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LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO, SUS PELIGROS Y ALCANCES

sábado, 20 de agosto de 2011

¿Por qué más niños que niñas?

Por Domingo Schiavoni

Una noche, en 1978, un alumno del programa de obstetricia más prestigioso de Delhi acudió a su primer parto. Inmediatamente después, vio saltar, desde la habitación del hospital, un gato con una "cosa... empapada en sangre, destrozada" en la boca. Como si nada, los doctores y las enfermeras continuaron asistiendo más abortos que nacimientos, varios, a los seis o siete meses de embarazo. Cuando el estudiante finalmente preguntó a una enfermera por qué no se trataba con más cuidado al bebé abortado, ella respondió tajantemente: "Porque era una niña".

Tales descripciones impregnan el primer libro de la periodista Mara Hvistendahl, titulado Unnatural Selection: Choosing Boys Over Girls and the Consequences of a World Full of Men (Selección no natural: elegir niños en vez de niñas, y las consecuencias de un mundo lleno de hombres). Faltan más de 160 millones de mujeres sólo en Asia debido al aborto selectivo en función del sexo, número superior al de todas las mujeres que actualmente viven en Estados Unidos. La proporción de niños respecto de las niñas ha llegado a cifras aún más inconcebibles, y Hvistendahl busca comprender por qué.

Sus conclusiones se oponen a la opinión general. Comienza refutando la idea de que la selección en función del sexo es una cuestión de pobreza. Son los ricos (como los hospitales más prestigiosos de Delhi y su clientela) quienes inician la práctica, mientras que la población general, lamentablemente, sigue su ejemplo. El negocio boutique de la fertilización in vitro en Los Ángeles es el último episodio de esta crisis. A pesar de lo que comúnmente se dice, la preferencia por los hijos varones, en sí, no es la principal causa. Más bien, el incremento del aborto y del control de la fertilidad en países con prácticas culturales diversas (desde Azerbaiyán hasta China) son el hilo conductor.

Hvistendahl recurre a la historia del control de la población de Matthew Connelly elaborada en 2008 para demostrar cómo los partidarios del control demográfico vieron beneficios múltiples en la selección del número de madres potenciales. En uno de sus ejemplos, rastrea esmeradamente el dinero, la tecnología médica y las ideas maltusianas llevadas desde occidente hacia la India, donde el ejército y médicos de elite respaldados por el gobierno las inculcaron al resto de los médicos de la nación. La Fundación Rockefeller, la Federación Internacional de Planificación de la Familia, el Population Council y, principalmente, la Fundación Ford, invirtieron en la propagación de la selección en función del sexo.

Aunque estas instituciones liberales tienen la mayor parte de la culpa, Hvistendahl también acusa a la clase dirigente de la República. William Draper, general del ejército estadounidense, quien amerita un capítulo completo, consideró la diseminación del aborto como un modo de evitar que Japón y China resurgieran militarmente tras la Segunda Guerra Mundial. Draper vio que había muy poco tiempo para un «esfuerzo educacional sostenido» sobre planificación familiar y se dio cuenta de que el aborto era más práctico, de todas formas: era más fácil para los operarios detectar una mujer embarazada que una que esté considerando concebir. Draper luego fundó la Population Action International, organización internacional que promueve e investiga sobre el aborto.

La escasez de mujeres casaderas ha disminuido, no mejorado, la condición de la mujer: la compra de novias, con poco o sin consentimiento, abunda. Hvistendahl incluye desgarradoras entrevistas a muchachas secuestradas en sus primeros años de adolescencia y obligadas a mantener relaciones sexuales con diecisiete hombres por día, durante tres meses, para ser iniciadas en la prostitución. El último mito que Hvistendahl derriba es el reclamo de las feministas, quienes dicen defender a las mujeres de tales abusos. Por el contrario, ella descubre una conspiración de silencio. El tema de la próxima edición de Friday Fax es el análisis minucioso que realiza la autora respecto del papel del Fondo de Población en esta crisis.

Miembros de la Alianza Internacional de la Juventud desafían el enfoque de las Naciones Unidas sobre la sexualidad juvenil. Según la colega Lauren Funk, miembros de la Alianza Internacional de la Juventud expresan su rechazo al enfoque de las problemáticas juveniles basado en los derechos y a la promoción de la licencia sexual, que fueron presentados en la reciente reunión de alto nivel de la ONU sobre la juventud. "Así como tenemos leyes que prohiben a los jóvenes consumir drogas, parecería que también tenemos la responsabilidad de proteger a los jóvenes de caer en la licencia sexual", reflexionó Savanna Buckner, miembro de la Alianza. Ella efectuó estos comentarios tras asistir a un debate presentado por el Fondo de Población de la ONU, en el que se afirmó que la juventud goza del derecho a la educación sexual y a tomar sus propias decisiones autónomas respecto de su sexualidad, sin consentimiento de los padres.

"Como joven, resulta sumamente inquietante ser testigo de que... ciertas fuerzas de la ONU trabajan para separar a los jóvenes de sus familias y, especialmente, de sus padres. Para que sus políticas educativas sean justas, la ONU debe aceptar que centrarse en la familia como la unidad fundamental de la sociedad y en los padres como los principales educadores no es obsoleto y no soslaya la individualidad de cada persona", dijo Buckner a Friday Fax. Buckner también comentó acerca del rechazo de la abstinencia por parte de los proponentes de la educación sexual. "Al presuponer que la abstinencia es poco práctica, estas organizaciones disuaden a la juventud de practicar el autodominio y convierten, de hecho, a los anticonceptivos en la única opción".

Antoine Kazzi, miembro australiano de la Alianza Internacional de la Juventud, desafió la predominante y falsa interpretación de las cuestiones de salud sexual y reproductiva como derechos humanos universales. "Las naciones soberanas están siendo llevadas erróneamente a pensar que tienen que reconocer y amparar los 'derechos' a la salud sexual y reproductiva en sus territorios..., que estos 'derechos' ya son reconocidos como derechos humanos universales; y se están usando organismos de la ONU para perpetuar esta mentira", sostuvo Kazzi.

Kazzi advirtió el desacuerdo existente entre estos «derechos» sexuales y la Declaración Universal de Derechos Humanos. "Estos "derechos" abarcan el derecho a inducir un aborto, el cual es la terminación deliberada de la vida de un niño. La terminación de esta vida vulnerable ofende la Declaración Universal de Derechos Humanos, que incluye el derecho a la vida».

María Lizaur, también miembro de la Alianza, relató su frustración tras presentar, en uno de los paneles de discusión de la conferencia, los méritos de los programas basados en la abstinencia y en los valores familiares para reducir las infecciones por VIH y los abortos no planificados. "En vez de fomentar el diálogo sobre lo que, de hecho, es bueno para la juventud, y sobre qué es lo que la juventud quiere, [los panelistas] simplemente nos desestimaron [a quienes presentamos esta información] por ser 'demasiado jóvenes' para comprender. Es tremendamente lamentable que haya habido individuos y organizaciones en la conferencia que se negaron a escuchar la voz de personas jóvenes que buscaban compartir ideas que expresaban soluciones pro-vida y familia".

A pesar de manifestar desilusión respecto de quienes abogaban por la libertad autónoma de la actividad sexual para los jóvenes en la reunión de la ONU, los miembros de la Alianza tienen la esperanza de que, mediante el diálogo, tanto sus pares como los adultos tendrán en cuenta sus pedidos de apoyo a la familia y de mayor responsabilidad personal por parte de los jóvenes en cuestiones de sexualidad. En el blog de la Alianza Internacional de la Juventud, IYc Vox, pueden encontrarse más observaciones de sus miembros.

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