cuenta. Sin embargo, la reciente crisis económica de Grecia, lo ha puesto de manifiesto, como lo muestra un informe publicado por el diario español "El País" [Artículo: "Las claves de la crisis griega"].

Ahí se explica que "durante los últimos años, el Gobierno griego maquilló sus deudas, presentando a la Unión Europea unos informes que no reflejaban la gravedad de la situación. La cruda realidad llegaría a finales de 2009, cuando (…) Yorgos Papandreu (…) ponía al descubierto la dramática realidad económica de su país con un déficit público superior a lo anunciado sobre el 13% del PIB".

Antonio Argandoña, Profesor de la prestigiada IESE Business School, afirma que se trata de "una crisis causada por la codicia, entendida no como la simple búsqueda de beneficios, sino como la perversión del legítimo derecho al lucro". Explica que desde siempre se han empleado mecanismo de control no para evitar la codicia, sino para que ésta no degenerase en fraudes y corrupción. Pero ahora, dice, esto ha cambiado, porque esos mecanismos han dado pie a la corrupción, y documenta hasta seis "conductas inmorales" que originaron la actual crisis financiera.

Como se puede apreciar, no todo son leyes del mercado. También ha jugado un papel importante la falta de ética, pero no ha surgido ninguna voz civil o política con peso internacional que lo denuncie. Ha sido el Papa Benedicto quien ha tomado la iniciativa de advertir de este mal, en su encíclica "Cáritas in veritate" (29.VI.2009).

Mons. Dominique Mamberti, en su discurso ante la asamblea general de la ONU: Recientemente, un alto funcionario de la Santa Sede, Mons. Dominique Mamberti, disertó sobre esta crisis ética en la LXVI Asamblea General de la ONU (27.IX.2011). Afirmó que "todos sabemos que un elemento esencial de la crisis actual es el déficit de ética en las estructuras económicas". Y sostuvo que "la economía ya no puede funcionar solamente por una autorregulación del mercado, y menos aún, por los acuerdos que se limitan a conciliar los intereses de los más poderosos". Por esa razón, la economía "necesita una razón de ser ética, con el fin de funcionar para el hombre" .

Mamberti explicó que "la idea de producir bienes y servicios (…) de una manera estratégica (…) sin buscar con esas acciones hacer el bien, es decir, sin una ética, se ha revelado una ilusión ingenua o cínica, siempre fatal. Cada decisión económica tiene una consecuencia moral". Por eso, concluyó que "la economía necesita una ética (…) centrada en la persona y capaz de ofrecer perspectivas a las nuevas generaciones".

El sistema económico actual tiene un lado muy oscuro: la codicia. Por eso, hoy mismo es urgente una nueva y profunda reflexión sobre el sentido de la economía y de sus objetivos, y establecer un sistema nuevo, que tenga como base la ética, y considere siempre la solidaridad y el desarrollo de todos los pueblos. ¿No será esto una utopía? El colapso de la Eurozona, la hambruna el Cuerno de África y la corrupción en México, gritan que no lo es, que ya es hora de incluir la ética en la economía.

lunes 7 de noviembre de 2011

La Ideología de Género

Autor: Jorge Scala

En el lenguaje se define el género masculino o femenino de las palabras, de manera arbitraria -es decir, sin que tenga relación alguna con la sexualidad, por ejemplo: la mesa es de género femenino y el vaso es de género masculino, sin que en ninguno de ambos casos, haya connotación sexual alguna-. Extrapolando esto a los seres humanos, se pretende sostener que hay un sexo biológico, que nos es dado y, por ende, resulta definitivo; pero -a la vez-, toda persona puede construir libremente su sexo psicológico o “género”.

Al comienzo, se usan los términos sexo y género, de modo intercambiable, como si fueran sinónimos y luego, cuando la gente se acostumbró a utilizar la palabra género, se le va añadiendo, imperceptiblemente, el nuevo significado de “sexo construido socialmente”, por contraposición al sexo biológico. El proceso final, es el común de los mortales hablando de género, como una autoconstrucción libre de la propia sexualidad. Y el cerebro ya quedó lavado…

Esa libertad para “construir” el propio “género”, se interpreta como autonomía absoluta, en dos sentidos simultáneos: 1º) cada uno interpreta como quiere qué es ser varón y qué es ser mujer; interpretación que, además, podrá variar cuantas veces el sujeto lo estime conveniente; y 2º) cada persona puede elegir hoy y ahora, si quiere ser varón o mujer -con el contenido subjetivo que ella misma haya dado a esos términos-, y cambiar de decisión cuantas veces le plazca. A esa elección absolutamente autónoma, la denominan “opción sexual”.

Ahora bien, en la “construcción del género”, interviene también la percepción que el resto de la sociedad tiene, sobre lo que es ser varón o ser mujer. Y esto crea una doble interacción: por un lado, cada persona con su concepción del género, influye en la sociedad; y por el otro, la sociedad toda influye en lo que cada persona percibe, como el contenido del género. Por esto se afirma que el género sería: el “sexo socialmente construido”.

Otro aspecto que importa subrayar, es que si el género se construye autónomamente, no tienen sentido -es más, serían ideas perniciosas-, las concepciones de la complementariedad de los sexos y, por ende, la norma de la heterosexualidad en las relaciones humanas. El matrimonio sería una opción para quienes la quieran, pero es una opción más, de igual valor que la cohabitación sin compromisos, las relaciones ocasionales, la prostitución, la homosexualidad, la pederastia, el bestialismo, etc. Cada uno elige autónomamente lo que quiere y le gusta, y no sólo nadie debe impedírselo, sino que el Estado debe facilitarle los medios a cada persona, para satisfacer sus instintos sexuales a su gusto, sin correr el riesgo de un “embarazo no deseado”, o de contraer una enfermedad sexualmente transmitida. El único límite es la violación de la “libertad sexual” de un tercero. Estos son los “derechos sexuales y reproductivos”, reivindicados por el feminismo fundamentalista.

La “desigualdad de género” sería la que ocurre, cuando los varones están a cargo de la vida pública, el poder y el trabajo; y las mujeres de la vida privada y la procreación; ésta impide a las mujeres participar en la vida pública y, por ende, tener poder. Esto explica que la maternidad, es vista como un mal por el feminismo radical, y por eso reivindica el “derecho” al aborto. El “empoderamiento” de la mujer, tendería a superar la “desigualdad de género”, haciéndola participar del poder y la vida pública.

Por contraposición la “igualdad de género”, implicaría que mujeres y varones somos iguales, pero en sentido de idénticos, y no en el tener igual dignidad y derechos. Esto es una consecuencia del presupuesto antropológico, según el cual todo ser humano podría -con autonomía absoluta-, elegir su propio género, ya que esto vale tanto para varones como para mujeres. Por ello, la diferencia biológica sexual, es percibida casi como una provocación a la confrontación -mujeres boxeadoras o futbolistas-, y no como un llamado a la complementariedad.

Otros vocablos derivados de esta ideología, y que tienen un significado preciso, son el “sexismo” y la “homofobia”. El “sexismo” sería poner cualquier límite a la conducta sexual -por ejemplo, penalizar la prostitución, la pornografía, la esterilización voluntaria, la homosexualidad, etc.; esas serían leyes “sexistas”-. Si cada uno construye su género autónomamente, y no hay leyes de la naturaleza, es tan válido ser heterosexual que homosexual, bisexual, transexual, travestido, transgénero, y todas las perversiones inventadas o a inventarse.

La “homofobia”, sería considerar que las relaciones naturales entre los seres humanos, son las heterosexuales. Eso sería tener fobia a la igualdad -entendida como identidad- entre los géneros… En definitiva, se trata de imponer una nueva antropología, que es el origen de una nueva cosmología, y promueve un cambio total, en las pautas morales de la sociedad.

Las consecuencias sociales e institucionales de la ideología de género:

Resulta fácil advertir las consecuencias en la familia y en la sociedad, en caso que se llegara a imponer la ideología de género, en la cultura popular de nuestro pueblo argentino. Evidentemente, si cada quien “construye” con autonomía absoluta su sexualidad psicológica, sin ninguna relación con la biológica, entonces:

a) No existiría más el matrimonio, porque toda unión sexual tendría igual valor;

b) No existiría más la familia, porque cualquier clase de unión sexual sería el origen de un nuevo “tipo” de familia. Si todo es familia, a la postre, nada es familia…

c) No habría más varón ni mujer, todos seríamos andróginos, porque si cualquiera le da el contenido que quiere a la feminidad y la masculinidad, sin que nadie pueda objetarlo, entonces ya no existiría más esa distinción, sólo reservada a lo biológico.

d) La entrega gratuita de contraceptivos, las esterilizaciones voluntarias, la instrucción genital en las escuelas y el aborto, pasarían a ser considerados derechos humanos fundamentales -los derechos sexuales y reproductivos-.

e) Terminaría colapsando la misma sociedad, por la destrucción de su célula básica -la familia, basada en el matrimonio heterosexual, monogámico e indisoluble o, al menos, estable-.

sábado 29 de octubre de 2011

Población alcanzó los 7 mil millones: ¿es algo para celebrar?

Fuente: www.lapop.org

Image

Steven W. Mosher

por PRI Staff
Con el ruego de su publicación
Octubre 25, 2011
Contacto Sergio Burga, sergioburga@lapop.org
00(51) 988616739

WASHINGTON, DC — Steven W. Mosher, Presidente de Population Research Institute, ofrecerá una Conferencia de Prensa comentando el nacimiento del habitante 7 mil millones. El evento se realizará en el National Press Club en Washington DC, el día lunes 31 Octubre del 2011.

El Fondo de Naciones Unidas para la Población (UNFPA por sus siglas en inglés) ha pronosticado que el 31 Octubre del 2011 será el día que el mundo reciba al habitante 7 mil millones. “Este es un día para celebrar” afirma Mosher, experto en población y autor de un best seller en el tema. “La población mundial se ha más que duplicado desde 1960 y la humanidad nunca ha sido tan próspera.”

UNFPA, apoyada por grupos ambientalistas radicales y por organizaciones asociadas al control natal y aborto, viene usando una vez más la ocasión para promover el mito de la sobrepoblación y recolectar fondos para proyectos antinatalistas. “La mentalidad antinatalista es arrogante y elitista” señala Mosher. “El mensaje que los líderes de países ricos le ofrecen a los africanos, asiáticos y latinoamericanos es claro: ‘Hay suficientes de nosotros y demasiados de ustedes’”.

Según Mosher, “Contrariamente a lo que ha podido escuchar por ahí, el problema más agobiante que existe para la mayoría de países no es la sobrepoblación, sino el despoblamiento. En una época que debería estar caracterizada por la austeridad fiscal, la última cosa que necesitamos es gastar los recursos del Estado para bajar las tasas de natalidad. De esa manera lo que provocamos es reducir el monto del capital humano disponible y hacernos más pobres a todos en el largo plazo”.

“En el PRI estamos muy contentos con la llegada al mundo del bebé 7 mil millones” Mosher añade. “El bebé 7 mil millones, niño o niña, blanco o negro, cobrizo o amarillo no es un problema sino un recurso. No es una maldición sino una bendición para todos nosotros. El problema a largo plazo de la humanidad no es que vaya a haber demasiados niños sino que va a haber muy pocos”.

El análisis de las tendencias demográficas que hace Mosher es una sólida crítica a los sesgos ideológicos del Informe sobre el Estado de la Población Mundial 2011 de UNFPA. UNFPA se encuentra actualmente en riesgo de perder los fondos que recibe del gobierno norteamericano por su permanente apoyo a la imposición de la política de un solo hijo en China. Las investigaciones del PRI han demostrado reiteradamente que UNFPA es cómplice de una política que se lleva a cabo por medio de esterilizaciones y abortos forzados y que a la fecha ya ha eliminado a 400 millones de chinos.

La conferencia de Prensa se llevará a cabo en el salón Zenger del National Press Club y se iniciará a la 1 p.m.

Steve Mosher es el Presidente del Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute), una organización sin fines de lucro dedicada a desmontar la falacia de la sobrepoblación en el mundo.
(c) 2007 Population Research Institute.

Para suscribirse a la versión en español del Informe Semanal envíe un correo electrónico a:  boletin@lapop.org

Nada de lo escrito aquí debe ser interpretado como un intento de ayudar u obstaculizar la aprobación de un proyecto de ley en el Congreso.

El Instituto de Investigación en Población (Population Research Institute) está dedicado a terminar con los abusos contra los derechos humanos cometidos en nombre de la planificación familiar y acabar con los contraproducentes paradigmas sociales y económicos derivados de la falacia de la "sobrepoblación".

En América Latina puede contactarse con:

Carlos Polo Samaniego
Director de la Oficina de América Latina
Correo Electrónico: carlospolo@lapop.org
Teléfono: (511) 4365835

sábado 15 de octubre de 2011

Conquista y evangelización de América

Fuente: Argentinos Alerta

12 de Octubre: Conquista y evangelización de América

Se cumplen hoy 519 años del descubrimiento de América. Con los aires progresistas que se respiran, lo políticamente correcto es criticar la gesta hispánica a la que se atribuyen cientos de millones de indígenas muertos. ¿tiene ésto sustento histórico? ¿Es la Iglesia Católica la responsable de supuestos genocidios? Analizamos en este artículo la "leyenda negra" anticatólica y antiespañola.

Desgraciadamente es demasiado habitual ver cómo auténticos desconocedores de la historia relacionan a la Iglesia Católica con supuestos genocidios y robos llevados a cabo por un imperio "saqueador y sanguinario" como el español en los siglos XV y siguientes en la recién descubierta América [1].

En primer lugar analizaremos esta "leyenda negra" que es, a la vez, anticatólica y antiespañola y que tiene como creadores a los historiadores y propagandistas protestantes a causa del enfrentamiento político, comercial y religioso que oponía a los países anglosajones con la católica España [2]. Como en toda guerra, el enemigo lanza campañas psicológicas tanto de desinformación como de falsificación de la realidad. Estos escritores se esforzaron por inventar mil ejemplos de la vileza y perfidia española, y difundieron por Europa la idea de que España era la sede de la ignorancia y el fanatismo.

Lo triste del tema es que esta leyenda, a pesar de sus pocos fundamentos, pervive aún en nuestros días, sobre todo en lo que se refiere a la usurpación de las tierras, el genocidio indígena y la sed de oro. Se dice que España se apropió de las tierras indígenas en un acto típico de rapacidad imperialista, pero la verdad es que, antes de la llegada de los españoles, los indios no eran dueños de ninguna tierra sino esclavos de unos caciques despóticos tenidos por divinidades supremas [3]. Carentes de cualquier legislación que regulase sus derechos laborales, el abuso y la explotación eran la norma, y el saqueo y el despojo las prácticas habituales. Impuestos, cargas, retribuciones forzadas y pesados tributos fueron moneda corriente en las relaciones indígenas previas a la llegada de los españoles. El más fuerte sometía al más débil y lo atenazaba con escarmientos y represalias.

Los principales dueños de la tierra que encontraron los españoles (Mayas, Incas, Aztecas) [4] lo eran a expensas de otros dueños a quienes habían invadido y desplazado. Esta es la razón por la que una parte de las tribus indígenas se aliaron con los conquistadores, procurando su protección y el consecuente resarcimiento.

La verdad es que, sólo a partir de la conquista, los indios conocieron el sentido personal de la propiedad privada y la defensa jurídica de sus obligaciones y derechos. Se fundó la Posesión Territorial, que insistía en la protección que se debía dar a los nativos garantizando y promoviendo un reparto equitativo de precios y atendiendo a los posibles abusos y querellas, al igual que sancionando duramente a sus mismos funcionarios si incumplían las leyes [5].

Se creó la Encomienda, que fue la gran institución para la custodia de la propiedad y de los derechos de los nativos. Por la Encomienda el indio poseía tierras particulares y colectivas sin que pudieran arrebatárselas impunemente, organizando, a su vez, su propio gobierno local y regional. Por lo tanto, vemos que no es España la que despojó a los indios de sus tierras, sino que les inculcó el derecho de propiedad para restituirles sus heredades asaltadas por los poderosos y sanguinarios estados tribales. España es también la que los guardó bajo una justicia divina y humana, la que los puso en paridad con sus propios hijos e incluso en mejores condiciones que muchos campesinos y artesanos europeos [6].

Algo muy distinto fue lo que ocurrió en las tierras conquistadas por los protestantes. Así como la corona católica no organizó su imperio americano en colonias, la protestante sí lo hizo [7]. De hecho, el rey de España nunca se ciñó la diadema de Emperador de las Indias, pero sí el monarca inglés hasta principios del siglo XIX. Los protestantes se sintieron autorizados a poseer sin problemas ni limitaciones toda tierra, ya fuese recurriendo a la expulsión o a la aniquilación. En el Norte los ingleses y luego el imperio federal de los Estados Unidos se consideraron siempre como propietarios absolutos de todos los territorios ocupados y por ocupar. La tierra era cedida a quien pagase el precio convenido, y a los colonos les correspondía el derecho de alejar o exterminar a los habitantes originarios, a veces con la ayuda del ejército si era necesario. Esto era algo impensable para los católicos.

Mucho peor todavía es la acusación de genocidio que se hace a los españoles y a la Iglesia Católica. Es cierto que murieron muchos indios con la llegada de los conquistadores, pero esto no se debió a las armas españolas que, por cierto, al ser de fuego solían fallar a menudo por la geografía y el clima, sino a los letales virus provenientes del Viejo Mundo. Al no tener inmunodefensas para hacer frente a las nuevas enfermedades morían en grandes cantidades. Por su parte, también los europeos sucumbieron mortalmente ante enfermedades tropicales para las que sus cuerpos no estaban preparados.

Pero si queremos hablar de crímenes podemos comentar los cometidos por los indios dominantes sobre los dominados antes de la llegada de los españoles. Algunos autores indigenistas cuentan que en 1487 se sacrificaron dos mil jóvenes, en sólo un día, para la inauguración del gran templo azteca, veinte mil muertos en dos años de construcción de la pirámide de Huitzlo-pochtil, e innumerables las muertes provocadas por las llamadas guerras floridas y el canibalismo. Gracias a la llegada de los conquistadores y, sobre todo, al Cristianismo, las liturgias y los ritos sangrientos se terminaron, evitando así un holocausto, esta vez sí, real.

Y sin dejar el tema del genocidio no podemos evitar echar una mirada a la América anglosajona y protestante donde, en la actualidad, los pocos indios que quedan no proceden de las zonas por ellos colonizadas, sino de los territorios comprados a España o usurpados a México. ¿Qué ocurrió entonces con los indios del Norte protestante? Como tantas veces pasa en este tema de los ataques a la Iglesia, casi siempre el que acusa es el que más tiene que callar, ya que en sus colonias sí podemos hablar de un auténtico genocidio entre los siglos XVII y XIX, donde se exterminaron casi por completo a los aborígenes. La mejor prueba de ello es que apenas hubo un mestizaje, algo que sí ocurrió de forma abundante en las tierras conquistadas por los católicos españoles [8].

En nuestros días, la población indígena en territorio anglosajón constituye, aproximadamente, un millón y medio de personas. Esta cifra es aún mucho más triste si se considera que para constituir este registro basta con tener una cuarta parte de sangre indígena. La situación en territorios hispanos es exactamente la contraria. En las regiones mejicanas, andinas y amazónicas, casi el noventa por ciento de la población desciende directamente de los antiguos habitantes o es fruto de la mezcla de indígenas con conquistadores.

Y no sólo esto: mientras la cultura norteamericana y canadiense no debe a la indígena más que algunas palabras, ya que se desarrolló a partir de sus orígenes europeos sin que se practicase algún intercambio con la cultura primera, en la América hispano-portuguesa, la mezcla no fue sólo demográfica sino que dio origen a una riqueza cultural nueva e inconfundible. Esto obedece, más allá de los estudios culturales existentes en las diferentes regiones y a la cooperación que prestaron los pueblos indígenas a los conquistadores, a una perspectiva religiosa muy diferente. Para los católicos, lo más natural era casarse con la población indígena, a quienes veían como hermanos e iguales. En cambio, los protestantes estaban animados por un fuerte sentido de superioridad. Y si agregamos el sentido de predestinación de la Reforma de Lutero y Calvino -los pobres están destinados a la condenación, y los prósperos a la salvación- se sigue que, si el indígena es subdesarrollado, es porque está predestinado a la condenación, mientras que si el blanco está desarrollado está predestinado a la salvación. Visto así, cualquier pretensión de mezcla se ve como una violación grave del plan de la Providencia.

A modo de curiosidad, acordémonos de la práctica de arrancar el cuero cabelludo que se difundió en el territorio de lo que hoy es Estados Unidos a partir del siglo XVII, cuando los colonos blancos comenzaron a ofrecer fuertes recompensas a quien presentase el cuero cabelludo de un indio, fuera hombre, mujer o niño. La caza de indios, organizada a caballo y con jaurías de perros, no tardó en convertirse en un lucrativo deporte nacional. Si en la América católica alguien hubiese tratado de negociar con cueros cabelludos indios, habría provocado la más grande indignación de los religiosos y habría sido castigado con penas severas que los reyes habían dispuesto para tutelar los derechos de los indios. Podemos asegurar que, exceptuando los excesos e injusticias de algunos particulares, allá donde estuvo la Iglesia Católica no hubo racismo [9].

En cuanto al tema de la sed de oro, donde se dice que la llegada y la presencia hispánica no tuvo otro fin superior al fin económico, concretamente al propósito de quedarse con los metales preciosos americanos. Por supuesto, esto tampoco es cierto porque, aunque los propósitos económicos de la conquista realmente existieran, y en aquella época eran considerados lícitos por todos los países y creencias, el objetivo último y más importante para la Iglesia Católica era el de descubrir tierras nuevas donde llevar el mensaje de Cristo. Además, no podemos olvidar que en ningún momento se dejó a nadie en la ruina, ya que con la llegada de los conquistadores las condiciones de los indígenas mejoraron y llegaron a ser notablemente superiores a los asalariados europeos. Lo cierto es que toda América fue beneficiada por la minería.

No podemos terminar este tema sin hablar, al menos brevemente, de un personaje de singular importancia: Bartolomé de las Casas quien, después de ser un hombre de no muy loable conducta, tuvo una importante conversión religiosa determinada por los sermones de denuncia de las arbitrariedades de los colonos (entre los que él mismo se encontraba) pronunciados por religiosos, lo cual confirma la vigilancia evangélica ejercida por el clero regular. Con el tiempo se ordenó sacerdote y después entró en la orden de los Dominicos, dedicando el resto de su vida a defender la causa de los indígenas ante las autoridades de España. Tras su insistencia, las autoridades de la Madre Patria atendieron sus consejos y aprobaron severas leyes de tutela para los indígenas.

Lo cierto es que esta protección de la corona a los indios tuvo un efecto negativo, y es que algunos proletarios españoles, necesitados de mano de obra, comenzaron a prestar atención a los holandeses, ingleses, portugueses y franceses que ofrecían esclavos importados de África, capturados por los árabes musulmanes.

La trata de negros (colosal negocio prácticamente en manos de musulmanes y protestantes), sólo afectó de forma marginal a las zonas bajo dominio español, en especial, casi en exclusiva, a las islas del Caribe. Es raro (excepción en Cuba que sufrió mucha de dependencia de Estados Unidos en el s. XIX) encontrar negros en las zonas colonizadas por españoles, a diferencia del Sur de los Estados Unidos, Brasil o las Antillas francesas e inglesas.

En un principio, personajes con pocos escrúpulos pudieron explotar impunemente a los esclavos negros pero, con el tiempo y la presión de los religiosos, también a ellos les iba a llegar una ley española de tutela, cosa que no ocurrió en los territorios protestantes hasta muy entrado el siglo XX. Ciertamente, había católicos españoles que cometieron excesos, pero utilizar estos casos aislados ¡como siempre! para atacar a una religión y a un país que hicieron mucho bien en aquellas tierras, demuestra una vez más de qué pasta están hechos los enemigos de nuestra fe.

No podemos pasar al tema siguiente sin hacer una importantísima aclaración. Puede haber dado la impresión en algunos momentos de haber querido atacar algunas confesiones y religiones distintas a la nuestra, como son las islámicas, las civilizaciones precolombinas y las iglesias protestantes. Nada más lejos de la realidad.

Al igual que al referirnos a la historia de la Iglesia Católica, debemos tener presente en todo momento el contexto histórico en el que se desarrollan los hechos; al hablar de los errores e injusticias cometidos por estos hermanos, es nuestra obligación hacer lo mismo.

El ser humano es imperfecto sea cual sea su cultura, mentalidad o religión, y no hay injusticia mayor que cargar a todos con las culpas de unos cuantos, olvidando, además, los factores externos que influyen en las diversas actuaciones llevadas a cabo. Y peor aún, si cabe, es seguir culpando a las personas del presente por los errores cometidos por otros en el pasado. Pero sí debemos reconocer que hemos tenido una clara intención al relatar los hechos mencionados, y no es otra que la de hacerse preguntar al lector el porqué de los ataques, solo y exclusivamente a la Iglesia Católica, cuando la realidad es que todas las confesiones, credos, ideologías, culturas, etc., a lo largo de la Historia, han cometido errores.

¿Qué tiene nuestra Iglesia para ser el principal objetivo de todos los ataques?
[1] La forja del Nuevo Mundo. Huellas de la Iglesia en la América española, María Saavedra Inaraja. Sekotia 2008
[2] La leyenda negra anticatólica y antihispánica. Álvaro de Maoturna.
[3] Tres lugares comunes de las leyendas negras, Antonio Caponnetto. Conferencia, Buenos Aires, 1992.
[4] Mayas, Incas y Aztecas oprimían a Garios, Tlaxaltecas, Cempoaltecas, Zapotecas, Otomíes, Cañaris, Huancas, etc.
[5] Tres lugares comunes de las leyendas negras, Antonio Caponnetto. Conferencia. Buenos Aires, 1992.
[6] Tres lugares comunes de las leyendas negras, Antonio Caponnetto. Introducción, Madrid, 2008. www.arbil.org
[7] Leyendas negras de la Iglesia, Vittorio Messori, Ed. Planeta, col. Testimonio, 1999.
[8] Leyendas negras de la Iglesia, Vittorio Messori, Ed. Planeta, col. Testimonio, 1999.
[9] Leyendas negras de la Iglesia, Vittorio Messori, Ed. Planeta, col. Testimonio, 1999.

CATOLICOS SIN COMPLEJOS, por José González Horrillo, Editorial Sekotia, 4ta Edición (2010), Madrid. ISBN: 978-84-96899-81-0

Plegaria que recitaban al alba los navegantes de Colón

“Bendita sea la luz
y la Santa Veracruz
y el Señor de la Verdad
y la Santa Trinidad.
Bendita sea el alba
y el Señor que nos la manda.
Bendito sea el día
y el Señor que nos lo envía”.
Amén.

La leyenda negra española en América

Hito políticamente correcto contra la civilización occidental: la «leyenda negra» española en América, que ha terminado calando incluso entre los propios españoles. En lo que concierne a la conquista y evangelización de América, la leyenda negra es especialmente atroz: España hizo un genocidio en América, redujo a los indios a la esclavitud, la Inquisición los torturó. ¿Qué hay de verdad y qué de mentira? Vamos a poner los puntos sobre las íes. Por supuesto que los españoles cometimos abusos: no vamos a cambiar una leyenda negra por una leyenda rosa. Pero debe quedarnos claro que las tres imputaciones de la leyenda negra —genocidio, esclavitud, Inquisición— son falsas.

1) Genocidio

Empecemos por el genocidio. La acusación dice así: los españoles exterminaron a decenas de millones de indios. Hay quien dice que hasta noventa millones: «El mayor genocidio de la historia». ¿En qué se basa esta acusación? En datos que proceden de la propia época. Luego veremos que son datos equivocados, pero durante mucho tiempo se consideraron indiscutibles. Uno, muy concreto, son los censos de población india realizados por los españoles en el siglo xvi, que reflejan una reducción brutal del número de nativos. Por ejemplo, los taínos de Santo Domingo pasaron de 1.100.000 en 1492 a apenas 10.000 en 1517. Es decir, en un cuarto de siglo había prácticamente desaparecido la población precolombina de Santo Domingo y las Antillas. ¡Un millón noventa mil muertos en sólo veinticinco años! Esas cifras se extrapolaron después al resto del continente. Sorprende que un número exiguo de españoles fuera capaz de matar a tanta gente en tan poco tiempo, pero, al fin y al cabo, hay un testimonio de la época que lo afirma con toda claridad: el del dominico Fray Bartolomé de las Casas, que contrapone la mansedumbre de los indios a la crueldad de los españoles.

Los reyes españoles, los primeros defensores de los Indios. Capítulo XII del testamento de Isabel la Católica: «Por cuanto al tiempo que nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas e tierra firme del mar Océano, descubiertas e por descubrir, nuestra principal intención fue, al tiempo que lo suplicamos al Papa Alejandro sexto de buena memoria, que nos hizo la dicha concesión, de procurar inducir e traer los pueblos de ellas e los convertir a nuestra Santa Fe católica, e enviar a las dichas islas e tierra firme del mar Océano perlados e religiosos e clérigos e otras personas doctas e temerosas de Dios, para instruir los vecinos y moradores de ellas en la Fe católica, e les enseñar e doctrinar buenas costumbres e poner en elfo la diligencia debida, según como más largamente en las Letras de la dicha concesión se contiene, por ende suplico al Rey, mi Señor, muy afectuosamente, e encargo e mando a la dicha Princesa mi hija e al dicho Principe su marido, que así lo hagan e cumplan, e que este sea su principal fin, e que en ello pongan mucha diligencia, e non consientan e den lugar que los indios vecinos e moradores en las dichas Indias e tierra firme, ganadas e por ganar, reciban agravio alguno en sus personas e bienes; mas mando que sea bien e justamente tratados. E si algún agravio han recibido, lo remedien e provean, por manera que no se exceda en cosa alguna de lo que por las Letras Apostólicas de la dicha concesión nos es infundido e mandado».

Irrefutable, ¿no? Pues no. Primero, las cifras del genocidio son imposibles: ¿Noventa millones de muertos en un siglo y pico a manos de sólo 200.000 españoles? Eso cuadra mal. ¿Un millón de muertos en poco más de veinte años, en un solo sitio, las Antillas, y en el siglo xvi, a base de ballesta y arcabuz? Es impracticable, sobre todo si tenemos en cuenta que los Reyes Católicos habían dado órdenes muy estrictas de tratar bien a los indígenas. Por otro lado, ¿quién hizo el censo? ¿Son fiables esas cifras? Respecto a Las Casas, ¿por qué denuncia tantos crímenes y, sin embargo, nunca dice dónde ni cuándo se produjeron, como tampoco da el nombre del criminal? Y además, si esto pasó en América, ¿por qué no pasó en Filipinas, donde no hay noticia de genocidio alguno? Aún peor: Las Casas logró su objetivo y en 1547 la Corona prohibió el sistema de encomiendas, que según fray Bartolomé era la causa de las muertes, pero los indios siguieron muriendo. ¿Por qué? Nada encaja. Vamos a explicar lo que pasó de verdad.

Primero, los censos no valen. Eso lo ha defendido recientemente una norteamericana, Lynne Guitar, de la Universidad de Vanderbilt, que fue a Santo Domingo a estudiar la historia de los taínos y se quedó allí: hoy es profesora del Colegio Americano en Santo Domingo. Y la profesora Guitar descubrió que los censos no es que no sean fiables, sino, más aún, que son inútiles: cuando un indio se convertía al cristianismo y vivía como un español, o más aún si se mestizaba, dejaba de ser censado como indio y era inscrito como español. Y sí luego venía otro funcionario con distinto criterio, entonces volvía a ser inscrito como indio, y así hay casos de ingenios de azúcar donde los indios pasan de ser unos pocos cientos a ser 5.000 en sólo dos años. Para colmo, los encomenderos —los españoles que regentaban tierras y explotaciones— mentían en sus censos, porque preferían trabajar con negros, a los que podían esclavizar, que con indios, de manera que sistemáticamente ocultaban las cifras reales. Es decir que las cifras censales de los indios en América, en el siglo xvi, son papel mojado.

¿Mentía entonces fray Bartolomé al hablar de aquel exterminio? Quizá no a conciencia. Las Casas vio graves casos de crueldad. Y vio también muertos, muchos muertos. Era fácil conectar una cosa con otra. Pero hoy sabemos que la gran mayoría de aquellos muertos, que sin duda se contaron por cientos de miles —no por millones—, fueron causados por los virus, algo que ningún español del siglo xvi podía conocer. También sobre esto hay estudios incontestables. Desde muy pronto se pensó en la viruela; se sabe que hizo estragos en Tenochtitlán y después en Perú mucho antes de aquí llegaran los españoles. Estudios posteriores, como el del doctor Francisco Guerra, señalan sobre todo a la gripe porcina, la llamada «influenza suina». El hecho es que los indígenas americanos, que habían vivido siempre aislados del resto del mundo, recibieron de repente y en muy pocos años el impacto combinado de todos los agentes patógenos difundidos por los buques europeos, sus cargamentos, sus animales, sus pasajeros.

Hace poco, un investigador de la Universidad de Nueva York, Dean Snow, precisaba que la gran mortandad no tuvo lugar en el siglo xvi, sino después, cuando empezaron a llegar niños, es decir: tosferina, escarlatina, sarampión; fue letal. Del mismo modo que el primer establecimiento español en América, el fuerte Navidad, fue diezmado por las fiebres, así también los indios, en gigantescas proporciones, fueron diezmados por los virus. Virus que sus cuerpos desconocían y que no pudieron resistir. ¿Recordamos algún caso más reciente? Entre los años 1918 y 1919, la llamada «gripe española» causó la muerte de más de treinta millones de personas en todo el mundo. Lo de América no fue inusual De manera que hubo, sí, una mortalidad mayúscula de indios en América, pero no fue un genocidio. Un genocidio requiere que haya voluntad de exterminio. Eso no pasó en la América española. Y aunque hubo encomenderos brutales, no hubo genocidio. Quede claro.

2) Esclavitud

¿Hubo encomenderos brutales? Sí, y esto nos lleva al segundo punto de la leyenda negra, a la segunda acusación, que es la de la esclavitud: los españoles esclavizaron a los indios. Que también es falsa. ¿Por qué los españoles no podían esclavizar a los indios? Lo dijo la reina Isabel en su testamento: a los indios había que llevarles la fe y tratarlos como a cristianos. Por eso no se los podía esclavizar. Eso sí, pongámonos en la piel de cualquier español del siglo xvi que pasa a América: ha arriesgado su vida, ha conquistado tierras y se encuentra con que no puede tener esclavos. ¿Cómo que no? Todos tienen esclavos: los portugueses, los árabes; pronto los ingleses, los holandeses, los franceses. No valoramos suficientemente el enorme impacto psicológico que debió de ser aquella prohibición en una época donde la esclavitud seguía siendo una institución social vigente. Pero Carlos I lo subrayó con toda claridad en las Leyes de Indias: quedaba prohibido esclavizar a la población indígena.

Esas leyes no eran papel mojado. La crónica está plagada de casos en los que no sólo encomenderos, sino también funcionarios reales de alto nivel, fueron investigados por la justicia, apresados, conducidos a España, juzgados, encarcelados e incluso ejecutados por los abusos cometidos. La protección de los indios no era una mera declaración de intenciones. La pregunta, eso sí, es por qué tuvo que actuar tantas veces la justicia. Y es que a la gente de aquel tiempo debió de costarle mucho entender las normas sobre el particular. De hecho, toda la historia del siglo xvi en América puede escribirse como una pugna permanente entre quienes querían tratar a los indios como esclavos, que no fueron pocos, y quienes velaron continuamente para impedirlo. Y lo impidieron.

Los indios fueron sometidos a un régimen de servidumbre semejante al que se aplicaba en Europa. Un régimen verdaderamente durísimo, con jornadas eternas y una retribución miserable. Hoy nos parecería insoportable, y lo era: es difícil saber cuántos indios —seguramente, miles— murieron exhaustos en las encomiendas o, después, en las minas. Pero no eran esclavos: eran libres y podían disponer de sus vidas. Las leyes, año tras año, rey tras rey, lo garantizaron una y otra vez. Precisamente por eso comenzó la importación de esclavos negros, vendidos por los mercaderes árabes y por las tribus africanas. ¿Por qué no se podía esclavizar a los indios? Porque eran cristianos. ¿Lo eran? Esto nos lleva al tercer punto de la leyenda negra española en América: que la Inquisición torturó a los indios para convertirlos a la fe. Y también esto es falso.

3) Inquisición

La conversión de los indios fue obra, sobre todo, de misioneros franciscanos; luego —muy pronto— llegaron jesuitas y dominicos. Todos ellos nos han dejado testimonios elocuentes del aprecio en que tenían a los indios y de la facilidad con la que éstos se convirtieron. Es comprensible: las religiones amerindias estaban muy vinculadas a su orden político y social autóctono; cuando se derrumbó, la gran mayoría de los indios aceptó la fe cristiana sin gran esfuerzo, máxime desde el momento en que eso garantizaba, por ley, ser tratado como un hombre libre. Hubo muchos indios que siguieron cultivando ciertas prácticas tradicionales, sobre todo de tipo curativo o ritual, y la Iglesia, con frecuencia, hacía la vista gorda. Es curioso descubrir que, en estos casos de prácticas curativas según ritos indígenas, a quien se castigaba no era al indio, sino al español que se sometía a ellas. Por ejemplo, en 1624 la Inquisición procesó a un tal Hernán Sánchez Ordiales, beneficiado de Coalcomán en Michoacán —un clérigo—, por «haberse curado con una india de sortilegios de hechicero».

La Inquisición, por supuesto, pasó a América, pero sus acciones no se dirigieron contra los indios, sino contra los mismos que la sufrían en Europa y que habían acudido al nuevo continente tratando de eludirla: los judíos —sobre todo, de origen portugués— y los protestantes, en general franceses u holandeses. Pero también contra cristianos viejos incursos en causas de blasfemia, clérigos de conducta escandalosa, etc.

Contra los indios actuó rarísimas veces. Uno de los casos más sonados fue el del cacique Don Carlos de Texcoco, hacia 1539, y la gravedad de la pena -la muerte- fue tan desmedida que escandalizó a la propia Inquisición. Fue precisamente este caso el que llevó a la Inquisición a prohibir expresamente que se hiciera nada contra los nativos. ¿Por qué? Porque eran «neófitos en la fe» y no tenía sentido exigirles ortodoxia. Y así lo estableció una instrucción del Santo Oficio firmada por don Carlos de Sigüenza: «Se os advierte que por virtud de nuestros poderes no habéis de proceder contra los indios del dicho vuestro distrito». O sea que la leyenda negra miente: la Inquisición prohibió perseguir a los indios.

Conclusiones

Esta es la realidad de la leyenda negra. No hubo genocidio en América: hubo una mortandad gigantesca por los virus que entraron en el continente; habrá casos de brutalidad y abusos de los españoles, pero no fueron la causa de la catástrofe demográfica, que por otra parte fue muy inferior a las cifras que habitualmente dan las terminales de lo políticamente correcto. Tampoco hubo esclavitud de indios en América: hubo un régimen de servidumbre muy duro, como el que había en Europa, que con ojos de hoy nos resulta intolerable; pero no hubo esclavitud. Ni la Inquisición, en fin, torturó a los indios: ella misma lo había prohibido. La leyenda negra española en América es falsa. No podemos evitar que otros la propaguen, pero los españoles debemos saber la verdad.
FUENTE: “Guía políticamente incorrecta de la civilización occidental”, adaptación española basada en: The Politically Incorrect Guide to Western Civilization. Anthony Esolen y José Javier Esparza Torres. Ciudadela Libros, S. L. Madrid (2009). ISBN: 978-84-96836-56-3.

lunes 10 de octubre de 2011

Los demonios tienen poder - ¿Qué origina la influencia demoniaca extraordinaria en la vida de los hombres? - El poder del demonio es nada frente a Dios - María, la gran exorcista - ¿Exorcismo mayor? ¿Exorcismo menor? - ¿Por qué le temes a Juan Pablo II? - Bastarían los medios comunes de la gracia

Fuente: El Observador
Los demonios tienen poder
No pudiendo matarnos, tratan de hacernos sus secuaces. Su acción ordinaria es la tentación; la extraordinaria sólo ocurre en determinados casos, aunque va en notable aumento.

Dice el Apóstol san Juan que «el mundo entero yace bajo el poder del Maligno» (I Jn 5, 19). Luego entonces, el demonio es poderoso. Pero, ¿qué tanto?

El padre Gabriel Amorth, exorcista de la diócesis de Roma, explica: «Dios jamás reniega de sus criaturas. Por ello también Satanás y los ángeles rebeldes, aun cuando apartados de Dios, continúan conservando su poder, su rango (Tronos, Dominaciones, Principados, Potestades...), aunque es para el mal». No es que el Señor quiera que usen su poder para el mal, sino que ellos, porque libremente lo decidieron así, lo emplean de esa manera y de ninguna otra.

¿CONTRA QUIÉN?

El pleito de Satanás y demás ángeles rebeldes es con Dios; es a Él a quien rechazaron, a quien le dieron como respuesta un «no» absoluto e irreversible. Pero como contra Él nada pueden, al ser expulsados del Cielo (cfr. Ap 12, 7-9) se han dedicado a hacer la guerra contra «sus hijos, los que guardan los mandamientos de Dios y mantienen el testimonio de Jesús» (Ap 12, 17).

Dice el padre Amorth que «no exagera san Agustín cuando afirma que si Satanás tuviese de Dios mano libre ‘ninguno de nosotros quedaría con vida’. No pudiendo matarnos, trata de hacernos sus secuaces».

ACCIÓN ORDINARIA

El modo ordinario de intervención demoniaca en la vida de los hombres es por medio de la tentación. Tan es así que en el Nuevo Testamento se le llama «el Tentador», como nombre propio (cfr. Mt 4, 3; I Tes 3, 5).

Esta acción va dirigida a toda persona humana a fin de hacerla pecar y alcanzar la condenación eterna.

Ha precisado el padre Hugo Valdemar, vocero de la arquidiócesis de México, que «los diputados y gobernantes se han vuelto un instrumento del Maligno al aprobar leyes que generan el desorden moral y lesionan a la sociedad (…) La denigración de la dignidad humana es manifestación de la presencia del Maligno, que se ve reflejado en leyes como el aborto y las uniones entre personas del mismo sexo».

ACCIÓN EXTRAORDINARIA

La acción extraordinaria del demonio, enseña el padre Amorth, Dios se la consiente «sólo en determinados casos». El presbítero italiano la clasifica en cinco modalidades:

1) SUFRIMIENTOS FÍSICOS:

Aquí se incluyen las experiencias desagradables que padecieron tantos santos, tales como ser literalmente flagelados, empujados o golpeados por demonios. «En estos casos nunca ha existido la influencia interna del demonio en las personas golpeadas y nunca ha habido necesidad de exorcismos».

2) POSESIÓN DIABÓLICA:

Es cuando uno o varios demonios toman el control del cuerpo (no del alma) de una persona haciéndola comportarse o hablar como él o ellos quieren, sin que la víctima se pueda resistir y, por tanto, sin tener responsabilidad moral. Es aquí donde se pueden advertir fenómenos espectaculares que ponen en evidencia el poder de los ángeles caídos: fuerza excepcional, hablar idiomas que el poseso nunca aprendió, revelar cosas ocultas, levitar, materializar objetos que «salen» de la boca de la víctima (clavos, alambres), etc.

3) VEJACIÓN DIABÓLICA:

Se trata de disturbios, enfermedades y otros males físicos de origen demoniaco. El Evangelio narra cómo Jesús sanó a un mudo (Lc 11, 14) y a una mujer encorvada (Lc 13, 10-16), ambos enfermos no por causas naturales sino por una clara vejación de origen demoniaco. Todas las desgracias de Job tuvieron igualmente este origen.

El padre Gabriele Nanni, de la diócesis de Roma, cuenta: «Recuerdo el caso de una joven... que tenía sufrimientos tan dolorosos en el intestino que era como si tuviera adentro trozos de vidrio que la cortaban. El demonio le impedía comer, ella deseaba ingerir alimentos pero inmediatamente devolvía todo; llegó un momento en que sólo lograba comer pan y beber agua, y al final ni siquiera eso».

4) OBSESIÓN DIABÓLICA:

«Son repentinos asaltos, tal vez continuos, de pensamientos obsesivos, y probablemente también racionalmente absurdos, pero a tal grado que la víctima no logra liberarse de ellos», define el padre Amorth.

5) INFESTACIÓN DIABÓLICA:

En ese caso la acción o presencia demoniaca se manifiesta en lugares (casas, oficinas, tiendas), objetos (autos, almohadas, muñecas) y animales.

¿MUCHOS O POCOS CASOS?

Cuando el padre Amorth habla de que «sólo en determinados casos» Dios permite que Satanás y sus demonios actúen de forma extraordinaria, no significa sin embargo que sea algo rarísimo; lo que sí afirma él y todos los exorcistas del mundo es que las verdaderas posesiones sí son escasas. En cambio, el padre Gabriel está de acuerdo con el exorcista francés Tonquédec, que afirmaba: «Hay un gran número de infelices que, aun cuando no presentan signos de posesión diabólica, recurren al ministerio del exorcista para que los libere de sus padecimientos: enfermedades crónicas, adversidades, desgracias de toda especie. Los endemoniados son muy raros, pero de estos infelices hay legiones».


Así llega

¿Qué origina la influencia demoniaca extraordinaria en la vida de los hombres?

Dice el presbítero Pedro Pantoja, exorcista de la arquidiócesis de México, que la mayoría de las víctimas fueron presa del demonio «por andar incursionando en lo que está de moda: esto de la new age, todo lo que es adivinación, astrología, espiritismo y todas las prácticas que se derivan de ahí. Es una manera de abrir las puertas al diablo, que siendo un pobre diablo se siente con poder al ver que hay personas que incursionan en sus terrenos».

Pero si de verdadera posesión se trata, explica el padre Amorth, «la mayor parte de la gente queda poseída después de haber participado en misas negras o ritos satánicos».

Ésta es la advertencia de otro exorcista, el sacerdote José Antonio Fortea, de la arquidiócesis de Madrid: «La ouija es una puerta abierta por la que el mundo demoníaco puede pegarse a nosotros, sin necesidad de llegar a poseer. Muchos saben que se sienten presencias en la habitación, aunque sea otro lugar donde se hizo espiritismo. Pero lo peor de todo, lo verdaderamente demoníaco es la santería afrocubana. Nunca, jamás, vaya nadie a un santero. La magia blanca, los conjuros, los hechizos también abren puertas para que el que los hace quede poseído».

Sin embargo, dice el padre Gabriel Amorth que en la causa más frecuente de los diversos trastornos de origen satánico «la víctima es inocente de culpa alguna», ya que la mayoría de los casos tuvieron su origen en un maleficio, usualmente bajo un hechizo. En tal caso el pecado es de quien lo hizo y de quien lo ordenó hacer.

Es un sinsentido que alguien que dice que cree en Cristo realice prácticas mágicas, adivinatorias o satánicas; pero, según reporta el padre Francisco López Sedano, M.Sp.S., coordinador emérito de los exorcistas de la arquidiócesis de México, en el país el 80% de los que se dicen cristianos —ya sean católicos o protestantes— practican o hacen que les practiquen limpias, lectura de cartas o de la mano, consulta de los horóscopos y otros modos de adivinación, uso de amuletos y talismanes (como cadenas de ajos en los negocios, o ropa interior roja y borregos detrás de la puerta en año nuevo, etc.), e infinidad de supersticiones.


«El Señor Jesús lo destruirá con el aliento de su boca» (II Tes 2, 8)

EL PODER DEL DEMONIO ES NADA FRENTE A DIOS

Por Diana R. García B.

Por mucho que el poder de Satanás nos apantalle, es nada frente al poder absoluto de Dios. Las Sagradas Escrituras anuncian que «el Señor Jesús lo destruirá con el aliento de su boca» (II Tes 2, 8), es decir, sin la menor fatiga divina, sin el más pequeño esfuerzo; tan sutilmente como con una tranquila espiración.

¿TEMOR AL DIABLO?

Quien vive en amistad con Dios, es decir, en estado de gracia, no tiene por qué temer a los ángeles caídos; por el contrario, son éstos los que han de temer a los amigos de Dios.

A santa Teresa de Ávila alguna vez la asaltaban y asustaban los demonios; pero cuando comprendió lo que significaba ser hija del Altísimo, las cosas cambiaron. Escribe la santa:

«Si este Señor [Jesucristo] es tan potente, como sé y veo; si los demonios no son sino sus esclavos, como la fe no me permite dudar, ¿qué mal me pueden hacer si yo soy la sierva de este Rey y Señor? Más aún, por qué no sentirme tan fuerte que puedo afrontar al Infierno entero? Tomaba en mano una cruz y me parecía que Dios me infundía valor. En breve espacio de tiempo me sentí tan transformada que no hubiera tenido temor de descender, luchar con todos y gritarles: ‘Vengan, vengan ahora, que siendo yo la sierva del Señor, quiero ver qué pueden hacerme’.

«Y parece que de verdad me temían porque permanecí tranquila. A partir de entonces aquellas angustias no me atormentaron más, ni tuve miedo a los demonios, y tan es así que cuando se me aparecían no sólo no tenía miedo, sino que me parece que ellos lo tenían de mí».

BATALLA CONSTANTE

Sin embargo los demonios, aunque parcialmente derrotados, continuaron tratando de «trabajar» contra santa Teresa, del mismo modo que siempre están y estarán tratando de «trabajar» contra toda persona humana, pues, como advierte san Pablo, «nuestra lucha no es contra enemigos de carne y sangre, sino contra los Principados y Potestades, contra los Soberanos de este mundo de tinieblas, contra los espíritus del mal» (Ef 6, 12).

Contra Dios no tienen nada que hacer, pero contra nosotros sí. Si frente al Señor son nada, frente a nosotros sus poderes son ciertamente superiores, y nuestras propias fuerzas y armas, inútiles. De ahí la urgente recomendación: «Revístanse con la armadura de Dios, para que puedan resistir las insidias del demonio» (Ef 6, 11). Pues sólo con los medios que Dios ha dado a su Iglesia se «podrán apagar todas las flechas encendidas del Maligno» (Ef 6, 16).

La vida de la gracia es y será siempre la mejor cura y prevención contra los poderes del infierno, se trate de la simple tentación o de algo peor. Quien ora diariamente, frecuenta los sacramentos y los sacramentales, y confía plenamente en la Misericordia del Señor, está bajo su protección y no tiene nada que temer: Dios jamás abandona a un hijo fiel.

«El demonio es un ser poco temible.... Si ahora mismo se me apareciera aquí, o en la soledad de mi habitación, Satán, el más poderoso de los demonios, yo sólo tendría que decir ‘Jesús’ lleno de fe; el demonio no puede resistir esa palabra. Mucha gente me ha dicho después de salir de una sesión de exorcismo que al principio tenía mucho miedo; pero después que se ve que el demonio está ahí retorciéndose y aullando, y que es él el que está siendo torturado por las oraciones, se pasa el miedo y uno se dice: ‘¿Éste es el demonio? Es verdad: es bien poca cosa’. Así que yo a todos les animaría a no tener ningún miedo».
P. José Antonio Fortea

«La centralidad de Cristo nos dice que sólo en su Nombre podemos ser salvados. Y sólo en su Nombre podemos vencer y librarnos del enemigo de la salvación: Satanás.
A la conclusión de los exorcismos, cuando se trata de casos muy serios, los de la posesión diabólica total, suelo recitar el himno cristológico de la Carta a los Filipenses (2, 6-11). Cuando llego a las palabras ‘para que al Nombre de Jesús toda rodilla se doble en los Cielos, en la Tierra y en los abismos’, me arrodillo yo, se arrodillan los presentes y, siempre, el poseído también se ve obligado a arrodillarse. Es un momento impresionante y sugestivo».
P. Gabriel Amorth


María, la gran exorcista

En una ocasión la escritora conversa María Vallejo-Nágera entrevistó al presbítero Gabriel Amorth para un programa de televisión en España. Las revelaciones en cuanto a la Virgen María son maravillosas y sorprendentes:

«— Otra cosa incomprensible es cómo puede comulgar un poseído y que no se dé su liberación, siendo como es la Sagrada Forma, el Cuerpo vivo de Cristo. ¿Acaso no nos ha dicho la Iglesia que el demonio huye de Cristo como de la peste?

«—Es cierto. No se aleja el demonio cuando la persona comulga. Se queda ahí quieto, aunque supongo que tremendamente incómodo. A veces, durante un exorcismo, coloco sobre la cabeza del poseído una Forma consagrada y pregunto: ‘¿Sabes lo que tienes ahí?’. Y contesta: ‘Sí, está Él’, y ni se inmuta. Sin embargo, he descubierto algo curiosísimo: el demonio se descontrola en rabia desesperada cuando coloco algo que refleja la presencia de la Virgen, como un escapulario, o si rezo oraciones de la Virgen. ¡A María le tiene un odio impresionante! Entonces sí se revuelve, no lo puede soportar. ¡Huye como de la peste!

«— ¿Y eso por qué?

«—Porque se siente profundamente humillado. El saberse obligado a hincar la rodilla ante una mujer, la Madre de Cristo... ¡Ah! No puede con eso. Las oraciones a la Virgen durante un exorcismo son extraordinariamente poderosas a mi favor... También ocurre con las reliquias que han pertenecido a algunos santos. Yo suelo utilizarlas con mucha frecuencia, porque no las puede soportar. Suele salir despavorido por la misma razón: la humillación de la obediencia a la que le obliga Nuestro Señor, que le induce a doblegarse ante un ser humano, no ante un ángel o ante Dios mismo: ante un ser humano que ha sido santo».

Por su parte, el presbítero Gabriel Nanni, de visita en la nación mexicana durante un encuentro internacional de exorcistas, ha dicho que «México tiene una generala, una capitana que les protege». Mencionó que le ha tocado presenciar casos en los que la Virgen de Guadalupe aparece e intercede; por ejemplo, el de una joven poseída a causa de un rito de santería: «Invoqué a la Virgen con el ‘Dios te salve’, y ocurrió algo diferente de otros exorcismos. Ella, la Virgen de Guadalupe, se puso como intercesora, como exorcista, y liberó a esa persona del demonio que llevaba dentro. Todos los presentes sentimos la lucha que ahí se estaba librando». Pero «no importa cuán fuerte sea la fuerza del mal, la Virgen de Guadalupe tiene un poder mucho más grande».


¿Exorcismo mayor? ¿Exorcismo menor?

¿Cómo saber si hay algo maligno?

Suelen confundirse los desórdenes psiquiátricos y las influencias demoniacas. Sólo cuando hay manifestaciones preternaturales se puede estar bien seguro del origen maligno, como cuando el padre Fortea le preguntó a la madre de una posesa: «¿Por qué cuando su hija comenzó con su problema no la llevó al psiquiatra?». Ella contestó: «Porque yo estaba un día rezando el Rosario, mi hija entró en trance y de pronto un pesado sillón comenzó a elevarse en el aire». En los casos confusos hay que intensificar las prácticas cristianas; si hay mejora, el problema pudo ser de origen maligno; si no, es mental.

ALGUNAS ACLARACIONES PRÁCTICAS

La palabra exorcismo viene del latín exorcísmus, que a su vez se deriva del griego exorkismòs, muy ligado al termino exorkízein, que significa «evitar», «hacer salir de».

Dice el Catecismo de la Iglesia Católica: «Cuando la Iglesia pide públicamente y con autoridad, en nombre de Jesucristo, que una persona o un objeto sea protegido contra las asechanzas del Maligno y sustraída a su dominio, se habla de exorcismo. Jesús lo practicó (cfr. Mc 1,25 ss), de Él tiene la Iglesia el poder y el oficio de exorcizar» (n. 1673).

Para fines prácticos, se habla de «exorcismo mayor» cuando cumple la definición dada por el Catecismo. Debe ser realizado por los obispos, puesto que son los legítimos sucesores de los Apóstoles, y es a ellos a quienes Cristo dio el poder y la obligación de expulsar demonios. Si por alguna razón estuvieran realmente impedidos de hacerlo, tienen la obligación de delegar esta función a por lo menos un presbítero por diócesis.

El «exorcismo mayor» se hace mediante el uso del Ritual Romano —el del año 1614 o el de 1998, según lo decida el exorcista—, y requiere, si es que no lo realiza el obispo, su permiso expreso caso por caso.

En cambio, el «exorcismo menor» tiene lugar cuando el rito para expulsar al demonio se da a través de la oración privada, y en este sentido todo presbítero y también todo diácono, en cuanto que participan del sacerdocio ministerial de Cristo, pueden realizarlo. Aquí es posible emplear tanto oraciones deprecativas (súplicas a Dios para que libere a la víctima) o imperativas (órdenes al espíritu maligno para que se vaya), las cuales pueden ser espontáneas o escritas.

Hay una tercera modalidad de oración contra los espíritus malignos, la «oración de liberación». Este tipo de plegarias las puede realizar cualquier bautizado en virtud de que su eficacia radica en el sacerdocio común que recibió a través del Bautismo. Las oraciones son más bien de súplica a Dios para ser liberado uno mismo u otra persona de las influencias del Maligno. Pueden ser espontáneas y acompañarse con alabanzas al Señor y oración en lenguas, o también realizarse mediante oraciones escritas. El exorcista español José Antonio Fortea recomienda a cualquier persona que esté sufriendo en su cuerpo o su mente una influencia del demonio que va más allá de lo natural, decir cada día y varias veces esta oración:

«Señor, Dios todopoderoso, misericordioso y omnipotente, Padre, Hijo y Espíritu Santo, expulsa de mí toda influencia de los espíritus malignos.

«Padre, en el nombre de Cristo te pido que rompas toda cadena que los demonios tengan sobre mí. Derrama sobre mí la preciosísima sangre de tu Hijo. Que su sangre inmaculada y redentora quebrante toda atadura sobre mi cuerpo y mi mente.

«Todo esto te lo pido por intercesión de la Santísima Virgen María.

«San Miguel arcángel, intercede, ven en mi ayuda.

«En el nombre de Jesús ordeno a todo demonio que pueda tener alguna influencia sobre mí, que salga para siempre.

«Por su flagelación, por su corona de espinas, por su cruz, por su sangre, por su resurrección, ordeno a todo espíritu maligno que salga.

«Por el Dios verdadero, por el Dios santo, por el Dios que todo lo puede, te ordeno, demonio inmundo, que salgas en el nombre de Jesús, mi Salvador y Señor».


¿Por qué le temes a Juan Pablo II?

El padre Gabriel Amorth ha señalado que el ahora beato Juan Pablo II se ha convertido, en los últimos años, en un poderoso intercesor en la lucha contra el demonio.

Durante los exorcismos, contó el sacerdote, «le he preguntado al demonio más de una vez: “¿Por qué te da tanto miedo Juan Pablo II?”. Y he tenido dos respuestas distintas, ambas interesantes. La primera: “Porque desarmó mis planes”. Y creo que con eso se refiere a la caída del comunismo. La otra respuesta que el demonio me dio fue: “Porque arrebató a muchos jóvenes de mis manos”. Hay muchos jóvenes que, gracias a Juan Pablo II, se convirtieron».

Fuente: ACI


Bastarían los medios comunes de la gracia

Si bien la razón de la designación de los exorcistas en las diócesis es la de que realicen los llamados exorcismos mayores, los cuales sólo se autorizan en casos comprobados de posesión, éstos son muy raros; pero, al mismo tiempo, resulta que los sacerdotes exorcistas están sobrecargados de trabajo.

El padre Gabriel Amorth, el exorcista más famoso del mundo, ha realizado más de 75 mil «intervenciones» en su ministerio de liberación —él las llama hermosamente «bendiciones», y en realidad eso son—, pero calcula que cuando mucho un 10% correspondieron a casos de verdadera posesión.

Entonces, ¿por qué están tan ocupados? Responde: «Los exorcistas nos ocupamos de todos los casos en los que se reconoce influencia maléfica»; es decir, también ayudan a la gente en casos de vejaciones, opresiones y obsesiones diabólicas. Y como son, por desgracia, fenómenos en exponencial aumento, ellos tienen trabajo excesivo.

Sin embargo, como revela el propio presbítero italiano, para los casos en que no hay posesión «deberían bastar los medios comunes de la gracia: oración, sacramentos, limosna, el perdón de las ofensas, el recurso constante al Señor, a la Virgen, a los santos y a los ángeles». Por eso es aconsejable que los fieles, a la primera sospecha de que algo «extraño» sucede, se acerque con mucha mayor frecuencia y fervor a toda la gama de dones que Cristo ha entregado a su Iglesia. Las influencias demoniacas realmente pueden ser combatidas por estos sencillos medios, y en el caso de que todo fuera una «falsa alarma», de cualquier forma estos mismos medios son un verdadero blindaje contra posibles ataques del Enemigo.

El exorcismo mismo es un sacramental, pero muchos otros sacramentales tienen ya de por sí un gran poder sobre Satanás. «Muchas veces he podido constatar —cuenta el padre Gabriel— la eficacia de las medallas que la gente se pone con fe». Igualmente dice: «Quiero agregar la importancia protectora de las imágenes sagradas: en la puerta de una casa, en las recámaras, el comedor o en el lugar más usual donde se reúne la familia». También «podría tocarse con la mano la potencia del Rosario».

El exorcista revela que algunos demonios no soportan el agua bendita; otros, el incienso bendito; unos más, el canto gregoriano y la música sacra tocada con órgano. También es notable que se incomodan si se les sopla.

D.R.G.B.