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lunes, 12 de agosto de 2013

Aborto: El caso Gosnell y su significado para América Latina

Con motivo del juicio que se está siguiendo en Estados Unidos contra el Dr. Kermit Gosnell por diversos delitos vinculados con la muerte de niños recién nacidos y una mujer, Christine de Vollmer, Presidente de la Alianza Latinoamericana para la Familia (ALAFA), emitió una declaración el 24 de abril de 2013 sobre la relevancia del tema para América Latina.

A continuación transcribimos el texto completo de la Declaración:

“El actual juicio criminal en USA contra el Dr. Kermit Gosnell – acusado de múltiples asesinatos de bebés después que nacieron vivos – está empezando a tocar la conciencia de la nación norteamericana respecto a las prácticas del aborto.  Las acusaciones y las imágenes del caso Gosnell demuestran una verdadera casa de horror.

El informe legal (de 281 páginas – anexo) del Gran Jurado del Fiscal de Filadelfia está lleno de detalles escabrosos y empieza con esta descripción:

“Este caso es de un médico que asesinaba a bebés y ponía en peligro a mujeres… causaba el parto de bebés vivos, viables, en el tercer trimestre del embarazo y luego los asesinaba usando unas tijeras para cortarles la médula espinal.”

Gosnell y algunos de sus empleados fueron acusados de varios crímenes, incluyendo la muerte de una paciente y el asesinato de 7 bebés que nacieron vivos después de ser abortados – aunque se alegaba que realmente cien o más bebés fueron muertos de esta manera. El juicio está en su quinta semana.

Al principio algunos medios norteamericanos nacionales importantes no le dieron significación al caso, pero ahora le están prestando más atención al juicio, gracias en parte, a una influyente columna en “USA TODAY” de la periodista de tendencia liberal, Kirsten Powers, (11 de abril, 2013,  http://m.usatoday.com/article/news/2072577 ) quien critica la escasa cobertura en los medios de este caso “que debería estar en cada noticiero y ser historia de portada.”  Su columna empieza así:

“Recién nacidos decapitados. Pies de bebés cortados en jarras. Un bebé gritando al nacer vivo durante un procedimiento de aborto.”

El caso del Dr. Gosnell no es único, pues hay otras historias semejantes: de abortos tardíos, niños que nacen vivos en el proceso de abortar y que luego son asesinados, prácticas sucias e ilegales. Los medios en su gran mayoría son de tendencia pro-aborto y en general no han cubierto este tipo de atrocidades relacionadas al aborto. Esta falta de cobertura no permite que el público se informe y reduce la posibilidad de un rechazo social frente a prácticas abortivas, como habría si se conocieran.

Como latinoamericanos estamos espantados y sumamente preocupados no solo por estos horrores casi inimaginables que aparentemente han ocurrido durante años en la clínica del Dr. Gosnell, sino también porque son en su esencia idénticos a lo que personas favorables al aborto proponen cuando exigen la legalización del aborto en nuestro continente:

1) En esencia son exactamente los mismos “procedimientos”: la descuartización y el envenenamiento de un bebé indefenso. En un aborto “tardío” o en uno ”temprano” es la misma destrucción de un bebé, sea más grande o más pequeño de tamaño, pero siempre es un ser humano indefenso.

2) El aborto es una negación de las verdaderas necesidades de la mujer con un embarazo inesperado: Es negar su dignidad como mujer y ofrecerle como única “solución” a su problema, participar en la muerte de su propio hijo.

Esperamos que la cobertura que por fin los medios en EE.UU. empiezan a dar al caso Gosnell despierte las consciencias de nuestros vecinos norteamericanos para que de una vez acaben con la pesadilla del aborto.

Asimismo, esperamos que a través de una buena cobertura del caso por los medios en América Latina, haya una reflexión profunda por parte de nuestros hermanos latinoamericanos – especialmente nuestros legisladores, jueces, y líderes de la sociedad civil.   Aceptar la “lógica” de los que proponen legalizar “solo unos pocos” abortos en América Latina es empezar condenando a muerte a “unos pocos” niños y terminar facilitando prácticas como las del caso Gosnell. Que no aceptemos la lógica ni la práctica Gosnell.

Que mantengamos nuestro sistema jurídico que reconoce y defiende el derecho a la vida de todo ser humano, a los más indefensos incluyendo al que está por nacer. Que no abandonemos a la mujer a los que por dinero o falsa compasión la lleven a participar en el asesinato de su propio hijo.

América Latina necesita más educación, más desarrollo social y más justicia. Ni necesitamos ni queremos medidas inhumanas”.

Centro de Bioética, Persona y Familia

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