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viernes, 21 de julio de 2017

Revista para adolescentes en EEUU publica artículo para pervertirlos


Padre Shenan J. Boquet
Presidente
Human Life International (HLI)

Les escribo desde Orlando, Florida, donde Brian Clowes, PhD y un servidor participamos de la Conferencia Nacional de Matrimonios para Cristo-Fundamento de la Vida y la Familia (CFC-FFL, por sus siglas en inglés). El Sr. Clowes es el Director de Investigación y Capacitación de HLI. Antes de la conferencia, que reunió a casi mil participantes, impartimos una intensa capacitación provida de tres días para líderes nacionales e internacionales de CFC-FFL. Les pido que oren por el éxito de esta conferencia y por cada uno de los participantes. HLI colabora con CFC-FFL en numerosos programas nacionales e internacionales.
El tema que quiero abordar es algo sobre lo cual no me agrada escribir. Se trata de una grave preocupación que tengo y que creo que todos ustedes, y especialmente los padres de familia, deben saber. Se trata de cómo los mercaderes de la muerte atacan la inocencia de los jovencitos.
Si bien solo voy a proporcionar los detalles que son absolutamente necesarios, les alerto que el tema es perturbador y es para lectores maduros solamente. De antemano me disculpo por el uso del lenguaje. Sin embargo, es crucial que estemos plenamente conscientes de las fuerzas que buscan destruir la inocencia de los jovencitos por medio de la presentación de una visión perversa y secularista de la persona humana y de la
sexualidad. Tenemos que proteger a nuestros hijos, nuestras familias y la sociedad de este agresivo ataque, así como luchar contra el mismo.
La revista en EEUU para adolescentes Teen Vogue (“Voga Adolescente” – traducción libre) se ha dedicado a pervertirlos. Hace un tiempo esta revista había publicado un artículo en el cual sugería a las adolescentes qué comprarles de regalo a las amiguitas que se habían hecho cometer un aborto [1]. Recientemente, publicó otro artículo en el que informaba a los adolescentes acerca de lo que deben saber sobre la sodomía. Lo único que es más perturbador que el título es el contenido mismo del artículo. De nuevo les pongo sobre aviso acerca del lenguaje utilizado y el tema abordado.
“La educadora sexual” Gigi Engle comienza su artículo lamentándose de que si bien hay “mucha información en la Internet acerca de la sodomía” muy poca de la misma está dirigida a las adolescentes. Pero no se preocupen, que ella va a “remediarlo” inmediatamente.
La sodomía, continúa la autora, si bien es “estigmatizada a menudo” es “increíble” y es “perfectamente natural”. Al contrario de la reacción natural de cualquier chica adolescente que escucha hablar de ella por primera vez, la sodomía definitivamente “no es una cosa rara ni tampoco asquerosa”.
El resto del artículo consiste en una especie de manual de instrucción paso por paso acerca de cómo involucrarse en esta perversa conducta. Les ahorraré los detalles.
Engle considera que su artículo es “educación sexual”. Pero yo lo considero violencia contra la dignidad intrínseca de un menor de edad. No es otra cosa que maltrato infantil.
La parte que más llama la atención del artículo es aquella en la que los editores añaden al final del mismo: “Este artículo ha sido actualizado para que incluya la importancia de usar protección durante la sodomía”. En otras palabras, Teen Vogue se las agenció para publicar todo un artículo acerca de una conducta sexual extremadamente arriesgada, sin alertar ni una sola vez a su muy vulnerable audiencia adolescente acerca de los muchos peligros para la salud vinculados a esta perversa práctica.
Mientras tanto, los Centros para el Control de las Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) del Gobierno de EEUU declaran sin rodeos en su sitio web que la sodomía es “la conducta sexual de mayor riesgo de contagiarse con el VIH y de transmitirlo, tanto para hombres como para mujeres” [2]. Y eso sin mencionar la miríada de otras infecciones de transmisión sexual (ITS) con las que se puede contagiar cualquiera que se involucre en la sodomía. Una de esas ITS es la sífilis que se puede transmitir aun con el uso “correcto” de un condón. Por otro lado, según la Sociedad de EEUU para el Cáncer, la sodomía también aumenta significativamente el riesgo del cáncer del recto [3]. Además de todo ello, la
sodomía puede causar dolorosas lesiones, muchas de las cuales son endémicas en la comunidad homosexual masculina.
Usted se da cuenta de cuál es el meollo de la cuestión. Pero nada de eso fue mencionado en el artículo de Teen Vogue.
Al leer este estrafalario y totalmente parcializado artículo, que pinta de rosado la sodomía, es difícil evitar pensar que se parece perturbadoramente a las técnicas que emplean los depredadores sexuales para disminuir las inhibiciones de sus víctimas. A menudo, como explica InternetSafety101.org, los depredadores sexuales “usan conversaciones sexualmente explícitas para tantear límites y explotar la curiosidad natural que los menores de edad tienen acerca de la sexualidad”. A menudo, estos pervertidores muestran pornografía a sus potenciales víctimas. Gradualmente van “normalizando” esas prácticas, cuya primera impresión en menores de edad es de considerarlas detestables. Al mismo tiempo que, desde luego, animan a sus víctimas a no decir nada a sus padres acerca de su “secretito”.
Gran parte de la “educación” sexual que se “enseña” hoy en día en las escuelas públicas de EEUU [y también de América Latina y España] no es otra cosa que formas legalizadas de disminuir las inhibiciones o el pudor natural de menores de edad. A menudo, los que imparten esa “educación” sexual marginan a los padres y aseguran a los estudiantes que ellos son lo suficientemente “maduros” para “decidir” por “sí mismos” si involucrarse o no en peligrosas conductas sexuales – conductas que los mismos “educadores” sexuales ni por un momento considerarían practicar.
En el caso de este artículo de Teen Vogue, los trágicos resultados van a ser inevitables. Muchas adolescentes vulnerables, al leer esta basura, se convencerán de intentar algo respecto de lo cual no se sienten cómodas y para lo cual no están ni remotamente preparadas. También puede suceder que, al leer esta porquería de artículo, las menores de edad sientan con más fuerza aun la presión de sus pares que ven pornografía. Y muchas de ellas pagarán un precio muy alto – física, emocional y espiritual.
¿Qué pueden hacer los padres de familia?
Primero, infórmese acerca de lo que sus hijos leen o los sitios web que visitan. Los padres deben reconocer que, cuando se trata de educar a sus hijos en la virtud, la mayoría de los medios de difusión son su enemigo número uno. Teen Vogue, como también (si no más todavía) las grotescas revistas Cosmopolitan y Seventeen tienen millones de suscriptores y de visitantes mensuales a sus sitios web. A menudo, los estudiantes comparten libremente estas publicaciones (y muchas otras parecidas) con sus amigos en la escuela. Se encuentra en todos los supermercados en la cercanía de las registradoras. Frecuentemente, los
padres simplemente no tienen la menor idea de lo que sus hijos están leyendo o lo malas que son esas lecturas. Los padres deben estar vigilantes.
Segundo, si lo que sus hijos leen, miran o visitan es inapropiado, ¡sáquelo de la casa! Como en el caso del artículo de Teen Vogue, la vida de sus hijos depende, textualmente hablando, de lo que usted haga o deje de hacer. Sugiero encarecidamente que instale filtros en todos los aparatos que usted tenga que estén conectados a la Internet.
Tercero, ¡dialogue con sus hijos! No puedo enfatizar esto lo suficiente. Muchos padres suponen que porque llevan a sus hijos todos los domingos a Misa o los envían a una escuela católica que ya han hecho todo lo que se necesita hacer para protegerlos. Pero todo ello es insuficiente. ¡Los padres son los primeros y principales educadores de sus hijos! Es la responsabilidad primaria de los padres – no de los maestros ni de los medios ni siquiera de los sacerdotes – el ayudar a sus hijos a formarse en la castidad en medio de un campo minado por una serie de fuerzas infernales que quieren destruir su inocencia. Hablen a sus hijos y escúchenlos acerca de la sexualidad humana con comprensión y sin un espíritu de condenación, y proporciónenles una dirección firme que incluya límites no negociables. Enséñenles la verdadera belleza de la sexualidad humana y su rol adecuado.
Finalmente, exprese su indignación a la revista Teen Vogue. Escríbales una carta a sus directores. Si usted o alguien que conoce están suscrito a ella, cancele su suscripción e informe a otros de por qué lo ha hecho. Si usted tiene una página en Facebook, comente su indignación en ella. Firme la petición de protesta contra Teen Vogue [4]. Los directores de esa publicación tienen que saber que serán considerados responsables por atacar la integridad moral y las vidas de jovencitos y jovencitas.
Notas:
[1]. Ver: https://www.lifesitenews.com/blogs/teen-vogue-11-thoughtful-gifts-your-post-abortive-friend-will-appreciate. Consultado el 21 de julio de 2017.
[2]. Ver: https://www.cdc.gov/hiv/risk/analsex.html. Consultado el 21 de julio de 2017.
[3]. Ver: https://www.cancer.org/cancer/anal-cancer/causes-risks-prevention/risk-factors.html. Consultado el 21 de julio de 2017.
[4]. La petición se encuentra en: https://lifepetitions.com/petition/teen-vogue. Consultado el 21 de julio de 2017.
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